La búsqueda de las personas dadas por desaparecidas continúa abriendo caminos de esperanza en los territorios para dar respuesta a las familias que siguen esperando conocer el paradero de sus seres queridos. En el cementerio municipal de Agustín Codazzi, en el departamento del Cesar, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) realizó la tercera fase de intervención, una acción humanitaria que permitió recuperar 11 cuerpos que ahora serán objeto de análisis especializado para avanzar en su identificación.
Durante esta fase, un equipo de la UBPD revisó 34 contenedores que permanecían en la morgue del cementerio municipal. El resultado, luego de un proceso riguroso de análisis y verificación: 11 cuerpos fueron considerados de interés para la entidad dado que se evidenciaron en ellos signos asociados al conflicto armado. De esa cifra, nueve cuentan con identidad orientada, es decir, existen hipótesis sobre quiénes podrían ser.
Esta información constituye un paso significativo dentro del proceso de búsqueda, pues permite avanzar en la contrastación de información y en las acciones necesarias para establecer o confirmar su identidad y, posteriormente, propiciar la entrega digna o culturalmente pertinente a sus familias.
Los cuerpos recuperados serán trasladados a uno de los siete Centro Integral de Abordaje Forense e Identificación (CIAFI) que tiene la Unidad de Búsqueda y en los cuales trabajan articuladamente con especialistas del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forense. Una vez allí, serán valorados por un equipo interdisciplinario de medicina forense que establecerán a quiénes corresponden.

La intervención en el cementerio municipal de Agustín Codazzi hizo parte de un proceso de búsqueda que no se limitó a la recuperación de cuerpos. Antes de llegar a este punto, la UBPD había intervenido otro sitio de interés forense y una bóveda, dentro del mismo camposanto, en los que se había evidenciado presencia de cuerpos inhumados como no identificados.
Durante la permanencia en el municipio, servidores de la Unidad de Búsqueda, además de la revisión de los contenedores de la morgue, revisaron protocolos de necropsias y fortalecieron el relacionamiento territorial mediante diálogos con las administraciones municipales de los municipios cercanos, con comunidades y organizaciones de víctimas. También se desarrollaron espacios de difusión en medios de comunicación local, socialización del mandato institucional a través de jornadas pedagógicas y se recibieron solicitudes de búsqueda a familias buscadoras.
Cada ejercicio o esfuerzo hace parte de una búsqueda integral que se construye colectivamente. Una información, un recuerdo, un documento, un nombre, una fotografía, un testimonio o un dato sobre el lugar donde pudo haber ocurrido una desaparición puede convertirse en una pieza fundamental para reconstruir la historia de una persona y acercarla nuevamente a quienes la esperan.
Las acciones en territorios se desarrollan bajo principios humanitarios para dar dignidad a la estructura que se recupera; extrajudiciales, sin buscar culpables, ni haciendo señalamientos, pues por cada persona desaparecida hay una familia esperando respuesta; y bajo extrema confidencial para proteger la vida de quien sigue buscando. La investigación, la socialización, el diálogo con las comunidades, la recepción de solicitudes de búsqueda, la prospección y la recuperación de cuerpos son pistas que despejan el camino para llegar a la meta: encontrar personas desaparecidas para aliviar el sufrimiento de las familias.

Para quienes llevan años esperando, cada avance representa mucho más que un resultado técnico. Cada cuerpo recuperado es la esperanza que tienen quienes buscan para terminar la incertidumbre de no conocer el paradero de su ser querido y procesar el duelo que han tenido suspendido por años. Encontrar el cuerpo de alguien que el conflicto armado había ocultado es resignificar una historia. Por eso, cada hallazgo abre una posibilidad y cada cuerpo recuperado es una esperanza y el consuelo para una familia.
La tercera fase de intervención del cementerio de Agustín Codazzi se desarrolló en el marco del Plan Regional de Búsqueda Centro del Cesar, que atiende 11 municipios de este departamento y uno del Magdalena. Desde allí, la UBPD continúa sumando esfuerzos con las instituciones, las comunidades, las organizaciones de víctimas y, especialmente, con las familias buscadoras.
Para seguir avanzando es importante que las comunidades tanto del Cesar como de La Guajira continúen aportando a la búsqueda. Desde cualquier lugar y desde las posibilidades de cada persona, contribuir con información puede ser una forma de aportar a la construcción de paz y a la dignificación de quienes aún permanecen desaparecidos. Cada aporte es valioso. Cada historia puede abrir un camino. Cada dato puede acercar una respuesta. Y cada búsqueda que avanza mantiene viva la esperanza de una familia.
Los grupos de trabajo de la UBPD continuará recorriendo los territorios, escuchando a las comunidades y buscando a quienes hacen falta, con la convicción de que todos y todas merecen ser buscados, que ninguna familia debería permanecer sola frente a una ausencia y que encontrar es también una manera de aliviar el alma y construir paz.