A partir del 27 de julio de 2026, siete unidades móviles iniciarán el recorrido más prolongado y con mayor presencia institucional en territorios que han sido impactados por el flagelo de la desaparición. Alrededor de 400 municipios en 27 de los 32 departamentos del país estará La Ruta Buscadora, la estrategia con la que la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) recibirá solicitudes de búsqueda y tomará muestras genéticas a madres, hermanos o hijos que llevan décadas preguntándose dónde está su ser querido desaparecido.
En Colombia hay más de 137.000 personas dadas por desaparecidas. Muchas de sus familias viven en corregimientos apartados de los cascos urbanos, en veredas donde la única forma de llegar es cruzando un río en canoa o caminando tres horas después de que el carro deja de poder avanzar.
Desde el 2024, esta estrategia itinerante viene recorriendo el país. Ese año se atendieron a 443 personas buscadoras, se realizaron 296 tomas de muestras biológicas y 1.379 pedagogías sobre el mandato de la Unidad de Búsqueda.

En 2025, La Ruta Buscadora se dividió en tres frentes que avanzaron de la siguiente manera: uno por el norte del país, otro por el suroccidente y uno fluvial, navegando por el río Magdalena. Entre los tres recorrieron cerca de 6.525 kilómetros, se tomaron 924 muestras genéticas y se llevaron acciones pedagógicas a más de 6.192 personas en los territorios. La ruta fluvial logró llegar a municipios en los que su única vía de acceso es por el agua.
La edición de 2026 multiplica ese esfuerzo por siete. Las unidades móviles que salieron en 2024 y 2025 se convierten ahora en siete frentes simultáneos, con la meta de cubrir en un solo año lo que antes tomaba varias fases repartidas en el calendario.
Para Gabriel Burbano, subdirector técnico de Participación y Enfoques Diferenciales de la UBPD, la apuesta de 2026 busca «eliminar las barreras geográficas y especialmente buscar al buscador, buscar a la buscadora», de manera que las familias puedan ejercer su derecho fundamental a la búsqueda. De igual manera, complementa Burbano, esto le permite a la entidad «aliviar el sufrimiento y el dolor desde una visión humanitaria y extrajudicial».
Un recorrido que atraviesa el país
Las siete rutas iniciarán simultáneamente desde puntos en la Costa Caribe, el Pacífico, el Eje Cafetero, los Llanos Orientales, el Magdalena Medio, el suroccidente y el centro del país.
Entre julio y noviembre pasarán por Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico, Magdalena, Cesar y La Guajira; por Antioquia, Chocó y Caldas; por Caquetá, Putumayo y Huila; por Risaralda, Quindío, Valle del Cauca, Cauca y Nariño; por Norte de Santander y Santander; por Arauca, Casanare, Meta y Guaviare; y por Bogotá, Cundinamarca, Boyacá y Tolima.
En total, La Ruta Buscadora llegará a cientos de municipios, muchos de ellos con alta persistencia del conflicto armado y escasa presencia institucional permanente. En Chocó tocará poblaciones del río Atrato y del San Juan. En Cauca subirá hasta los pueblos del macizo. En Arauca y Casanare recorrerá la frontera con Venezuela.

La Ruta Buscadora, una plaza pública y una respuesta que tardó 24 años
En noviembre de 2024, La Ruta Buscadora cerró su recorrido por Santander en Bucaramanga. Los dos últimos días, la unidad móvil se ubicó en la plaza cívica Luis Carlos Galán, el centro administrativo de la ciudad, entre el Palacio de Justicia y la Gobernación. Desde las ocho de la mañana, el vehículo quedó a la vista de quien pasara por allí.
Un taxista la vio y fue a buscar a su madre al barrio Mutis. Le dijo: «Madre, hay un bus donde están buscando a los desaparecidos, vamos a preguntar». Doña Chiquinquirá Rojas llegó esa misma mañana a la plaza cívica y habló con Olga Lucia Cruz, coordinadora ese año de La Ruta Buscadora y mujer buscadora de su hijo. Chiquinquirá hizo la solicitud de búsqueda de Carlos Toloza Rojas, su hijo, desaparecido desde el año 2000, cuando salió de Bucaramanga a buscar trabajo en Medellín y no volvió a saberse de él. Ese mismo día le tomaron la muestra biológica forense de ADN.
La muestra viajó con La Ruta Buscadora hasta Barrancabermeja, el siguiente destino del recorrido, y de ahí pasó al banco de perfiles genéticos de la UBPD. El cotejo encontró una coincidencia: un cuerpo que la Fiscalía tenía en custodia como no reclamado.
La entrega digna del cuerpo de Carlos Toloza Rojas a su familia se hizo en Bucaramanga el 22 y 23 de junio de 2026.
Doña Chiquinquirá esperó a su hijo con vida durante 24 años. Hoy atraviesa el duelo de saber que no va a volver, pero agradece a la Unidad de Búsqueda haberle dado, después de dos décadas, una respuesta y la posibilidad de despedirlo.
Buscar en Colombia significa buscar en las zonas urbanas, pero especialmente en la ruralidad. La mayoría de los hechos de desaparición ocurrieron lejos de las capitales, en corredores donde el Estado no llegó. Por eso cada parada de La Ruta Buscadora es la posibilidad de que una búsqueda que llevaba años detenida por falta de información retome su curso. Es también la posibilidad de que una comunidad pueda entender que la desaparición de su vecino no fue un hecho aislado, sino parte de una historia que el país todavía está reconstruyendo.
La Ruta Buscadora abre la puerta para que el proceso de búsqueda comience o continúe, con la certeza de que alguien va a volver a preguntar, a hacer seguimiento, a acompañar. Para las miles de familias que durante años buscaron solas, ese solo hecho ya cambia la manera en que se relacionan con la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos.