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Floridablanca | Santander

29 | mayo | 2026

El último viaje de Jorge: un adiós que tardó 25 años hasta reencontrarse con su familia en Santander

En 2001, Jorge Parra Garnica almorzó su comida favorita en Bucaramanga, se despidió de su compañera sentimental y de su pequeña hija. Luego subió al camión que conducía con rumbo a San Vicente de Chucurí. Lo que debía ser un viaje de rutina por las carreteras de Santander se transformó en una dolorosa ausencia que se prolongó por más de dos décadas. En aquel entonces, Karen, su hija, era apenas una bebé que creció con la incógnita de su paradero, mientras su compañera de vida se quedó con el recuerdo de ese último día lleno de planes.
Gracias a la estrategia de Búsqueda inversa, fue posible ubicar a la familia de Jorge Parra Garnica, de quien se perdió todo rastro en 2003 cuando hizo su último viaje entre Bucaramanga y San Vicente de Chucurí.
Imagen: Comunicaciones UBPD

En 2001, Jorge Parra Garnica almorzó su comida favorita en Bucaramanga, se despidió de su compañera sentimental y de su pequeña hija. Luego subió al camión que conducía con rumbo a San Vicente de Chucurí. Lo que debía ser un viaje de rutina por las carreteras de Santander se transformó en una dolorosa ausencia que se prolongó por más de dos décadas. En aquel entonces, Karen, su hija, era apenas una bebé que creció con la incógnita de su paradero, mientras su compañera de vida se quedó con el recuerdo de ese último día lleno de planes.

«Él venía a visitar a la niña, ella era una bebé. Se emocionaba mucho de verla. Le compraba su ropita, sus cosas y luego se devolvía», recordó ahora Eunice, su pareja de ese momento.

En 2001, Jorge Parra Garnica almorzó su comida favorita en Bucaramanga, se despidió de su compañera sentimental y de su pequeña hija. Luego subió al camión que conducía con rumbo a San Vicente de Chucurí. Lo que debía ser un viaje de rutina por las carreteras de Santander se transformó en una dolorosa ausencia que se prolongó por más de dos décadas. En aquel entonces, Karen, su hija, era apenas una bebé que creció con la incógnita de su paradero, mientras su compañera de vida se quedó con el recuerdo de ese último día lleno de planes.
Foto: Comunicaciones UBPD

Al mismo tiempo, Isabel Garnica, la madre de Jorge, se inquietaba por la tardanza de su hijo. No era normal que él demorara tanto en sus recorridos.

La conexión entre Jorge y su mamá era demasiado especial. Él nació cuando ella apenas tenía 14 años y se convirtió en su inseparable compañía a partir de entonces.

«Él era un muchacho muy travieso, le gustaba hacer bromas. Pero eso sí: era muy buen trabajador, le gustaba la mecánica y en todo lo que lo pusieran a hacer era muy bueno», recordó Isabel.

En 2001, Jorge Parra Garnica almorzó su comida favorita en Bucaramanga, se despidió de su compañera sentimental y de su pequeña hija. Luego subió al camión que conducía con rumbo a San Vicente de Chucurí. Lo que debía ser un viaje de rutina por las carreteras de Santander se transformó en una dolorosa ausencia que se prolongó por más de dos décadas. En aquel entonces, Karen, su hija, era apenas una bebé que creció con la incógnita de su paradero, mientras su compañera de vida se quedó con el recuerdo de ese último día lleno de planes.
Foto: Comunicaciones UBPD

El día en que Jorge no regresó a su casa, ella comenzó a recorrer todos los caminos de las veredas de El Carmen de Chucurí donde vivían, preguntando y buscando una respuesta, pero no la encontró por muchos años.

Fue una llama de esperanza que siempre estuvo encendida para todos: para los hermanos, para Isabel, Eunice y por supuesto para su hija Karen, que creció viendo la única foto de su padre y que guardaba celosamente en un libro.

En el año 2010, la Fiscalía General de la Nación intervino el cementerio del corregimiento El Centenario de El Carmen de Chucurí para recuperar varios cuerpos, entre ellos el de Jorge Parra Garnica, quien murió en hechos asociados al conflicto armado y fue inhumado allí. 

