Pactos Regionales

Pactos Regionales

“La búsqueda de las personas desaparecidas debe ser colectiva y construida desde la escucha y la confianza. Esto involucra la participación de las personas, comunidades y organizaciones que buscan, a partir de la coordinación con entidades del Estado, organizaciones de la sociedad civil, la cooperación internacional, la academia, y la sociedad”, aseguró Luz Marina Monzón Cifuentes, la primera directora (2018 – 2023) de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD).

Ante esta necesidad, la Unidad de Búsqueda promueve desde diciembre de 2020 una gran convergencia nacional y local que permita fortalecer el Estado social de derecho, brindar respuestas articuladas y coordinadas entre las instituciones y garantizar la participación permanente de las personas que durante años han buscado a sus seres queridos desaparecidos. 

De esta manera, a través de los Pactos por la Búsqueda se pretende lograr desde las instituciones una respuesta articulada y coordinada a las víctimas, así como dar a conocer que más de 100.000 personas están desaparecidas debido al conflicto armado colombiano. Esta cifra supera las desapariciones registradas en las dictaduras y conflictos de otros países de Latinoamérica: Argentina, Chile y Guatemala, que cuentan respectivamente con 30.000, 10.000 y 45.000 casos. 

De acuerdo con el Centro Nacional de Memoria Histórica, a la fecha se han registrado 113.442 personas que continúan desaparecidas, de las cuales el 63,9 % son víctimas de desaparición forzada, el 20,7 % fueron secuestradas y el 15,3 % reclutadas de manera ilegal. Esto sin contar con el alto subregistro que puede existir de personas desaparecidas no reportadas, como por ejemplo personas que participaron en hostilidades y de las que no se sabe su paredero.

En nueve de los 32 departamentos del país se concentra el 60 % de las desapariciones registradas en Colombia, estos departamentos son: Antioquia, Meta, Magdalena, Valle del Cauca, Cesar, Santander, Caquetá, Norte de Santander y Putumayo. Este es un hecho que ha afectado a miles de familias y comunidades en múltiples municipios del país.

La desaparición produce angustia y zozobra de manera prolongada y altera los proyectos de vida de familias completas; causa daño transgeneracional y afecta no solo sus núcleos primarios, sino también sus procesos comunitarios y sociales, los cuales han perdido día tras día a sus líderes y lideresas, ocasionando el resquebrajoamiento del tejido social. Pese a los grandes impactos de la desaparición, las personas que buscan no han desistido en su lucha por obtener respuestas.

«Queremos invitarlos a reflexionar sobre el papel que tenemos cada uno de nosotros y nosotras en la sociedad para darle respuestas a las familias víctimas de desaparición en Colombia»: Luz Marina Monzón.