Mery Alarcón llegó desde Cogua, Cundinamarca, hasta el cementerio municipal de Bucaramanga ubicado en el barrio Campo Hermoso, con la esperanza de tener noticias de su hermano, José Nicacio Alarcón, quien desapareció hace 25 años, después de que se despidió de la familia anunciando que se iba a buscar mejores oportunidades de trabajo.
Nadie en la familia volvió a saber de él y solo esperaban que hubiera cumplido su deseo. En 2022 uno de los hermanos empezó a averiguar sobre su paradero y llegó a la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, en donde realizó su solicitud de búsqueda.
Una hipótesis de información recabada durante la investigación humanitaria y extrajudicial indicó que José Nicacio pudo morir en acciones del conflicto armado y que su cuerpo habría sido inhumado en este cementerio de Bucaramanga, donde Mery acompañó la intervención.
Es la cuarta fase de intervención
Así el grupo interno de trabajo de la Unidad en Santander inició la cuarta fase de intervención en el Cementerio de Campo Hermoso, logrando la recuperación de 11 cuerpos de personas desaparecidas.
El coordinador, Manuel Criales Aponte, explicó que la intervención se centró en los pabellones más antiguos, específicamente en las áreas destinadas a la inhumación de cuerpos identificados no reclamados o cuerpos no identificados.

«Gracias a la articulación de esfuerzos entre los equipos de la UBPD en Santander, Boyacá y Cesar que facilitó información sobre solicitudes de búsqueda, logramos priorizar la búsqueda de seis personas incrementando la probabilidad de dar una pronta respuesta a sus seres queridos. Este trabajo articulado también permitió a algunos de los familiares asistir de manera presencial desde Boyacá y desde Bogotá y una más de manera virtual, desde Norte de Santander».
Dentro de la investigación humanitaria y extrajudicial de las 6 solicitudes de búsqueda priorizadas, hay 4 que corresponden a cuerpos que ingresaron con orientación de identidad. Uno de ellos podría ser el hermano de Mery. Sin embargo, se requiere verificar plenamente su identidad mediante cotejo genético y de este trabajo se encargará el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Mientras el equipo forense integrado por un antropólogo, topógrafo y una criminalista, avanzó en la intervención de las diferentes bóvedas durante toda una semana, Mery observó el trabajo, ella es una mujer de pocas palabras pero de muchos recuerdos por su hermano José Nicacio.

Desafío para el 2026
De cara al 2026, la Unidad de Búsqueda se enfrenta a un gran desafío. El abordaje completo del Cementerio de Campo Hermoso, dado que un análisis de información preliminar indica que más de 600 cuerpos no identificados pudieron haber llegado a este cementerio considerado de carácter regional.
«El análisis riguroso de la información nos guiará en las próximas fases para recuperar a estas personas y aliviar la incertidumbre de sus familias», recalcó el coordinador de la Unidad en Santander, Manuel Criales Aponte.

La intervención del cementerio forma parte de las acciones del Plan Regional de Búsqueda Área Metropolitana Soto Norte que asocia a 18 municipios con 1.449 personas dadas por desaparecidas. En Santander, el universo de personas dadas por desaparecidas es de 5.777