La familia de Juan Carlos Carrascal Barreto esperó 26 años por su regreso. Él tenía solo 14 años de edad cuando salió de su casa en el municipio sucreño de Colosó a realizar una tarea del colegio. Era el 28 de mayo del 2000 y este municipio de la región de los Montes de María, una cadena de montañas que se extiende hasta el departamento de Bolívar, vivía una dura época a causa del conflicto armado.
En ese ambiente de guerra, Juan Carlos salió a hacer una tarea escolar. Cursaba octavo de bachillerato. Esa fue la última noticia que se tuvo de él. Solo hasta 2026 su familia pudo recibir dignamente su cuerpo en el corregimiento de Macaján, en Toluviejo, donde le dieron cristiana sepultura.
El fin de la incertidumbre para la familia Carrascal Barreto empezó a tejerse cuando la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) intervino en 2025 el Cementerio Padre Nuestro, en el municipio de Sincé, en Sucre, y encontró el cuerpo de Juan Carlos en una de las bóvedas, como parte de acciones del Plan Regional de Búsqueda Sabanas, San Jorge y Mojana.
El equipo forense de la Unidad de Búsqueda y un experto internacional en antropología lideraron la acción humanitaria de recuperación. Y vino entonces una nueva etapa para lograr la identificación plena en articulación con el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

Blanca Inés Arteaga Morales, coordinadora de la Unidad de Búsqueda en Sucre, informó que la identificación del cuerpo de Juan Carlos fue un proceso ágil en el que se implementó la metodología forense de Verificación de información por correspondencia post mortem. «Consiste en comparar información médico legal previa sobre el cuerpo intervenido y compararla con los hallazgos en campo por parte de los equipos expertos», explicó. Adicionalmente, a la familia de Juan Carlos le tomaron muestras biológicas para despejar cualquier duda sobre su identificación. En este último proceso fue vital el apoyo de Medicina Legal.
«Son muchos sentimientos encontrados, fue una búsqueda imparable», relato Mayerli Carrascal, hermana de Juan Carlos. «Es duro para todo el núcleo familiar –mi mamá, mi papá, sobre todo ellos, que fueron los que sufrieron su desaparición forzada–, pero hoy damos gracias a Dios porque estamos aquí, en familia, despidiendo a ese ser querido que ya por fin está descansando en paz», concluyó.

En la región donde desapareció Juan Carlos, la UBPD implementa el Plan Regional de Búsqueda Montes de María y Morrosquillo, que busca a 1.786 personas dadas por desaparecidas en 17 municipios de Sucre y de Bolívar.