En 2001, Jorge Parra Garnica almorzó su comida favorita en Bucaramanga, se despidió de su compañera sentimental y de su pequeña hija. Luego subió al camión que conducía con rumbo a San Vicente de Chucurí. Lo que debía ser un viaje de rutina por las carreteras de Santander se transformó en una dolorosa ausencia que se prolongó por más de dos décadas. En aquel entonces, Karen, su hija, era apenas una bebé que creció con la incógnita de su paradero, mientras su compañera de vida se quedó con el recuerdo de ese último día lleno de planes.
Foto: Comunicaciones UBPD

Con el cuerpo recuperado e identificado y la estrategia de Búsqueda inversa andando, se inició el proceso de encontrar a los familiares. Aquí en lugar de buscar a la persona, se busca a quienes le esperan.

Una tarde calurosa y de poca brisa en El Carmen de Chucurí en la que la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) adelantaba una jornada de atención, solicitó a la Alcaldía publicar en la página de Facebook la foto de Jorge Parra Garnica con un mensaje dirigido a sus familiares o a quien lo conociera, para que se acercara a recibir información.

No habrían transcurrido más de dos horas cuando la mejor amiga de Isabel la llamó a su celular: «Mire, la foto de su hijo está en el Facebook de la Alcaldía, vaya y llame que la están buscando». Ahí mismo su teléfono se llenó de mensajes de amigos, vecinos y familiares que sabían que la búsqueda de Isabel por fin terminaba.

En 2001, Jorge Parra Garnica almorzó su comida favorita en Bucaramanga, se despidió de su compañera sentimental y de su pequeña hija. Luego subió al camión que conducía con rumbo a San Vicente de Chucurí. Lo que debía ser un viaje de rutina por las carreteras de Santander se transformó en una dolorosa ausencia que se prolongó por más de dos décadas. En aquel entonces, Karen, su hija, era apenas una bebé que creció con la incógnita de su paradero, mientras su compañera de vida se quedó con el recuerdo de ese último día lleno de planes.
Foto: Comunicaciones UBPD

Isabel vive ahora sola en el campo, cerca de su mejor amiga que la ha acompañado más de media vida en todos los momentos, en la que se ha apoyado para llorar la ausencia de Jorge y con quien se abrazó fuertemente cuando confirmó que era él y que por fin lo iba a tener.

Después de 25 años, el dolor compartido dio paso al cierre de un ciclo. En una ceremonia marcada por la nostalgia, tres generaciones se reunieron en Floridablanca: su madre la señora Isabel, sus hermanos, sobrinos, su antigua compañera y aquella bebé, hoy convertida en una mujer, que finalmente pudo despedirse con un sentido: «Chao, pa».

Isabel, por su parte, lleva dos años aplazando una cirugía de corazón por esperar este momento de reencuentro con Jorge. «Ahora retomo este proceso y aquí cierro mi ciclo. Lo que más me duele es que uno no está hecho para enterrar a sus hijos, pero hay que seguir», dijo esta noble y agradable mujer que no pierde su contagiosa sonrisa.

En 2001, Jorge Parra Garnica almorzó su comida favorita en Bucaramanga, se despidió de su compañera sentimental y de su pequeña hija. Luego subió al camión que conducía con rumbo a San Vicente de Chucurí. Lo que debía ser un viaje de rutina por las carreteras de Santander se transformó en una dolorosa ausencia que se prolongó por más de dos décadas. En aquel entonces, Karen, su hija, era apenas una bebé que creció con la incógnita de su paradero, mientras su compañera de vida se quedó con el recuerdo de ese último día lleno de planes.
Foto: Comunicaciones UBPD

Hasta el 11 de mayo de 2026, la estrategia de Búsqueda inversa ha permitido 43 entregas dignas. Aún continúan en la búsqueda de sus seres queridos 35 personas. Por ello, se invita a quienes tengan familiares desaparecidos o posean información que permita encontrar a una persona desaparecida a comunicarse a las líneas telefónicas 3160174566 y 3160174567.

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