Por primera vez, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) realizó una acción humanitaria en el cementerio municipal de Colombia, en el Huila. Durante cuatro días, el equipo trabajó en la recuperación de dos cuerpos de personas desaparecidas hace más de 30 años y realizó una Ruta de la Memoria para acercar a la comunidad al desarrollo de una misión humanitaria de búsqueda y dignificar el cementerio como un lugar de memoria.
El lugar de esta acción tiene una particularidad: para muchas personas resulta aún una sorpresa saber que dentro de Colombia existe otra Colombia. Conocido como ‘el doblemente colombiano’, este municipio está ubicado en el extremo norte del Huila, sobre la cordillera Oriental y en límites con Tolima, Cundinamarca y Meta. Allí, el río Ambicá atraviesa un territorio de contrastes, entre zonas cercanas al desierto y otras que se aproximan a los páramos de Las Oseras y Sumapaz.
Pero Colombia, el del Huila, también guarda historias marcadas por el conflicto armado y la desaparición. Durante algunos de los periodos más intensos de la confrontación, distintos grupos armados hicieron presencia o transitaron por esta zona del departamento.

Durante años, acercarse al cementerio y preguntar por quienes habían sido sepultados no siempre fue fácil. Según los relatos recogidos durante la investigación, algunas familias, pese al miedo, llegaron en “minga” desde municipios cercanos, siguiendo rumores, recuerdos y cualquier información que pudiera conducirlas hasta sus seres queridos.
Parte de esa información sobrevivió al paso del tiempo. Una cruz de concreto en la parte alta del cementerio, un montículo de tierra removida y una mata de romero junto al lindero eran algunas de las referencias conservadas en la memoria de la comunidad. Esas pistas, sumadas a otros aportes recogidos durante la investigación humanitaria y extrajudicial, llevaron al equipo de la UBPD hasta los sitios donde se concentraría la búsqueda.
Sin embargo, llegar a esos puntos era apenas el comienzo. La tierra dura y compacta, el intenso calor y las condiciones del suelo hicieron más lenta la intervención. Pasaban las horas y, tras varios días de trabajo, uno de los cuerpos que habían ido a buscar todavía no aparecía, poniendo a prueba al equipo forense y la información reunida durante la investigación.

El primer hallazgo generó dudas frente a la información documentada. Por eso, el equipo decidió continuar trabajando en el lugar hasta encontrar una nueva señal: un cuerpo junto al cual fue hallado un catéter, elemento que coincidía con información previamente documentada sobre la persona buscada.
En otro punto del cementerio, una segunda señal llamó la atención. Entre las prendas asociadas a otro cuerpo apareció una camisa color mostaza, cuya descripción también coincidía con información aportada durante la investigación.
Después de más de 23 años, detalles conservados en los recuerdos de las familias, en los relatos de la comunidad y en los documentos consultados podían ser contrastados en el mismo lugar donde se adelantaba la recuperación.

«En esta ocasión, logramos la recuperación de dos cuerpos que se encontraban en fosas individuales en tierra; uno de ellos cuenta con orientación de identidad y tuvimos la fortuna de contar con la presencia de la familia buscadora. Con esta misión no solo ingresamos a nuevos municipios del Huila, sino que continuamos dándole respuestas a las familias», aseguró Yulieth Valencia, antropóloga líder del equipo forense de la Unidad de Búsqueda en Huila.
Mientras el equipo avanzaba en la recuperación, el cementerio también se convirtió en un espacio de encuentro con la comunidad. Allí se realizó la Ruta de la Memoria, una jornada en la que personas buscadoras, integrantes de la Mesa de Víctimas, autoridades locales y habitantes del municipio pudieron conocer cómo se desarrolla una acción humanitaria y conversar sobre la importancia de dignificar los cementerios como lugares de memoria y de búsqueda de las personas desaparecidas.
«Damos gracias a Dios por permitirnos estar acá y encontrarnos con la Unidad de Búsqueda. Agradecerles porque la labor que queríamos la tenemos en nuestro municipio. Sé que la UBPD va a recorrer estos caminos buscando a nuestros seres queridos. Ha sido el sueño de muchas madres y familiares: no más violencia, no más muertes ni hogares destruidos», expresó Nohora Galindo, integrante de la Mesa de Víctimas de Colombia.

Así, la cruz, la mata de romero, el catéter y la camisa color mostaza terminaron contando una misma historia: la importancia que puede tener un recuerdo, una referencia sobre un lugar, una prenda o cualquier información conservada durante años para orientar la búsqueda de una persona desaparecida.
La búsqueda en Colombia, Huila no termina con esta intervención. El equipo de la Unidad de Búsqueda continúa trabajando en las zonas rurales de Potrero Grande, San Ezequiel, San Emilio y San Rafael, recogiendo y contrastando información en el marco del Plan Regional de Búsqueda del Norte del Huila.
La Unidad de Búsqueda invita a quienes buscan a un ser querido o cuentan con información que pueda contribuir a encontrar a una persona desaparecida a acercarse a la sede de la UBPD en Neiva, ubicada en la carrera 5 # 10-38 (piso 11 del edificio de la Cámara de Comercio del Huila); o comunicarse a la línea telefónica 3160174564. La información recibida es confidencial y utilizada exclusivamente con fines humanitarios.