El equipo de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) en el Tolima finalizó el 2025 con el hallazgo y la recuperación de 114 cuerpos presuntamente pertenecientes a personas desaparecidas por el conflicto armado. Esta cifra representa un aliciente de esperanza para las familias buscadoras y sus allegados, quienes anhelan mitigar su dolor y ofrecer una despedida digna a sus seres queridos.
Así lo señala Cindy Doreidy Nova Chacón, coordinadora territorial de la UBPD, al resaltar la labor articulada con familias buscadoras, colectivos, organismos de derechos humanos y entidades nacionales, territoriales y locales, que «han permitido a la UBPD dar cumplimiento a su misión humanitaria de mitigar el dolor y contribuir a la verdad y la reparación».
De los 114 cuerpos, 102 fueron recuperados en cementerios municipales, corregimentales y veredales de Ibagué, Chaparral, Lérida, Anzoátegui, Planadas y Ataco. Los restantes fueron hallados en sitios a campo abierto en zonas rurales y caminos de alta montaña en el Cañón de las Hermosas (Chaparral), el Páramo de los Nevados (Anzoátegui), Rioblanco y Planadas.

Entre las labores humanitarias se destacan intervenciones consideradas de alta complejidad, como la realizada en el cementerio San Bonifacio de Ibagué, una de las exploraciones en terreno más extensas, con 233 metros cuadrados analizados. Allí 122 cuerpos fueron abordados, de los cuales 64 se recuperados durante la cuarta y quinta fase desarrolladas en 2025
Al respecto, Derek Cogram, arqueólogo forense, delegado de la Organización Justice Rapid Response e invitado internacional por parte de la UBPD a misiones humanitarias, entre ellas, el cementerio de Ibagué, calificó de excepcional la búsqueda de personas desaparecidas que se adelanta en el país.
«Para mí es muy interesante por lo que significa, porque todos los Estados tienen esa obligación de investigar la muerte violenta y la desaparición. Muchos no cumplen y unos hacen lo mínimo, pero acá estamos mirando un esfuerzo extraordinario que debería ser el estándar. Hay mucha experiencia y pericia desarrollada en Colombia por lo que han vivido y lecciones muy importantes para compartir con otros países», expresó Cogram.

El equipo forense realizó 108 prospecciones intrusivas, es decir, intervenciones físicas directas en el terreno para verificar la existencia de restos humanos. A diferencia de las técnicas no intrusivas (como el uso de drones, radares de penetración terrestre o inspección visual de superficie), las intrusivas implicaron la alteración del suelo mediante pozos de sondeo, trincheras y el uso de herramientas para extraer muestras profundas de tierra.
Casos de desaparición más antiguos
Otro escenario clave fue el cementerio San Juan Bautista de Chaparral, que contempló el abordaje de los casos de desaparición más antiguos que puedan existir en el país con hipótesis de localización. Se trata de hechos ocurridos en abril de 1956, en La Siberia, zona rural de este municipio. La memoria oral y escrita de sus sobrevivientes, junto con los documentos disponibles, ha permitido documentar esta y otras investigaciones del Plan Regional de Búsqueda Cordillera Central de la UBPD, que condujeron a la recuperación de 38 cuerpos en su primera fase.
«La búsqueda de las víctimas de la masacre de La Siberia evidencia el papel humanitario que asumieron comunidades como Calarma, en Chaparral. En medio del conflicto armado y sin la formación profesional, sus habitantes ejercieron oficios para los que no estaban preparados: psicólogos, trabajadores sociales, antropólogos y criminalistas. Se arriesgaron a recuperar los cuerpos de los suyos, abandonados en una fosa común. El proceso investigativo logró reconstruir las memorias de aquel suceso de 1956, cuando ocurrió la masacre, y de 1960, cuando la comunidad recuperó los cuerpos en un acto de valentía·, explicó la coordinadora en el Tolima de la UBPD.

El equipo forense se enfrentó a un escenario de cuerpos mezclados que habían sido inhumados por segunda vez, luego de ser trasladados por personas de la comunidad al camposanto en 1960, cuatro años después de la masacre. Un hallazgo clave de la recuperación fue el abordaje de 14 astrágalos, estructuras óseas de los pies, que permitieron establecer un número mínimo de individuos de 14, asociados a la masacre de La Siberia.
En la actualidad, son ocho familias —en su mayoría personas mayores— las que esperan que el trabajo en laboratorio continúe con el mismo rigor y dedicación; y que las 13 orientaciones de posible identidad puedan ser confirmadas.
Vale la pena señalar que, a nivel nacional, en 2025 se realizaron más de 2.800 prospecciones en sitios de interés forense en todo el territorio nacional. Estas labores permitieron la recuperación de más de 1.800 cuerpos y la entrega digna de 222 personas a sus allegados.