En la década del 2000, Carlos Bartolo Cataño, conocido por su familia como ‘Totó’, fue visto por última vez. Fue así que durante más de dos décadas sus allegados iniciaron su búsqueda de manera independiente en municipios del departamento de Antioquia, lugar de donde varios de sus integrantes también figuran como desaparecidos en el marco del conflicto armado.
Tras la creación de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), la familia se acercó e hizo de manera formal la solicitud de búsqueda. Las orientaciones iniciales apuntaban a la región antioqueña. Sin embargo, los cruces de información técnica e investigaciones cartográficas determinaron que la desaparición y posterior deceso de ‘Totó’ ocurrieron en el departamento de Risaralda.
A partir de testimonios y datos aportados a la entidad, una misión humanitaria de la UBPD se trasladó a la vereda Río Arriba, en el municipio de Mistrató, en Risaralda. En este punto se identificó un sitio donde yacía un cuerpo de una persona que coincidía con la morfología del ser querido que era buscado en Urabá.
En diciembre de 2024, el equipo forense de la UBPD realizó la recuperación del cuerpo. Las estructuras óseas fueron remitidas al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, los cuales confirmaron la identidad de esta persona.
La entrega digna se llevó a cabo en la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. El proceso incluyó una eucaristía solicitada por los familiares, a la que asistieron integrantes de la comunidad. Durante el acto, los presentes hicieron mención de los aspectos de la vida cotidiana de ‘Totó’, como su amor por los caballos y los animales.

Su hermano Jesús María Cataño Serna cuenta que ‘Totó’ era una persona muy querendona de la familia, muy familiar y que, aunque tenía carácter fuerte, era muy cariñoso y alegre: «Pues la verdad yo no estuve muchísimos años con él. Yo era muy niño cuando él desapareció, pero pudimos compartir mucho… Siempre he amado mucho a mi hermano». Finalizada la ceremonia, el cuerpo fue inhumado en el cementerio ubicado en la Comunidad de Paz.
Célika Patricia Araújo Arzuaga, enlace de diálogo y tejido social de la UBPD, quien lideró el proceso de entrega digna, manifestó: «Una vez más aportamos a la paz de este país. La familia ha podido recuperar a su ser querido, le ha podido dar cristiana sepultura y lo tienen cerca de sus hogares, una entrega digna que se da gracias a la persistencia de la familia y de dos equipos territoriales de la Unidad de Búsqueda de Personas que encontraron y entregaron».

La entrega digna constituye la fase final del proceso de búsqueda humanitaria y extrajudicial y hoy una nueva familia cierra este ciclo. No obstante, la Unidad de Búsqueda tiene el reto de buscar una cifra que supera las 137.000 personas dadas por desaparecidas. De esa cifra global, el Eje Bananero concentra cerca de 4.000 registros.
Ante la urgencia de agilizar la búsqueda humanitaria y extrajudicial, la UBPD hace un llamado público a los ciudadanos que tengan información sobre cuerpos de personas dadas por desaparecidas que hayan sido inhumados en cementerios o en campo abierto; o que tengan datos que contribuyan a las investigaciones humanitarias que adelanta la entidad en otros territorios del país, para que se pongan en contacto con la Unidad de Búsqueda y aporten esta información, ya sea de manera presencial en la sede territorial de Urabá, ubicada en el Mall La 100 del municipio de Apartadó, o vía telefónica en la línea celular 3162842561 mediante llamadas o mensajes de WhatsApp que serán recibidos de forma confidencial.