El pasado 21 y 22 de abril, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF) inhumaron 26 cuerpos de personas no identificadas. Tras ser recuperados de sepulturas en tierra, estos cuerpos reposan ahora en un lugar digno a la espera de recuperar su identidad y reencontrarse con sus familias.
Durante este acto, las mujeres buscadoras de la Corporación para el Desarrollo Regional (CDR) realizaron un llamado simbólico que transformó el sentido de la tragedia: frente a la indiferencia que a veces dicta que «este muerto no es mío», ellas recordaron con contundencia que las personas no identificadas sí son un asunto de toda la sociedad.

Al rememorar la angustia de la desaparición en el Valle del Cauca, las buscadoras enfatizaron que la zozobra, la angustia y el olvido son heridas abiertas de miles de familias en nuestro país. Su mensaje fue claro: para avanzar en la búsqueda de las personas desaparecidas es necesario contar con la empatía y solidaridad de quienes puedan tener información sobre el paradero de sus familiares y, también, de quienes procuran custodiar cuerpos de aquellas personas que aún no han sido identificadas o entregadas a sus familiares.
Desde hace un año, estas mujeres asisten habitualmente a lo que hoy se conoce como Jardín de la Memoria para cuidar, orar e invitar a más personas a que conozcan este camposanto, convertido en monumento a la desaparición, al ‘Nunca más’. Allí, 600 osarios, a los que les denominan repositorios de memoria, albergan 26 nuevos cuerpos que fueron recuperados de fosas en tierra de ese mismo cementerio, pero que ahora están individualizados y a la espera de ser abordados para posteriormente identificarlos y entregarlos a sus familias.

Pero esta inhumación colectiva es más que un acto administrativo, es un mensaje para que todos aquellos familiares que hayan sido víctimas de desaparición y deseen inhumar a su ser querido en este patio de la memoria puedan hacerlo a través de la Unidad de Búsqueda en el Valle del Cauca, entendiendo que es más que un espacio gratuito a perpetuidad es una muestra de que la desaparición tiene nombres y apellidos, historias y humanidad.
Aunque muchos de estos cuerpos no pertenezcan a los familiares de cada mujer buscadora que visita habitualmente el cementerio, les adoptan simbólicamente como una razón para buscar colectivamente a todos y todas las personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado, porque, como bien lo afirman, «Nos Juntamos para encontrarles». Este mensaje de unión es también una consigna a la solidaridad como camino para buscar a las más de 8.000 personas que tiene el Valle del Cauca en su universo preliminar de desaparecidos en el contexto del conflicto armado.

Sin embargo, la solidaridad es un acto de voluntad permanente. Por eso, si usted tiene un ser querido desaparecido o tiene información relevante que pueda ayudar a la búsqueda, puede contactarse con el equipo de la UBPD en el Valle del Cauca a la línea telefónica 3162783057 o visitar la sede ubicada en la carrera 43a #5a-90 en el barrio Tequendama, de Cali. Todos los procesos que adelanta la Unidad de Búsqueda son gratuitos, confidenciales y no requieren intermediarios.