En Garagoa, el cementerio municipal se abre como un balcón hacía las montañas. Estar allí es presenciar cómo el aire frío baja de la cordillera y las nubes se deshacen sobre los cerros de Boyacá. Entre las bóvedas húmedas y las cruces inclinadas, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) adelantó una acción humanitaria donde fueron recuperados siete cuerpos que podrían corresponder a personas desaparecidas entre 2000 y 2006, periodo en el que se registraron múltiples confrontaciones en el departamento a causa del conflicto armado.
De acuerdo con Javier Ayala, investigador humanitario de la Unidad de Búsqueda en Boyacá, varias de esas personas provenían de otros municipios: «Fueron cuerpos no identificados, inhumados en Garagoa tras haber sido trasladados por entidades estatales como el CTI de la Fiscalía, el Ejército o Medicina Legal, principalmente porque este municipio es la cabecera de la provincia de Neira y cuenta con una unidad básica de Medicina Legal».
Dos equipos forenses especializados
Dos décadas después, los expedientes de necropsias realizadas, en ese momento por parte del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, se convirtieron en una herramienta clave para los hallazgos en el presente. La UBPD trabajó con dos equipos forenses especializados: uno encargado de la recuperación de los cuerpos en la bóvedas y otro dedicado a facilitar la identificación de dichos cuerpos directamente en el mismo cementerio, mediante la aplicación del procedimiento de Verificación de correspondencia de información pos mortem.

Esta estrategia consiste en comparar y contrastar la información de los expedientes de necropsias realizadas hace cerca de 20 años con las características de cuerpos recuperados en la actualidad. Esto agiliza los procesos, ayuda a confirmar identidades orientadas y permite entregar respuestas más rápidas a las familias que buscan a sus seres queridos en este camposanto.
«Nosotros contrastamos variables generales como el perfil biológico —edad, sexo, talla—, además de posibles lesiones traumáticas, rasgos odontológicos u óseos y las prendas de vestir. También consideramos elementos de trazabilidad como la marcación de la bóveda, los libros de inhumación y, en algunos casos, placas metálicas o plásticas que fueron depositadas en el cuerpo durante la necropsia médico legal para permitir su rastreo», explicó Luis Carlos Salgado, médico forense que coordinó el equipo de verificación en Garagoa.
A este análisis se sumó la investigación humanitaria y extrajudicial que llevó a cabo el equipo de la Unidad de Búsqueda en Boyacá, la cual pudo orientar la identidad de varios de los cuerpos que en su momento fueron inhumados como no identificados.

Participación de la familia
En los pasillos con paredes blancas de las bóvedas del cementerio, dos familias buscadoras acompañaron la recuperación. «Lo único que recuerdo es que una vez pasé por un bazar y vi un letrero que decía que buscaban a personas desaparecidas. Ahí me animé a entrar y, afortunadamente, me ayudaron», dijo Luz Mery sobre la vez que conoció a la UBPD e hizo efectiva la solicitud de búsqueda de su hermano.
Luz Mery y su hermana Luz Stella lo han buscado por más de cuarenta años. Ambas acompañaron a los dos equipos forenses de la UBPD en la recuperación y análisis de información de sus posibles seres queridos en el cementerio municipal de Garagoa. Para ellas, presenciar el procedimiento técnico, formular preguntas y conocer de primera mano el trato digno que reciben los cuerpos ha significado un alivio en medio de la incertidumbre.
«Yo solo quiero decirle a mi hermano que mamá estaría feliz, que nunca dejamos de buscarlo, que lo amamos y que algún día nos encontraremos todos. Mi mamá murió buscándolo, pero nunca dejó de esperarlo», contó Luz Stella.

La participación de un total de dos grupos familiares fue posible gracias a que la investigación humanitaria, tras orientar la identidad de algunos de los cuerpos que habrían de ser recuperados, pudo establecer el contacto con las familias relacionadas a estas personas dadas por desaparecidas.
La recuperación de estos cuerpos se enmarca en el Plan Regional de Búsqueda Oriente de Boyacá, la Libertad, Lengupá y Neira, con un universo de casi 400 personas dadas por desaparecidas, que investiga los hechos asociadas al conflicto armado en las provincias del oriente del departamento.
El equipo de la Unidad de Búsqueda en Boyacá hace una invitación a todas las personas que aún buscan a un ser querido desaparecido a que presenten su solicitud ante la entidad. «Aunque se haya realizado una denuncia ante una institución judicial, también se puede activar el proceso de búsqueda humanitaria, que es complementario y esencial para aliviar el sufrimiento de las familia», señaló Javier Ayala, investigador de la UBPD.