«Estoy esperando el cuerpo de mi hijo para morir tranquila», dijo la mayora Carmen de 92 años, madre de Héctor Ignacio, ‘Nacho’, como le llaman cariñosamente en su casa, tras saber de la recuperación del cuerpo de su hijo.
El territorio ancestral de Paletará es la casa de la mayora Carmén, del pueblo indígena Kokonuko y madre de ‘Nacho’. Ella supo de su hijo por última vez a través de una carta con fecha del jueves 26 de octubre de 1989. Por su delicado estado de salud y avanzada edad, no pudo asistir a la recuperación del cuerpo de Héctor Ignacio, pero sí estuvo Carlos y Yamid Narváez, su hermano y su sobrino.
Carmen, Carlos y Yamid hacen parte de una de las dos familias presentes en la acción humanitaria de intervención al cementerio veredal de Gualoto, Rosas, liderada por el equipo forense e investigativo de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) en el Cauca y acompañada por Autoridades Indígenas del CRIC, miembros de la Fundación Sol y Tierra y la comunidad campesina de la vereda.

«Esto es una esperanza para todos, sobre todo para mi abuela que espera los restos de su hijo y que reposen allá en la tierra de donde él es. Ella ya es una mayora de 92 años y la mente de ella es muy lúcida, ella está esperando el momento que su hijo regrese», señaló Yamid Narváez, sobrino de Héctor Ignacio.
La investigación humanitaria y extrajudicial que permitió la recuperación de 10 cuerpos que podrían corresponder a miembros del Movimiento Armado Quintín Lame (MAQL) inició en el 2024 con la Fundación Sol y Tierra en los talleres ‘Hacer memoria: la búsqueda para armonizar‘. En este espacio participaron excombatientes del Acuerdo de paz de 1991. Allí se logró la consolidación de un universo de 25 personas dadas por desaparecidas, la recepción de cinco solicitudes de búsqueda y la documentación de dos sitios de interés forense, incluyendo datos relevantes como ubicación de una fosa colectiva donde habrían sido dispuestos los cuerpos el 10 de noviembre de 1989.
El MAQL fue la primera guerrilla indígena de América Latina. Estuvo activa principalmente en el departamento del Cauca entre la década de los ochenta y 1991. En mayo de ese año, el MAQL firmó un Acuerdo de paz con el gobierno colombiano, culminando con la entrega de sus armas en el Resguardo Indígena de Pueblo Nuevo, en Caldono. Este proceso contribuyó al reconocimiento y la inclusión de los derechos de los pueblos indígenas en la nueva Constitución Política de 1991.

Producto de este proceso de paz y el fortalecimiento de la democracia participativa, surgió a Fundación Sol y Tierra, conformada principalmente por exintegrantes del MAQL con el objetivo en representar el proceso de reinserción, la memoria histórica y la defensa de los derechos de las comunidades y pueblos indígenas en el Cauca.
«Desde la Fundación Sol y Tierra esto es un descanso, una tranquilidad de haber encontrado a los compañeros. En el mundo Nasa hay rituales tanto para las personas que llegan como para las personas que se van y esto es muy importante porque las desesperanzas y angustias desestabilizan. Para todas las familias y los integrantes de la fundación esto es muy satisfactorio, nos llena de calma y del deber cumplido. Esto nos puede unir e invitarnos como indígenas a hacer esta memoria», comentó el mayor Aparicio Ríos, de la Fundación Sol y Tierra.
Los cuerpos recuperados fueron entregados al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses para que se lleven a cabo los análisis técnico-científicos respectivos que permitan la identificación y posterior entrega culturalmente pertinente a su familia y comunidad. En esta fase de la investigación humanitaria hacemos un llamado a las familias indígenas de los pueblos Embera Chamí, Nasa, Pijao y Kokonuko del país que puedan tener un ser querido desaparecido perteneciente al extinto Movimiento Armado Quintín Lame para que se contacte con la Unidad de Búsqueda y pueda establecer el parentesco a través de toma de muestras biológicas y posterior cotejo genético de ADN.

«Hoy no solo estamos recuperando cuerpos, también estamos saneando el territorio que fue desarmonizado por la mala muerte en el país. Hoy le estamos cumpliendo a los pueblos indígenas en la búsqueda de sus desaparecidos, pero también seguiremos cumpliendo y buscando a todos los desaparecidos en Colombia», afirmó Óscar Montero, coordinador del equipo de la Unidad de Búsqueda en el Cauca.
La intervención al cementerio contó con el acompañamiento de autoridades indígenas y juntas de acción comunal del territorio y el apoyo de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID), en asocio con la Fundación Triángulo y Caribe Afirmativo, como parte de la implementación de la fase II del proyecto ‘Apoyo a la búsqueda de personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado en Colombia en el marco de los Planes Regionales de Búsqueda de Valle de Pubenza y Valle del Patía y Macizo colombiano en el Cauca’.

La UBPD en el Cauca hace un llamado a las personas que cuenten con un ser querido desaparecido en el departamento a que se comuniquen a la línea telefónica 3176480617, que escriba al correo electrónico spopayancorrespondencia@unidadbusqueda.gov.co o se dirija a la calle 9 Norte # 7 – 65 (segundo piso, en el barrio Prados del Norte) en la ciudad de Popayán.