En el marco del Plan Regional de Búsqueda del Bajo Atrato, la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) realizó su tercera intervención humanitaria en la Cuenca del Río Salaquí, ubicada en el municipio de Riosucio, en el Chocó, dentro del territorio del Consejo Comunitario que lleva el mismo nombre. Esta misión hace parte de un proceso sostenido que ha desarrollado la entidad en coordinación con las autoridades étnico-territoriales y los líderes del sector desde el inicio de las actuaciones de la UBPD en esta población.
La Cuenca del Salaquí se encuentra en una zona de extrema lejanía y difícil acceso en medio de la selva húmeda tropical, lo que implicó el despliegue de una de las logísticas humanitarias de mayor complejidad y movilización en la historia de la UBPD. Para llegar al lugar, el equipo forense, junto con trabajadores de la comunidad y familiares que acompañaron la misión, debió realizar recorridos arduos durante dos días, utilizando diferentes medios de transporte: terrestre y fluvial. Asimismo, fue necesario transportar todas las herramientas técnicas requeridas para las labores de prospección, excavación y recuperación; y acampar en zonas del territorio selvático.
Durante esta intervención, la UBPD prospectó diversas áreas de interés forense a campo abierto y logró la recuperación de tres cuerpos, dos de los cuales fueron hallados en una fosa colectiva. De acuerdo con la investigación humanitaria y extrajudicial, se presume que estas dos personas podrían corresponder a un padre y su hijo, quienes habrían sido retenidos y, posteriormente, desaparecidos en la zona en 1995 por un grupo armado que operaba en el sector. Actualmente el proceso de identificación de estos cuerpos está a cargo del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Respecto al tercer cuerpo recuperado, las investigaciones preliminares indican que podría tratarse de un hombre buscado desde hace 25 años por una familia que se desplazó desde la región de Urabá. Aunque el recrudecimiento del conflicto armado impidió que los familiares ingresaran a la zona en el momento de los hechos, la comunidad del sector desempeñó un papel solidario al proteger el cuerpo y realizar su inhumación al día siguiente de que esta persona fuera víctima de un grupo armado; un dato clave que, años después, facilitó la ubicación del sitio por parte de la UBPD.
Según la investigación humanitaria y extrajudicial, el caso se remonta al año 2001, cuando el agricultor fue sacado de su vivienda siendo desaparecido por un grupo armado ilegal que justificó el hecho de violencia señalando al hombre de realizar salidas permanentes del territorio para entregar información a otro grupo armado. Sin embargo, la investigación humanitaria y extrajudicial de la Unidad de Búsqueda pudo establecer que las constantes salidas de la víctima de su hogar se debían a que su hijo menor se encontraba enfermo, lo que lo obligaba a trasladarse durante horas para conseguir medicamentos para su cuidado.

Durante un cuarto de siglo, esta familia mantuvo una búsqueda ininterrumpida. Lo hizo a pesar de las constantes advertencias de quienes aseguraban que sería imposible hallarlo después de tanto tiempo, especialmente en un territorio tan remoto y cuyas características de suelo y humedad aceleran los procesos de descomposición orgánica. Hoy el hallazgo desafía ese escepticismo y abre el camino hacia la verdad.
En su afán por recuperar a su ser querido, la familia buscadora acompañó a la UBPD al proceso de prospección del sitio de interés forense. Sin embargo, llegó el momento de marcharse del lugar antes de que se completara el hallazgo. El equipo de la UBPD permaneció en campo y, tan solo un par de horas después, encontró el cuerpo. En ese instante, Andrea Gómez Vásquez, antropóloga líder de la misión, logró comunicarse por teléfono con uno de los hijos de la persona desaparecida para informarle el hallazgo.
Este hijo buscador relató que, mientras aún estaba en la llamada, les comunicó la noticia a su madre y a sus tías, quienes la esperaban con ansias. Al otro lado del teléfono, las cuatro personas rompieron en llanto. Gómez Vázquez agregó, con la voz entrecortada, que ella y los demás compañeros se unieron a ese llanto de alegría. Habían sido 25 años de búsqueda ininterrumpida y el asombro familiar era inmenso frente a las voces de quienes les habían dicho que ya no sería posible encontrarlo.

Esta tercera intervención en la Cuenca del Río Salaquí es parte de un proceso de investigación humanitaria que se suma a la recuperación de 10 cuerpos en 2024. De estos, cinco serán entregados dignamente el próximo mes en una entrega colectiva que se realizará en el municipio de Riosucio. Dicha entrega significa un proceso histórico a nivel nacional.
En lo que va corrido de 2026, la Unidad de Búsqueda ha desarrollado diversas acciones humanitarias dentro del Plan Regional de Búsqueda del Bajo Atrato, que incluyen entregas dignas, jornadas integrales de atención para familias buscadoras, pedagogías sobre el derecho a la búsqueda y recuperaciones de cuerpos de personas desaparecidas en el marco del conflicto armado.
La UBPD reafirma su compromiso con la búsqueda humanitaria, con el rigor técnico y con el derecho de las familias a saber la verdad y recuperar dignamente los cuerpos de sus seres queridos, incluso en los territorios más apartados y golpeados por la violencia. Este tipo de restituciones contribuyen a aliviar el sufrimiento de las familias y a restaurar, en parte, la verdad y la memoria histórica.

Por lo anterior, la entidad invita a todas las personas que tengan familiares desaparecidos o dispongan de información que permita encontrar a una persona desaparecida para que se comuniquen a la línea telefónica de la Unidad de Búsqueda en Urabá, Bajo Atrato y el Darién: 3162842561.