El municipio de Monterrey, al sur de Casanare, es reconocido por sus verdes sabanas, inmensas llanuras y ríos cristalinos, pero también por haber sido escenario de confrontaciones violentas que involucraron tanto a actores armados estatales como no estatales. Durante la década de los 2000, el conflicto se agudizó, lo que generó el reclutamiento y movilización de muchas personas, desde distintas regiones del país hasta el Casanare.
A través del Plan Regional de Búsqueda del Suroccidente de Casanare, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) viene desarrollando investigaciones humanitarias con enfoque comunitario con el propósito de aliviar el sufrimiento de las familias que durante años han esperado el regreso de sus seres queridos desaparecidos en los municipios de Yopal, Aguazul, Monterrey, Tauramena, Villanueva, Sabanalarga, Chámeza, Recetor y Maní. Este trabajo ha generado confianza en las comunidades, que han comprendido que el objetivo de la entidad no es el de señalar, acusar ni mucho menos judicializar.
El trabajo comunitario de la entidad surtió efecto en zona rural de Monterrey, fortaleciendo los lazos de confianza entre la UBPD y los pobladores quienes fueron testigos de la barbarie y han guardado silencio por décadas para protegerse de posibles represalias. Uno de los momentos que con más pesar recuerdan está relacionado con lo ocurrido con un joven de unos 22 años, de acento costeño y piel morena, hermoso y acuerpado, decían quienes lo conocieron. Pertenecía a uno de los grupos armados que ejercían control en el territorio. Fue sometido a maltratos y torturas y abandonado malherido en una finca por parte de sus mismos compañeros.

Ver el dolor ajeno despertó el sentido de humanidad en la comunidad, que pese al temor de sufrir represalias, decidió solidarizarse con él, alimentándolo y curando sus heridas. Sin embargo, su alivio nunca llegó: su vida fue cegada. Personas armadas llegaron por él unos días después, afirmando cumplir una orden. Su cuerpo fue inhumado en un sitio de conocimiento público, pero lo que nadie supo fue su verdadero nombre, de dónde venía, ni mucho menos dónde estaría su familia.
Años más tarde, la desesperada búsqueda de una familia oriunda de la región los llevó hasta este lugar. Aunque la descripción que ellos daban sobre su ser querido desaparecido no coincidía con las características del joven que allí se encontraba, decidieron excavar. Al encontrar el cuerpo y sus pertenencias, notaron que no se trataba de la persona que estaban buscando, tal y como habían advertido los lugareños, por lo cual decidieron cubrirlo nuevamente. Esto nunca fue reportado ante ninguna autoridad o entidad del Estado.
Varios años después, la UBPD recorrió estos mismos caminos para conversar con personas buscadoras y con posibles fuentes de información. Los rezagos del conflicto hacen que la desconfianza perdure. Sin embargo, esta vez la comunidad comprendió que nuestra labor tiene fines humanitarios y que la información que nos entregan puede ser el punto de partida para acabar con la incertidumbre de una familia que sufre por la ausencia de un ser querido desaparecido.
Luego de recibir la información sobre el sitio de inhumación, un equipo forense de la Unidad de Búsqueda se movilizó hasta el lugar. Tras una extenuante jornada lograron la recuperación del cuerpo, el cual será analizado en el Centro de Identificación y Abordaje Forens (CIAFI) de la entidad que está ubicado en la ciudad de Yopal.

Wilson Chavarro, coordinador de la Unidad de Búsqueda en Casanare, se refirió a este hallazgo y enfatizó en la importancia avanzar en la identificación para lograr la entrega digna: «En alguna parte del país sus seres queridos siguen conservando recuerdos en su memoria, tal vez alguna fotografía de cuando era niño. Puede que a su nombre se sigan derramando lágrimas. El siguiente paso es redoblar esfuerzos y avanzar en la identificación con el equipo del CIAFI de la Orinoquía, para que, ojalá pronto, podamos llevar a este joven de vuelta con su familia a la Costa Atlántica, de donde seguro provenía».
En Monterrey, al menos 166 personas han desaparecido en hechos relacionados con el conflicto armado, ocurridos antes del 1 de diciembre de 2016. Es el tercer municipio del Casanare con más casos, superado solamente por Yopal y Aguazul. Sus familias siguen con la incertidumbre, esperando respuestas, preguntando dónde están y qué les pasó.
Si tienes información sobre la suerte y paradero de personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado antes del 1 de diciembre de 2016, ayudanos con tu aporte para encontrarlas y aliviar el dolor y el sufrimiento de las personas que buscan. Desde la UBPD garantizamos que la información que nos compartas se usará de manera confidencial, única y exclusivamente para encontrar a las personas dadas por desaparecidas. Te puedes comunicar con nosotros en nuestra sede en Yopal, que se encuentra ubicada en la calle 16 # 22 – 65 (segundo piso). También puedes llamarnos o escribirnos por WhatsApp al teléfono 3162809395 o por medio del correo electrónico tyopalcorrespondencia@unidadbusqueda.gov.co.