El 23 de junio de 1989 fue la última vez que la familia de Henry Moreno Tavera, cabo segundo del Ejército Nacional, pudo verlo con vida. Desde entonces ha transcurrido un largo y doloroso camino de 36 años de búsqueda de información sobre su paradero. Hoy su historia parece tener una luz de esperanza tras la recuperación de siete cuerpos realizada por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) en el cementerio La Resurrección de Barrancabermeja, en Santander. Uno de ellos, se presume, podría ser el del militar.
Según la investigación humanitaria y extrajudicial realizada por la Unidad de Búsqueda, Henry -el cuarto de cinco hermanos- falleció en zona rural de Pozo Nutria, en Barrancabermeja. Su familia, quien participó en el proceso de recuperación por parte del equipo forense de la UBPD, lo recuerda como una persona bondadosa y de buen corazón. Al momento de su desaparición, el cabo tenía 18 años de edad.
«Yo estaba llegando del colegio cuando escuché por las noticias el informe en el que decían que habían sido encontrados sin vida los cuerpos de los suboficiales Henry Moreno Tavera y Eduardo Acuña. Henry era mi protector, mi amigo y mi compañero de juego», recordó Rosemberg Moreno Tavera, hermano de Henry, mientras veía cómo el equipo de la UBPD realizaba la excavación que permitiría la recuperación del que podría ser el cuerpo de su hermano.
La intervención en este camposanto, un lugar que ha sido testigo del dolor y la pérdida de muchas familias, fue posible gracias al trabajo articulado entre la Unidad de Búsqueda y algunos actores que tuvieron participación activa en el conflicto y que ahora le apuestan de manera decidida a la reparación y la entrega de respuestas a quienes buscan a sus seres queridos desaparecidos.
«Las orientaciones de identidad de los cuerpos recuperados se acotaron gracias al concurso de la Corporación Reencuentros, donde convergen firmantes del Acuerdo de Paz; gracias también a la facilitación de la Alcaldía Distrital de Barrancabermeja por generar este trabajo articulado y mancomunado», indicó Daladier Jaramillo, coordinador de la UBPD para el Magdalena Medio.

El proceso de recuperación de cuerpos duró 11 días. Durante uno de ellos, en el que se presume fue recuperado el cuerpo del cabo segundo, la señora Onofre y su hijo Rosemberg no se movieron del lugar de excavación. Con ansias esperaban encontrar entre cada palada algo que les terminara de confirmar que esas estructuras óseas eran las de su ser querido.
«Yo pienso que el acompañamiento de la Unidad de Búsqueda ha sido muy efectivo, hemos encontrado ese apoyo, ese respaldo, para que nosotros podamos saber a ciencia cierta si esos restos pertenecen a mi hermano o si quizá son de otra persona. Sus familiares también merecen recibirlo para darle cristiana sepultura», señaló Rosemberg.

Los cuerpos recuperados fueron entregados al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, entidad encargada de realizar los análisis necesarios para confirmar su identidad.
A la fecha, la Unidad de Búsqueda avanza en acciones humanitarias y extrajudiciales que permitan dar con el paradero de 5.300 personas dadas por desaparecidas en el Magdalena Medio. Por ello, hace un llamado a las personas que tengan información que contribuya a la búsqueda de personas desaparecidas o que cuenta con un ser querido desaparecido a que se acerquen en Barrancabermeja a la carrera 27 # 44 – 06 (barrio El Recreo) o se comuniquen al número telefónico 3162802405.