La periodista argentina Leila Guerriero escribió, en su crónica sobre el Equipo Argentino de Antropología Forense, que «los huesos de mujer son gráciles». Una forense se lo demostraba sosteniendo un fémur. Sin embargo, hay hombres trans con huesos gráciles y mujeres trans sin fémures gráciles. Si bien las estructuras óseas guardan información, también tienen límites.
No guardan el nombre que alguien eligió. No dicen el barrio donde la persona vivió después de salir de su casa. No guardan la voz con que reclamó sus derechos ni los afectos que construyó cuando la familia de sangre no estuvo. Para recuperar eso, hacen falta otras fuentes: testimonios, redes, territorios, historias. Por ello, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) presentó un documento que propone escuchar también lo que las estructuras óseas no pueden decir solas.
El Lineamiento para la Construcción de Perfiles Bioculturales en la Identificación de Personas Trans y Género Diversas es una herramienta técnica orientada a los equipos forenses que trabajan en la búsqueda humanitaria y extrajudicial de personas dadas por desaparecidas en Colombia. Lo construyó el Equipo de Búsqueda Igualitaria de la UBPD, con el apoyo del Programa De Las Naciones Unidas Para El Desarrollo (PNUD) a través del Fondo Multidonante de las Naciones Unidas para el Sostenimiento de la Paz.

«Unos lineamientos que proponen que quien fue desaparecido por ser quien era pueda ser identificado, precisamente, por haber sido quien era», dice Paola Becerra, coordinadora del documento.
¿Qué ocurre cuando la identidad con la que alguien vivió no coincide con los registros civiles que dejó ni con los indicadores biológicos que el cuerpo ofrece después del fallecimiento? ¿Qué pasa cuando la persona desaparecida era trans, no binaria o de género diverso y quienes la buscan no tienen más que un nombre que ella misma abandonó y una foto que no la representaba?
De las 136.010 personas dadas por desaparecidas, 51 casos son LGBTIQ+
La UBPD registra 136.010 personas dadas por desaparecidas en el marco del conflicto armado colombiano. En el Registro de Solicitudes se tienen 51 solicitudes de búsqueda de personas LGBTIQ+; 13 son de personas trans. Además, 214 personas buscadoras se identifican como personas LGBTIQ+.
Luz Janeth Forero Martínez, directora de la UBPD, señaló que: «Esto nos obliga a buscar estrategias bioculturales absolutamente diferenciales, que se articulen a esas otras líneas de evidencia y esos otros perfiles que conjugamos en la investigación humanitaria para poder buscarlos, recuperarlos, identificarlos y entregarlos dignamente, ya sea a sus familias biológicas, pero en especial a sus familias sociales».

Forero Martínez a lo que complementa: «Lograr que toda la comunidad forense, la comunidad investigativa e incluso la sociedad en general comprendan lo importante de esta mirada diferencial permite mostrar que la búsqueda de los desaparecidos, más allá de lo biológico o de la recuperación de los cuerpos, es la recuperación de sus historias, es la recuperación de sus contextos, es la recuperación de esas luchas que, en muchos casos, también los llevaron a ser desaparecidos».
Ante esto, Gabriel Burbano, subdirector de Participación de la entidad, complementó explicando que «la desaparición no solamente ocultó los cuerpos de las personas transgénero, masculinas, femeninas y personas no binarias. También les intentó borrar su identidad».
Borramiento en vida, borramiento en muerte. Ese doble mecanismo es el que el lineamiento busca interrumpir.
Así, el documento propone construir un perfil biocultural que no reemplaza el perfil biológico clásico, sino que lo amplía con cuatro componentes:
- El biológico-forense: edad, estatura, fracturas e intervenciones quirúrgicas
- El corporal: tatuajes, cicatrices, implantes, modelantes e indumentaria
- El social y relacional: nombre social, identidad vivida, redes afectivas y lugares de referencia
- El histórico-contextual: territorio, movilidad, contextos de violencia y condiciones de exclusión estructural
La regla de oro del documento es que ningún indicador aislado determina la identidad de una persona. La integración de cuerpo, biografía, relaciones y contexto es lo que mejora la identificación. Y la familia social —los pares, las redes comunitarias, las personas que convivieron con quien se busca— tiene el mismo peso que la familia biológica como fuente de información.

«Estoy buscando a mi hermano y a otras personas«
Camila Úsuga habló en el panel del lanzamiento. Busca a su hermano desde 2001, más 25 años. Su hermano era bisexual, fue reclutado junto con otras cinco personas. Ella no sabe si lo inhumaron en algún lugar solo o acompañado. «La población LGBTIQ+ estaba muy retraída frente al tema de las búsquedas», dijo. «No sé si era por temas de seguridad, por desconocimiento, por miedo».
Su testimonio condensa lo que el lineamiento intenta resolver: que la invisibilidad a personas LGBTIQ+ no fue solo un efecto de la violencia armada, también fue una consecuencia del miedo a denunciar, el estigma que persiste en algunas familias de origen y de la ausencia de documentos que reconocieran la identidad vivida como dato forense válido.
Un lineamiento que responde a Colombia
Paola Becerra lideró la construcción del documento con el equipo de Búsqueda igualitaria: Tania Joya, Alexandra Benítez, Natalia Galindo, Camila Parra, Helen Duarte y Matilda González. El documento también contó con los aportes de la sociedad civil colombiana: Lina Quevedo de la Liga de Salud Trans, Joha Calderón Fuquen de Caribe Afirmativo, Paula Céspedes de Equitas y Ángela María Parra Rojas de Colombia Diversa; y aportes del antropólogo forense Luis Fonderbrider.

Jairo Matallana, gerente de Paz, Justicia y Reconciliación del PNUD Colombia, precisó el alcance del respaldo internacionala a estra iniciativa de búsqueda: «Hemos apoyado a la Unidad de Búsqueda con su equipo de Búsqueda igualitaria para fomentar la integración de enfoques diferenciales en la búsqueda y que esa integración se traduzca no solamente en mejores guías y técnicas, sino también en estrategias para dignificar y reparar a las víctimas, asegurando que sus vidas, sus trayectorias y sus contextos sociales se combinen con elementos biológicos y morfológicos para tener los mejores resultados. No se trata solamente de eficiencia efectiva en la búsqueda, sino también de hacerlo con un enfoque que dignifique a las víctimas de desaparición y a sus familias».
El lineamiento tiene un apartado sobre personas intersex y variaciones de características sexuales, con una advertencia metodológica en que no se trata de diagnosticar, sino de evitar errores de interpretación y borramiento identitario. De no asumir clasificación binaria inmediata, para no convertir un hallazgo corporal en etiqueta automática.