En La Chorrera, uno de los punto más importantes del Amazonas colombiano, la familia de Digna Luz Rubegutofe Tejada volvió a tenerla cerca. Habían pasado muchos años desde la última vez que supieron de ella. En 2005, Digna Luz fue dada por desaparecida. Había tenido que salir de su territorio y, con el paso del tiempo, las noticias sobre su paradero fueron cada vez más inciertas. La familia llegó a saber que había muerto, pero durante años no conoció con certeza qué había ocurrido ni dónde estaba.
Su historia comenzó a reconstruirse a cientos de kilómetros de allí.
«La búsqueda de Digna Luz surgió en el marco de la caracterización del cementerio municipal de Puerto López, en el Meta, donde se encontraban inhumadas personas identificadas no reclamadas. Esta situación representa un reto adicional para la búsqueda, pues implica, por un lado, encontrar a las familias y vincularlas al proceso de participación y, por otro, verificar que los hallazgos forenses en campo correspondan con los registros documentales, esto en un camposanto cuya composición del suelo deteriora con mayor rapidez las estructuras óseas», explica Ximena Alcorro, investigadora del equipo en Bogotá – Cundinamarca de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), quien estuvo a cargo de la investigación.

Fue ella quien encontró a una de las hijas de Digna Luz a través de Facebook. El apellido Rubegutofe, poco común, fue una pista para llegar hasta ella. A partir de ese primer contacto comenzaron las conversaciones que permitieron reconstruir parte de la historia familiar y avanzar en la búsqueda, a la que se fueron sumando otras familiares.
En el cementerio de Puerto López, el equipo de la UBPD realizó labores de verificación y contrastación de la información. Allí encontró una sepultura en tierra marcada con una cruz y el número 17, en la que estaba escrito el nombre de Digna Luz. Sin embargo, todavía era necesario confirmar que el cuerpo inhumado en ese lugar correspondiera a la mujer que su familia llevaba años buscando, para eso se requirió contrastar mucha información.
En diciembre de 2024, el equipo forense de la UBPD recuperó el cuerpo para verificar su correspondencia con el de Digna Luz, registrado como identificado no reclamado e inhumado en ese cementerio años atrás. Esta verificación era fundamental: con el paso del tiempo, los cuerpos inhumados pueden ser trasladados dentro de los cementerios, por lo que es necesario contrastar la información documental y testimonial con los hallazgos y evidencias forenses, para realizar los análisis científicos correspondientes. Así, la Unidad de Búsqueda pudo avanzar en la confirmación de la identidad y hacer posible el reencuentro con su familia.
Pero ese regreso todavía implicaba otro desafío.

Un viaje de regreso a casa
La familia decidió que la entrega digna se realizaría en el Resguardo Indígena Predio Putumayo, en el territorio de La Chorrera, donde permanecían varios de sus seres queridos. Mariz Cristina, una de las hijas de Digna Luz y persona buscadora, tuvo que emprender el viaje desde Puerto Asís, en el Putumayo, hasta La Chorrera. Era un recorrido largo y, además, la primera vez que viajaba en avión. La UBPD la acompañó durante el tránsito entre escalas para que pudiera llegar hasta el lugar donde finalmente se encontraría con su madre.
Pero no solo se tenía que hacer posible el viaje de la familia. También había que lograr que Digna Luz llegara a tiempo. En un territorio donde las conexiones aéreas son limitadas, hacer coincidir los desplazamientos de la familia, el equipo y el cuerpo requirió una coordinación especial.
«Hay una sola oportunidad a la semana de tomar un vuelo de Leticia a La Chorrera y, en el caso de la familia, había una oportunidad cada quince días de salir de Puerto Asís y llegar a La Chorrera», explica Liseth Escobar, enlace de la UBPD en Amazonas.

En La Chorrera, además, la familia recibió a Digna Luz desde sus propias formas de comunicarse y relacionarse. La familia habla la lengua huitoto mɨnɨka, por lo que una de sus integrantes acompañó como intérprete durante la entrega, para que todos y todas pudieran comprender lo que estaba ocurriendo y participar de este momento.
La familia pudo acercarse y observar con detalle las pertenencias que acompañaban a Digna Luz. Dentro de ellas se encontraba lo que parecía un pedazo de tela. En cuestión de segundos, la familia reconoció el estampado sobre la misma: se trataba de la blusa que Digna Luz llevaba en una de las pocas fotografías que ellos conservan. La blusa tenía pequeños detalles blancos y un estampado de pequeñas estrellas que coincidían con los de la prenda encontrada entre sus pertenencias. La familia se quedó en silencio. Después llegaron las preguntas, las explicaciones y las hipótesis sobre cómo había llegado aquella prenda hasta allí.
En ese momento, las dudas que le quedaban a la familia tras la explicación forense se desvanecieron: su ropa fue la señal para que la familia tuviera la tranquilidad de saber que sí era Digna Luz. La podían reconocer.

Después de tantos años, un recuerdo guardado en una fotografía y una pertenencia recuperada durante la búsqueda volvían a encontrarse. La entrega digna de Digna Luz Rubegutofe Tejada es la primera que realiza la UBPD en el territorio indígena de La Chorrera, un proceso que muestra los desafíos que supone materializar el enfoque étnico y llevar la búsqueda humanitaria y extrajudicial hasta territorios con condiciones geográficas complejas y culturales particulares.
Pero, sobre todo, es la historia de una mujer que, después de muchos años, pudo volver a casa.