En medio de un paisaje tranquilo y cotidiano, durante una labor humanitaria que realizaba el equipo del Atlántico de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), en el municipio de Remolino (Magdalena), se escuchó algo inusual y que podría cambiar la vida de una familia que espera a un ser querido desaparecido. «En un predio, desde hace unos días y por las lluvias, se han estado haciendo visibles unas estructuras óseas. En ese lugar, los paramilitares tuvieron una base», informó un habitante que se encontraba en el sitio.
Un sitio a campo abierto, de fácil acceso y al lado de un trupillo. Un posible lugar de interés para la búsqueda había sido hallado de forma fortuita. Allí la Fiscalía había recuperado unos cuerpos en años anteriores.
Es necesario resaltar que, en el marco de los ejercicios de recolección de información realizados por el equipo de la Unidad de Búsqueda en el Atlántico, junto con aportantes, se ha referido que grupos armados tuvieron presencia en Remolino, asentándose en diferentes predios, tanto en el casco urbano como en el área rural.

Ese mismo día, el equipo organizó de inmediato una intervención técnica-forense. El lugar, un predio privado rural, fue priorizado para realizar acciones humanitarias de prospección con fines de recuperación. El objetivo era proteger las estructuras óseas halladas, que podrían corresponder a personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado.
«Cada hallazgo representa una esperanza. Nuestro deber es recuperar», cuenta un funcionario del equipo de la UBPD.
El equipo recorrió más de 130 kilómetros desde Barranquilla hasta Remolino. Durante el viaje, el paisaje cambiaba: rectas de asfalto, montañas de arena, el verde de los cultivos, casas que resisten al tiempo, un calor espeso y, en las tardes, la brisa cálida que envuelve al río Magdalena.

Al llegar, bajo un cielo gris que anunciaba tormenta y con el lodo aferrándose a cada paso, el equipo de la UBPD se adentró en el terreno con la firme convicción de seguir buscando. A pesar del clima adverso, del agua que empapaba la tierra y dificultaba cada maniobra, lograron recuperar las primeras estructuras óseas, que podrían dar respuesta a familias que aún esperan. Porque estos hallazgos no solo remueven el suelo: también abren la posibilidad de aliviar el dolor de una madre, un hijo o una hermana que nunca dejaron de buscar. Durante el segundo día, la jornada de prospección continuó con la recuperación de un segundo cuerpo.
Alix Torres Penagos, investigadora de la Unidad de Búsqueda en el Atlántico y quien lideró la acción humanitaria, informó que: «Durante la intervención realizada en el municipio de Remolino se recuperaron dos cuerpos que podrían corresponder a personas dadas por desaparecidas en el marco del conflicto armado, razón por la que su preservación es importante, ya que su pérdida o deterioro podrían cerrar la posibilidad de verdad para familias que aún siguen buscando».
Remolino es uno de los municipios ribereños del Magdalena. Por el contexto de la desaparición y su ubicación geográfica, se encuentra dentro del Plan Regional de Búsqueda Atlántico – Río Magdalena, liderado por el equipo de la Unidad de Búsqueda en el Atlántico, que comprende un universo de 1.352 personas dadas por desaparecidas y 282 solicitudes de búsqueda de referencia de la entidad.

La Unidad de Búsqueda hace un llamado a todas las personas que buscan a sus seres queridos desaparecidos en el contexto del conflicto armado, así como a quienes puedan tener información que contribuya a la búsqueda, para que se comuniquen a través de la línea nacional 3162783918 o las líneas en Atlántico: 317311 8942 y 3162800157.
La información será tratada con absoluta confidencialidad y de manera extrajudicial, exclusivamente con fines humanitarios, para contribuir al derecho a la verdad y la búsqueda.