«Yo creo que hay que persistir. La desaparición es una práctica muy dolorosa. Creo que es uno de los peores inventos que ha ideado la humanidad para generar dolor, angustia y muchas otras afectaciones».
Con estas palabras, Gloria Mancilla de Díaz resume el sentimiento de cientos de familias que durante décadas han esperado una respuesta sobre el paradero de sus seres queridos. Su voz refleja la fuerza de quienes nunca han dejado de buscar y el motivo por el que la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) continúa recorriendo cementerios, archivos y territorios para aliviar un sufrimiento que permanece abierto.
Esa esperanza volvió a hacerse visible en Puerto Boyacá, en el departamento de Boyacá, donde culminó la tercera fase de intervención humanitaria en el cementerio católico San Pedro Claver y una intervención adicional en la vereda Guanegro. Como resultado fueron recuperados 17 cuerpos de personas dadas por desaparecidas que ahora continuarán el proceso técnico-científico para avanzar hacia su posible identificación y una futura entrega digna a sus familias.
Para Daladier Jaramillo, coordinador de la Unidad de Búsqueda en el Magdalena Medio, este resultado representa mucho más que una cifra. «La búsqueda es un esfuerzo conjunto. Nos permite dar una respuesta a esas cifras frías que a veces aparecen en los medios de comunicación. Pero detrás de cada desaparición hay un ser humano que espera algún tipo de respuesta».
Las personas recuperadas corresponden en su gran mayoría a desapariciones ocurridas en temporalidades relacionadas con algunos de los casos más emblemáticos del conflicto armado, varios de ellos objeto de seguimiento internacional ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como el caso de los 19 comerciantes y el de la vereda La Esperanza.
Precisamente, Bayron Góngora Arango, abogado de la Corporación Jurídica Libertad, recordó que fue una sentencia de la Corte Interamericana la que ordenó al Estado colombiano fortalecer la búsqueda de las personas desaparecidas en estos casos. «Hoy las familias tienen la esperanza de que estos hallazgos permitirán encontrar a quienes aún permanecen desaparecidos de la vereda La Esperanza», afirmó.

El trabajo adelantado por la Unidad de Búsqueda es el resultado de una investigación humanitaria y extrajudicial que tomó varios meses. Gracias a este proceso fue posible identificar el Cementerio San Pedro Claver como un lugar de interés para la búsqueda y documentar más de 180 lugares de interés forense, además de rastrear un amplio número de necropsias médico-legales.
Carlos Ariza, antropólogo de la regional Nororiente de la entidad, explicó que el cementerio estaría asociado a la disposición de varios centenares de cuerpos que podrían corresponder a personas dadas por desaparecidas desde la década de los 80. Sin embargo, aseguró que el mayor valor de esta intervención ha sido compartir el proceso con las organizaciones de familiares. «Ha sido maravilloso estar acompañado por distintas organizaciones buscadoras que llevan cuatro décadas sin rendirse, persistiendo, resistiendo y haciendo memoria para encontrar a sus seres queridos. Eso hace que cada esfuerzo valga la pena».
Puerto Boyacá concentra el mayor número de personas dadas por desaparecidas dentro del Plan Regional de Búsqueda Puertos del Magdalena Medio. Detrás de cada uno de esos 511 casos, hay familias que siguen esperando una respuesta y que encuentran en cada intervención una nueva posibilidad de aliviar años de incertidumbre.

«Que se encuentre uno muchas veces es una pequeña victoria. Ya es acercarse un poco más a la verdad. Y si no vamos a tener todas las respuestas sobre lo que ocurrió, al menos tendremos un pedacito de ellos para darles un entierro digno y un lugar donde podamos ir a hablarles», expresó Angélica Flórez Pérez, mujer buscadora.
Ese mismo sentimiento acompaña a Zuneidy Jauregui Jaimes, quien envió un mensaje de fortaleza a las familias que continúan buscando. «Nunca crean cuando alguien les diga que ya no van a aparecer. Nosotros llevamos 39 años buscando y no nos vamos a cansar. Todos podemos seguir buscando, porque la obligación del Estado es hacer esto».
Desde la Alcaldía de Puerto Boyacá, Erika Fernanda López Arias destacó que el municipio fue uno de los más golpeados por el delito de desaparición forzada y recordó que muchas familias siguen esperando noticias de sus seres queridos. «No importa a quién encontremos, pero que encontremos aunque sea a uno de los tantos desaparecidos. Esa es la misión: ir encontrándolos de manera paulatina», señaló.

La Unidad de Búsqueda reiteró que continuará con acciones humanitarias en el territorio junto a las familias buscadoras, organizaciones de víctimas e instituciones, convencida de que cada recuperación representa una oportunidad para aliviar el sufrimiento de quienes han esperado durante años una respuesta. Como concluyó el coordinador Jaramillo: «La Unidad de Búsqueda representa un camino para construir paz y reconciliación desde su carácter humanitario, extrajudicial, confidencial y neutral, brindando respuestas a las familias que siguen buscando a sus seres queridos».
Las personas que tengan un familiar desaparecido o información que pueda contribuir a una búsqueda en el Magdalena Medio pueden acercarse a la sede de la Unidad de Búsqueda en Barrancabermeja, ubicada en la calle 50 # 14 – 46 (barrio Colombia); o comunicarse a la línea telefónica 3162783918, donde recibirán orientación gratuita, confidencial y con enfoque humanitario para iniciar o fortalecer una solicitud de búsqueda.