Algunos aseguran no creer en los presentimientos o en ese pálpito del argot popular. Sin embargo, las hermanas Luz Gladys y Luz Nely relatan que, al escuchar por primera vez la voz de Marly Losada Romero, funcionaria de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), algo vibró dentro de ellas y sospecharon que esta vez sería diferente. Por su parte, Marly se estremeció al conocer la historia de esta familia buscadora de siete seres queridos: cinco hermanos, una hermana y su padre.
Muy lejos de la subregión de Urabá, en Antioquia, vivía Jorge, un hombre maduro con seis hijos, que guardaba recuerdos efímeros de su familia. Los había visto por última vez en el municipio de San Juan de Urabá cuando tenía catorce años, antes de que el conflicto armado lo arrancara de su lado. Jorge conserva una fotografía en blanco y negro de sus padres, junto a dos de sus hermanas menores y él, de aproximadamente cuatro años. Esa imagen, a pesar de todas las adversidades, la mantuvo consigo y cuando supo que alguien lo buscaba, revivió aquel instante inmortalizado en su corazón durante cincuenta y cinco años.
«Me dijeron que había dos señoras llamadas Luz Gladys y Luz Nely y que decían que eran hermanas de Jorge Castellanos Borja. ¡Ese era yo! Realmente eso fue una gran alegría porque yo buscándolas y ellas me encontraron a mí primero. ¡Qué alegría! Lo vivido aquí fue muy impactante», relata Jorge Castellanos Borja, persona que estaba desaparecida y que fue encontrada con vida por la Unidad de Búsqueda.
En 2024, la Unidad de Búsqueda recibió esta solicitud de búsqueda y tras surtir las acciones humanitarias, el resultado es un nuevo reencuentro. «Luego de 55 años logramos este gran reencuentro lleno de amor, pero sobre todo lleno de esperanza de que la búsqueda funciona y esperanza para todas las familias de que continuemos haciendo las solicitudes de buscar a los seres queridos desparecidos y que hoy podamos dar estos frutos desde la Unidad de Búsqueda y desde el Urabá», menciona Marly.
Momento del reencuentro
Eran las dos de la tarde cuando un grupo de funcionarios de la UBPD se encontró con Jorge en el municipio de Apartadó. Al mismo tiempo, otro equipo se encontraba en un lugar cercano con Luz Gladys, Luz Nelly y dos familiares más. Con ambos grupos se realizó un momento de preparación para el reencuentro, con el objetivo de que todas las partes estuvieran emocionalmente dispuestas a verse después de más de medio siglo.
Al cabo de una hora, Jorge se acercó al lugar donde esperaban sus familiares. A través del vidrio, alcanzaron a distinguir los zapatos de aquel hombre a quien ya no reconocían físicamente, pero a quien siempre habían amado con la misma intensidad. Jorge abrió la puerta y, con una sonrisa tímida, las observó. Ellas, que permanecían sentadas, rompieron en llanto de inmediato.

«Yo las miré y dije: «¡Estas son!» Y ahí mismo partí a saludarlas atraído por el instinto, no dudé en llegar y al analizarlas supe que eran ellas. Eso fue una alegría muy grande. Encontrarme con mis dos hermanas eso no tiene precio, no hay palabras, no hay cómo describir lo que siento, porque yo no lo esperaba así tan de repente, de un momento a otro», menciona Jorge mientras conversa con sus hermanas y funcionarios de la UBPD al momento del reencuentro.
Luz Nelly, quien no lo conocía porque era muy pequeña cuando él desapareció, se lanzó a sus brazos y en un abrazo que pareció eterno lloraron de alegría. Mientras, Luz Gladys permanecía sentada, pidiendo a Dios fuerzas para levantarse y volver a abrazarlo como siempre había anhelado. Envuelta en lágrimas, se unió al abrazo fraternal. Parecía como si nunca se hubieran separado, como si fueran un solo ser en ese instante.

Luego, los tres se sentaron en un mismo mueble: Jorge en el centro y ellas, las ‘luces’ que custodiaron e iluminaron el camino de regreso de su hermano, a los lados. Las conversaciones fluyeron: «Sí nos parecemos, tenemos los mismos ojos, la misma estatura… Te pareces mucho a mi mamá». Le contaron a Jorge que aquella mujer valiente que lo trajo al mundo había muerto hacía cerca de tres años, con la fe intacta de que algún día volverían a encontrar a todos o algunos de sus seres queridos desaparecidos.
Ese día celebraron el cumpleaños de Jorge, quien estaba a pocos días de cumplir 69 años. Recordaron que su madre esperaba las fechas de cumpleaños con mucha ansiedad, porque sabía que en esas ocasiones toda la familia se reunía y podía disfrutar de la compañía de quienes más amaba. También, a través de una galería fotográfica, Jorge recordó a su madre y conoció a otros integrantes de la familia.

Cuando aquel niño fue separado de su familia, se enteró que, tras él, tres de sus hermanos y su padre habían desaparecido. Pero ignoraba que otros dos hermanos -un hombre y una mujer- también eran buscados incansablemente por sus hermanas. Solo lo supo en el momento del reencuentro. Así, la familia logra reencontrarse con Jorge, pero continúa en la búsqueda de los otros seis familiares.
Desde la Unidad de Búsqueda se extiende un agradecimiento especial a la Gobernación de Antioquia y a la Unidad para las Víctimas por su apoyo durante esta acción humanitaria. Este reencuentro representa la primera persona encontrada con vida del Plan Regional de Búsqueda del Norte de Urabá. A la fecha, es la personas con más años desaparecida que la UBPD en cuentra con vida.