Para un equipo técnico, el terreno puede parecer solo tierra y vegetación. Para el poblador local, ese mismo suelo cuenta la historia de sus raíces. Los vecinos de las zonas donde los equipos forenses llegan a realizar las labores de búsqueda son quienes recuerdan lo que había allí hace 20 años: «Ahí pasaba un camino», «Esa arboleda no existía» o «El cauce del caño se movió tras aquella inundación».
Conocimientos empíricos
Ese conocimiento empírico muchas veces se convierte en la pieza clave durante la fase de prospección, momento en el cual se lleva a cabo la excavación en tierra con fines de recuperación. Esta guía permite que las excavaciones no sean a ciegas, optimizando tiempos y recursos en la localización de puntos de interés forense, donde pueden haber cuerpos de personas inhumados.
En los relacionamientos comunitarios se unen también hombres y mujeres, pobladores en los territorios, quienes trabajan hombro a hombro en las cuadrillas, aportando con trabajo físico durante las excavaciones.
«Siempre se busca que sean personas próximas a los lugares donde vamos a realizar las labores, porque son ellos y ellas quienes conocen esas pautas que podemos agregar en las acciones de prospección», asegura Luisa Ruge, antropóloga forense de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) en la Regional Oriente.
Solidaridad comunitaria hacía la búsqueda
Fredy*, un residente en zona rural del municipio de San Juanito, en el Meta, ha acompañado varias misiones de la Unidad de Búsqueda. Según él, además de apoyar voluntariamente en el reconocimiento de la zona, lo mueve ese deseo de ayudar a aliviar el dolor de una familia.

«Yo salgo con la esperanza, con la idea de devolver la ilusión o la esperanza a una familia. Creo que sí para uno es satisfactorio, para la persona que busca a su ser querido es poder coincidir y darle una cristiana sepultura, porque quienes somos creyentes tenemos siempre esa ilusión», comenta Fredy.
Por otro lado, para sobrellevar las largas jornadas, los equipos forenses evitan largas distancias para movilizarse. Por eso, el apoyo también se da a través de la preparación y venta de almuerzos por parte de las familias hacía los equipos de trabajo en campo, creando así puentes de confianza.
Solidaridad humanitaria
Cuando un finquero abre sus puertas o un vecino señala un lugar, están ayudando a cerrar duelos y a reconstruir la verdad del territorio.

En el Meta, detrás de la cifra de cerca de 11.000 personas dadas por desaparecidas, hay nombres, apellidos, familias y una sociedad que tiene empatía y solidaridad para encontrarles.
Ayúdanos en nuestra labor dando información sobre dónde se puede encontrar personas desaparecidas. Desde la UBPD garantizamos que esta información se tratará con estricta confidencialidad y se usará única y exclusivamente para encontrar a las personas dadas por desaparecidas.
* Se cambia el nombre para proteger su identidad.