Durante más de 16 años, la orilla del río La Tunia —en el límite entre San Vicente del Caguán, en Caquetá, y La Macarena, en el Meta— guardó en silencio el cuerpo que correspondería, posiblemente, a David*. Junto con él permaneció intacta la esperanza de Diana* de reencontrarse algún día con el amor que el conflicto armado le arrebató. Ella, mujer trans, sostuvo un vínculo afectivo de pareja con David. Aferrada a la memoria de ese amor, encontró la fuerza para persistir en su búsqueda, evitando que la vida y la dignidad de su ser amado quedaran en el olvido.
La misión humanitaria de recuperación fue posible gracias al trabajo de los equipos forenses de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y al avance de la investigación humanitaria y extrajudicial adelantada desde 2022, año en el que fue recibida la solicitud de búsqueda a través de Equitas y Colombia Diversa. Estas organizaciones han acompañado a Diana en el proceso desde su reconocimiento como pareja de David, reafirmando que todas las personas, sin distinción, tienen derecho a ser buscadas.
De acuerdo con Adiela Córdoba, investigadora humanitaria del equipo territorial Caquetá de la UBPD, la compañera de David aportó información inicial sobre su posible paradero a partir de relatos conocidos en 2009 por personas cercanas al lugar donde ocurrieron los hechos. Estos datos fueron contrastados con la comunidad del sector en el marco de la investigación, la cual permitió identificar coincidencias en la temporalidad del caso, las circunstancias y las características fisionómicas de quien en vida correspondería a David.
«La persona muere en acciones del conflicto armado. Es herida, se dirige al río y es encontrada sin vida por la comunidad en una palizada, precisamente en un puerto del río La Tunia. En un acto humanitario, la comunidad decide inhumar el cuerpo y protegerlo», explicó la investigadora.
Al encontrarse a orillas del río, la recuperación del cuerpo era prioritaria. Según Gustavo Gómez, topógrafo de la Unidad de Búsqueda para la Regional Sur, el desbordamiento del río viene afectando el terreno, generando un alto riesgo de deslizamiento y la posible pérdida del lugar donde se encontraba sepultado. «Estamos a escasos dos metros de la excavación. Por lo tanto, existía la necesidad y la urgencia de realizar esta intervención», señaló.

Durante la acción humanitaria, el equipo de la Unidad de Búsqueda mantuvo comunicación permanente con Diana. Siguiendo su orientación, sembraron rosas en el lugar de intervención forense. Ella acompañó la misión desde la distancia, con el respaldo de Colombia Diversa, sostenida por la espera de una llamada o un mensaje que le confirmara que, efectivamente, allí estaba el cuerpo de quien sería David, su compañero, y que la promesa de volver a encontrarse comenzaba a cumplirse a través de la búsqueda que ella lideró durante años.
Este proceso representa un avance significativo en el reconocimiento de las parejas de personas LGTBIQ+ en los procesos de búsqueda, así como en la garantía de acompañamiento a las familias en toda su diversidad. Con frecuencia, las personas LGTBIQ+ y sus parejas enfrentan falta de apoyo familiar, discriminación hacia su forma de amar o el desconocimiento de sus vínculos por parte de sus entornos cercanos. Desde Colombia Diversa destacaron el valor de esta acción al reafirmar la legitimidad de los lazos afectivos como parte fundamental de la búsqueda.
«Consideramos que el éxito de este proceso se debe, en buena medida, al trabajo comprometido, respetuoso y amoroso de la Unidad de Búsqueda, pero, sobre todo, al reconocimiento del amor como motor de la búsqueda. Este logro es un triunfo del amor, una muestra de cómo el afecto puede mover montañas y hacer posible lo que parecía imposible», reconoció Ivonne Wilches, psicóloga de Colombia Diversa.

Para el equipo forense, la recuperación implicó retos adicionales, entre ellos la lluvia constante y la acción de la vegetación, cuyas raíces, tras 16 años, habían integrado el cuerpo a la tierra, pero la fuerza de un lazo de afecto y la búsqueda persistente prevalecieron. Según Manuela Alzate, antropóloga líder de la misión, el cuerpo se encontraba envuelto en un contenedor plástico, lo que facilitó la recuperación en bloque. «El cuerpo estaba en un estado regular de conservación, pero logramos recuperar varias estructuras óseas y evidencias físicas asociadas», explicó.
Esta acción se adelanta en el marco de los lineamientos del Enfoque de Género para Personas LGBTIQ+ en el proceso de búsqueda ‘Recuperando y dignificando identidades’, que reconoce cómo el conflicto armado impactó de manera diferenciada a personas con orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género diversas. Asimismo, resalta la importancia de acompañar a las personas buscadoras y sus familias sociales, garantizando su derecho a la verdad, la dignidad y la reparación.
El cuerpo será trasladado al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses para confirmar su identidad y permitir su entrega. Para la comunidad que lo protegió durante años, esta acción humanitaria representa también un alivio. «Esto es muy satisfactorio, porque la Unidad de Búsqueda lo está recuperando. Nos llena de alegría y de tranquilidad saber que lo llevarán a un lugar digno», expresó una persona de la Junta de Acción Comunal de la zona.

Esta solicitud de búsqueda hace parte del Plan Regional Caquetá Norte, que registra cerca de 1.300 personas dadas por desaparecidas de las más de 4.600 reportadas en el Caquetá. La Unidad de Búsqueda reitera el llamado a quienes tengan familiares desaparecidos o información sobre su paradero a acercarse y aportar datos de manera confidencial y con fines exclusivamente humanitarios. En Caquetá, la línea de contacto es 316281 0740; a nivel nacional, 3162783918.
* Algunos nombres han sido cambiados para proteger la información de las personas asociadas al proceso de búsqueda.