Durante años, en el corregimiento de Santa Rita del municipio de Remolino, en el Magdalena, la comunidad conservó una historia que se transmitía entre relatos y recuerdos compartidos. En el cementerio del pueblo, decían algunos habitantes, permanecía el cuerpo de un hombre que había sido sepultado allí en medio de los años más difíciles del conflicto armado.
Esa memoria, guardada por quienes han habitado este territorio durante décadas, fue la que finalmente orientó al equipo en Atlántico de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) hasta este lugar, ubicado en zona rural de Remolino.
La jornada comenzó desde muy temprano con el desplazamiento del equipo desde Barranquilla. El recorrido hacia Santa Rita implica atravesar varias rutas del Caribe colombiano: primero por carreteras principales hasta el municipio de Sitionuevo -en el Magdalena- y luego por vías secundarias y terciarias que conducen hasta Remolino. Desde allí el camino continúa por carreteras destapadas que atraviesan el paisaje rural hasta llegar al corregimiento.

Después de cerca de tres horas de trayecto, el equipo de la UBPD llegó al pequeño cementerio comunitario del corregimiento, un lugar que ha sido cuidado durante generaciones por la propia comunidad.
La historia que permaneció en la memoria del territorio
Durante décadas, las personas del corregimiento recordaron que en ese lugar había sido inhumado el cuerpo de un hombre que llegó a la zona en medio de los años más intensos del conflicto armado. Según relatos comunitarios, un hombre en 1997 perdió la vida en hechos asociados a la confrontación entre grupos armados. Su cuerpo fue recogido por habitantes del lugar, quienes decidieron darle sepultura en una bóveda del cementerio del pueblo.
Con el paso de los años, la estructura donde fue depositado el cuerpo sufrió múltiples afectaciones. El deterioro de la bóveda y otros hechos ocurridos posteriormente alteraron el sitio, dejando expuestos algunos elementos que recordaban a la comunidad aquella historia ocurrida en medio del conflicto.
La investigación que permitió ubicar el sitio
A partir de entrevistas realizadas con líderes comunitarios y aportantes de información, el equipo en Atlántico de la Unidad de Búsqueda adelantó un proceso de investigación humanitaria y extrajudicial para verificar esta información.

Con base en estos hallazgos, se programó una acción humanitaria de prospección con fines de recuperación en el cementerio comunitario del corregimiento. Durante la recuperación se evidenció que la estructura presentaba un estado de deterioro considerable. Parte de la bóveda había sufrido afectaciones estructurales, lo que había provocado la caída de materiales de construcción y la alteración del sitio. A pesar de estas condiciones, el equipo logró avanzar en la intervención.
La recuperación de un cuerpo
Como resultado de las acciones humanitarias adelantadas durante la jornada, se logró la recuperación de un cuerpo en condición de no identificado. Esta historia, tejida desde 1997 con los hilos de la memoria colectiva de Santa Rita y el cuidado de la comunidad en su cementerio tras los días más difíciles del conflicto armado, busca ahora encontrar a esa familia que lo sigue esperando. Si estos fragmentos del pasado resuenan en su memoria o se parecen al vacío que su familia ha intentado llenar, le hacemos un llamado desde la empatía y la solidaridad. La Unidad de Búsqueda está atenta a escucharle; cualquier detalle, por pequeño que parezca, puede ser la pieza clave para que este cuerpo recuperado tenga un nombre y pueda, finalmente, regresar a casa.
Las estructuras óseas fueron trasladadas a las instalaciones del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, sede Barranquilla, donde continuarán los análisis técnico científicos que permitirán avanzar en el proceso de identificación. Estos procedimientos son fundamentales para establecer posibles correspondencias con personas reportadas como desaparecidas en el marco del conflicto armado.