Era diciembre del año 2000, un mes en el que las familias suelen tejer sueños y esperanzas alrededor de la Navidad. Dos hombres partieron desde la ciudad de Barranquilla hacia el municipio de Pivijay, en el Magdalena, con el propósito de vender luces navideñas, pues después de varios meses de estar desempleados encontraron en este trabajo una oportunidad de obtener un ingreso para sus familias. Sin embargo, tras una jornada de trabajo, el 9 de diciembre de ese año el rastro de sus pasos se perdió en el silencio del conflicto armado, dejando tras de sí una cita a la que nunca llegaron y décadas de una incertidumbre que se siente como un invierno eterno.
Una promesa de Navidad que el silencio postergó
Por más de 25 años, sus familias han sostenido una búsqueda incansable que ha trascendido generaciones y que hoy encuentra una. La historia de su búsqueda cuenta también la historia de una madre y una compañera que buscaron hasta que sus fuerzas se agotaron, de hijos que crecieron con la ausencia de sus padres y de hermanos quienes, pese al dolor y al temor, no han renunciado a la posibilidad de hallar respuestas sobre su paradero.

Rastrear la memoria en el rincón de las guaduas
La ruta de aportantes de información nos ha dado después de 25 años noticias de un primer rastro de los ‘vendedores de luces’ y ha llevado al equipo en el Atlántico de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) hasta un área rural del municipio de Pivijay. Allí, en un paisaje de lomeríos y tierras que se vuelven fangosas con la lluvia, la memoria de los aportes de información de quienes pertenecieron a los grupos armados que operaron en esta zona ha permitido localizar varios sitios de interés forense en los que posiblemente podrían encontrarse estos dos hombres.
La información recopilada a partir del diálogo con quienes participaron en los hechos y los datos recibidos durante el proceso de búsqueda, junto con el conocimiento del territorio compartido por habitantes de la región, permitieron orientar nuevas acciones de búsqueda que trasegando el territorio encontraron huellas y fueron trazando un croquis de esperanza que apuntan a lugares específicos, una falda de montaña y un macizo de guadua verde que parece guardar el secreto de lo ocurrido hace un cuarto de siglo, hacen de la búsqueda un ejercicio solidario que vincula las memorias compartidas de un mismo lugar vistas a través de diferentes lentes.

Tejiendo dignidad entre la maleza y el olvido
Para la Unidad de Búsqueda, cada referencia en el terreno, desde un árbol de guásimo hasta un nacedero de agua, es una pieza clave para dar con el paradero de una persona dada por desaparecida. Esta labor se realiza en una acción que garantiza el respeto a la confidencialidad de las familias y de quienes depositan su confianza haciendo estos aportes de información a los procesos de búsqueda, comprendiendo que, más allá de los procedimientos técnicos, lo que se busca es aliviar el sufrimiento de familias que han vivido bajo la incertidumbre y la ausencia de respuestas que devienen con la desaparición forzada de un ser querido.
El alivio de saber que no están solos
Y aunque en esta oportunidad no pudimos encontrarles, la búsqueda de estos dos hombres, continúa, impulsada por la convicción de que nadie debe ser olvidado y que todas las personas desaparecidas tienen el derecho de ser buscados. Aunque el tiempo y la naturaleza han transformado el paisaje, la luz de la esperanza sigue encendida, guiando el camino de la búsqueda como un acto reparador en sí mismo, que se resiste al olvido y que en últimas pretende dar una respuesta: ¿qué pasó con sus seres queridos? ¿Dónde se encuentran?

La UBPD registra un Universo de más de 137.000 Personas dadas por Desaparecidas en contexto del conflicto armado, antes del primero de diciembre de 2016. De las cuales 3.921 desaparecieron en el Magdalena y 148 en el municipio de Pivijay. Los canales de atención de la entidad están abiertos a través de las redes sociales y de la página www.unidaddebusqueda.com. La territorial Atlántico, atiende a través de tres Planes Regionales de Búsqueda y sus oficinas, están ubicadas en la ciudad de Barranquilla, en la carrera 52 #74 – 28 (barrio El Prado), brindan atención a través de la línea telefónica 3162800157. Aclarando que: todos los trámites ante la Unidad de Búsqueda son gratuitos, no requieren intermediarios y no tienen consecuencias judiciales.