La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecida (UBPD) anuncia a la opinión pública la apertura de un nuevo equipo satélite en el departamento del Quindío y la adhesión de un nuevo Plan Regional de Búsqueda que agrupa 10 municipios del norte del Valle del Cauca: Alcalá, Ansermanuevo, Argelia, Cartago, El Águila, El Cairo, Obando, Toro, Ulloa y Versalles. A partir de ahora estarán a cargo del equipo de la UBPD en Risaralda.
Al respecto, Luz Janeth Forero Martínez, directora general de la UBPD, menciona que: «Acabamos de crear una unidad satélite en el Quindío, un equipo que está empezando a explorar el territorio. En solo dos semanas de acción directa ya ha comenzado a dar resultados importantes en solicitudes de búsqueda y toma de muestras biológicas». Asimismo, señaló que «la búsqueda en el norte del Valle se realizaba desde otra región, pero decidimos acercarnos más al territorio. El 14 de mayo se dio la transición de ese plan regional a esta zona para avanzar y tener más resultados».
Estas decisiones buscan responder a la brecha entre el Universo de personas dadas por desparecidas y la cantidad de solicitudes de búsqueda en la región. En Risaralda, el registro dice que hay 1.401 personas desaparecidas y se cuenta con 272 solicitudes de búsqueda activas. En Quindío, la cifra asciende a 663 y en los 10 municipios del norte del Valle del Cauca, a 447.

La importancia de los medios en la búsqueda
La directora Forero Martínez hizo un llamado enfático a periodistas y comunicadores, señalando que la labor comunicativa es esencial para visibilizar la desaparición en Colombia. «En particular, la búsqueda de los desaparecidos necesita mucha acción comunicativa y mucha acción pedagógica. Desafortunadamente, la desaparición en Colombia se negó a lo largo de la historia», afirmó.
Asimismo, Forero explicó que, a diferencia de las masacres, el despojo o la violencia sexual, «se habla muy poco de la desaparición de personas cuando es el hecho más aberrante de la guerra». Recordó que Colombia tiene 136.010 personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado, una cifra «impensable y surrealista: es como si una ciudad intermedia desapareciera por completo».
El impacto en las familias es considerable, hay personas buscadoras que han manifestado que prefieren saber que su ser querido murió a saberlo desaparecido. Porque cuando hay un cuerpo se puede elaborar un duelo, pero la desaparición genera un duelo suspendido, irresuelto. «Hay familias que por 30 o 40 años dejan intacta la habitación, ponen un plato en la mesa, celebran los cumpleaños como si esa persona estuviese presente».
Forero explicó que la desaparición no viola un solo derecho, sino muchísimos. «No solo el derecho a la vida, sino a la integridad, a la libre movilidad, a la identidad. Y es un delito que permanece vivo hasta que la persona aparece, viva o muerta. Por eso es la violación de derechos humanos más alta de la guerra colombiana».

La Unidad de Búsqueda: un referente mundial
La UBPD nació por la incidencia de las víctimas, ante la ausencia de una búsqueda estatal efectiva. «Es un hito histórico para Colombia y un referente mundial. Muchos acuerdos de paz crean mecanismos de verdad y justicia, pero no mecanismos de búsqueda. Colombia sí lo hizo».
En 8 años de trabajo operativo, la Unidad de Búsqueda ha recuperado cerca de 5.000 cuerpos, ha entregado 700 cuerpos de personas dadas por desaparecidas dignamente a sus familias y ha encontrado con vida a 510 personas. Como el encuentro que se logró con las hermanas Tabares Urán en La Virginia, donde «se logró el reencuentro de una persona desaparecida hace 60 años, la de más larga data en el país en los registros de la UBPD».
Actualmente, la UBPD tiene más de 35.000 solicitudes de búsqueda, atiende a más de 50.000 familias y ha mapeado 14.500 sitios de interés forense. Con estas nuevas disposiciones territoriales, la UBPD reafirma su compromiso de llevar esperanza y certeza a miles de familias en el Eje Cafetero y el norte del Valle. El trabajo articulado con los medios de comunicación, las entidades territoriales y las organizaciones sociales resulta clave para superar las barreras institucionales y cerrar las heridas que aún mantiene el conflicto armado.