Una nueva intervención en el cementerio Jardines del Ecce Homo de Valledupar, en el Cesar, por parte de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) permitió recuperar 116 cuerpos en el marco de una medida cautelar que exigía atención inmediata.
El estado de deterioro de algunas estructuras exigieron avanzar con delicadeza y cuidado. Cada procedimiento recibió una atención especial para proteger los cuerpos recuperados, documentar adecuadamente los hallazgos y aplicar criterios técnicos-forenses que permitieran esclarecer cuáles de ellos tenían relación con la búsqueda de personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado y cuyos casos cuentan con solicitud vigente.
La valoración y aplicación de criterios científicos permitió identificar 13 estructuras óseas que presentaban signos asociados al conflicto armado. Estos fueron remitidos al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, donde continuarán el proceso con especialistas para esclarecer su identidad y determinar si corresponden a personas que siguen siendo buscadas por sus familias.

En total, esta dupla UBPD – JEP ha logrado recuperar 403 cuerpos del cementerio Jardines del Ecce Homo en dos intervenciones realizadas conjuntamente. En el caso particular de la fosa número 7, la más reciente, la intervención realizada correspondió a un 25 por ciento de su capacidad, por lo que se estima que aún podría encontrarse un número significativo de cuerpos en el área pendiente por intervenir.
Funcionarios de la UBPD, la JEP y Medicina Legal acordaron la programación de una mesa técnica en los próximos días, en la que se definirán los pasos a seguir para continuar con los trabajos en este camposanto. Los cuerpos que, luego de los procesos de valoración correspondientes, no presenten signos asociados al conflicto armado serán entregados a la administración del cementerio, de acuerdo con los procedimientos establecidos.
Mientras la JEP lideró, apoyados por la UBPD, la intervención de la fosa número 7 en el jardín 8 del cementerio, la Unidad de Búsqueda realizó un ejercicio técnico de verificación mediante metodología no intrusiva con georradar por penetración, en busca de la fosa número 10. Esta acción permitió realizar una serie de barrido en un polígono 44 metros cuadrados donde se detectaron una serie de anomalías que posteriormente fueron descartadas, luego de realizados pozos de sondeos que determinaron que se trataba de sedimentación natural por la cercanía con el río Guatapurí.

Cada intervención humanitaria representa una nueva posibilidad para quienes llevan años buscando respuestas sobre el paradero de sus seres queridos. Acciones que se desarrollan en cementerios o en campos abiertos son más que un procedimiento técnico. Son actos humanitarios que buscan devolverles un nombre a quienes fueron sepultados sin identidad, reconstruir sus historias y ofrecer respuestas a las familias que, durante años, han convivido con la ausencia y la incertidumbre.
«Yo he pausado mi papel de madre, me he entregado por completo a la búsqueda de mi hermano. Van más de 24 años y siento que cada día es como si empezara el proceso de cero. Soy consciente de las dificultades en los procesos de búsqueda, pero me duele mucho no tener respuesta, llegar a estos espacios y salir sabiendo que aún no aparece su cuerpo», manifestó con tristeza un familiar.
Las acciones en el cementerio Jardines del Ecce Homo se desarrollaron en el marco del Plan Regional de Búsqueda Sur de La Guajira – Norte del Cesar, que orienta las acciones humanitarias de la UBPD en 16 municipios de ambos departamentos. Este plan tiene asociadas más de 2.000 personas que continúan desaparecidas. Allí, cada búsqueda representa un paso para reconstruir la memoria de las comunidades y aliviar el sufrimiento de las familias.

La recuperación constituye un paso fundamental en los procesos de encontrar a un familiar, pero la búsqueda no termina allí. Para las familias, encontrar a su ser querido significa mucho más que conocer un lugar: significa recuperar un nombre, reconstruir una historia y, eventualmente, tener la posibilidad de realizar una despedida digna o culturalmente pertinente.