Tras años de incesante búsqueda, tocando puertas sin recibir una respuesta, María Fabiola Tabares buscó a su hermana María Rubiola, a quien vió por última vez en 1964 cuando vivían en el municipio de La Virginia, en Risaralda. Ambas tomaron la decisión de alejarse de su casa, empujadas por los estragos de la violencia intrafamiliar cuando tenían entre 12 y 13 años.
Rubiola se fue a Bogotá para trabajo en oficios varios, mientras que Fabiola llegó al Putumayo y se vincula como miliciana a un grupo armado no estatal. Ambas perdieron contacto, ambas incomunicadas asumieron que no podían volver a verse. Así pasaron los años. Tiempo después, Fabiola llegó nuevamente a La Virginia, desplazada, dejando atrás los años donde la guerra hacía parte de su día a día. Quiso buscar nuevamente a Rubiola, pero nadie supo nada, nadie dio razón. Rubiola por su parte dio a su hermana por muerta, creyendo que el conflicto armado se la había arrebatado.
En 2025, doña María Fabiola se enteró de la estrategia nacional Red de Apoyo Operativo para la Búsqueda -de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD)- conformada por personas, organizaciones, colectivos, movimientos, plataformas, pueblos y sujetos de especial protección, comprometidas con la búsqueda humanitaria y extrajudicial. Allí presentó una solicitud de búsqueda, con la esperanza de que su hermana aparecería viva. Solo el destino lo diría.
A partir de la solicitud de búsqueda, el equipo investigativo de la UBPD cotejó la información con la que se contaba: nombre, fecha y lugar de nacimiento. Solo estos datos arrojaron el resultado de dos personas que coincidían, pero una en especial que correspondía con la edad y el lugar de nacimiento. Solo restaba un paso, el de conseguir medios de contacto con la hermana buscada.
El contacto con María Rubiola se dio primero con sus hijas, quienes un poco renuentes y desconfiadas decidieron visitar las oficinas de la Unidad de Búsqueda en Bogotá el 5 de marzo de 2026, donde se corroboró la autenticidad de la información.

Finalmente el reencuentro se dio el 12 de marzo en Pereira para regresar a La Virginia, el municipio que las vio crecer y escapar. Entre ramos, llantos y risas, el abrazo que se dieron Fabiola y Rubiola, que duró solo unos segundos, fue lo que condensó casi sesenta años de espera. Lo que se consolida como el primer reencuentro logrado por la UBPD en el Eje Cafetero y el que más tiempo de desaparición registra entidad.
Para Diana Ortiz, coordinadora del equipo de la UBPD en Risaralda: «Este reencuentro que hemos realizado en el municipio de La Virginia, de una persona que su familia estaba buscando hace más de 50 años, da cuenta de la importancia, de que quienes tienen seres queridos desaparecidos en el contexto y en razón del conflicto armado se acerquen a la entidad y puedan presentar sus solicitudes de búsqueda. Eso nos permite a nosotros iniciar la investigación humanitaria y extrajudicial, que no necesariamente da como resultado hallar personas sin vida».

Risaralda tiene un universo preliminar de 1.426 personas dadas por desaparecidas en contexto de conflicto armado hasta el primero de diciembre de 2016.
La Unidad de Búsqueda reafirma su compromiso humanitario y extrajudicial de no cesar en la localización de quienes aún permanecen desaparecidos. Asimismo, expresa su gratitud a las organizaciones, a las autoridades locales y, de manera especial, a las familias, cuya valentía y esperanza convierten cada hallazgo en un avance hacia la verdad, la reparación y la no repetición.