Durante una semana, en zona rural del municipio de San Pablo, en el sur de Bolívar, la tierra fue removida con una esperanza concreta: encontrar a Miguel Antonio Novoa Chamorro, desaparecido en 2001 cuando tenía 16 años. Esta vez no fue posible su recuperación, pero la búsqueda continúa.
Su hermana, Eucaris Novoa Chamorro, ha vivido más de dos décadas atravesadas por la incertidumbre. Recuerda a Miguel Antonio como un joven que estudiaba, quería salir adelante y tenía una determinación firme: «Era de esos que cuando algo se le metía en la cabeza, no lo soltaba». Le gustaba el campo y aprender constantemente. Tenía proyectos, tenía sueños. Tenía 16 años.
La desaparición cambió el rumbo de su familia. «Para mí fue muy difícil», expresó Eucaris al recordar el momento en que dejaron de saber de él. Desde entonces, la ausencia se convirtió en una herida abierta que no cierra. Aun así, destaca el acompañamiento recibido: «La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) nos está apoyando muchísimo para encontrar el cuerpo de mi hermano».
En el Sur de Bolívar buscamos a 1.685 personas
La intervención humanitaria y extrajudicial se desarrolló en el marco del Plan Regional de Búsqueda Sur de Bolívar, que abarca 10 municipios y registra un universo de 1.685 personas dadas por desaparecidas. San Pablo es el municipio con el mayor número de solicitudes de búsqueda dentro de este plan regional, con 567 personas.

Luz Milena Sarmiento, investigadora de la UBPD, explicó: «Se están adelantando acciones de prospección intrusiva en sitios de interés forense, teniendo en cuenta que el municipio de San Pablo registra el mayor número de desapariciones en este plan regional. Actualmente nos encontramos en zona rural, interviniendo sitios referenciados por la comunidad, previamente caracterizados mediante un trabajo minucioso de recolección de información y geoespacialización».
Durante cinco días, el equipo interdisciplinario (forense, investigativo y técnico) desarrolló labores en condiciones complejas del terreno. La antropóloga líder del equipo de la UBPD en el Magdalena Medio, Daniela López, detalló: «Nos encontramos realizando actividades de prospección con fines de recuperación. Los suelos presentan condiciones complejas debido a la cercanía de fuentes hídricas, lo que los hace arenosos, compactos y con presencia de roca, dificultando el proceso de excavación. Aún así contamos con las herramientas y el personal necesario para desarrollar las labores. Comprometidos con la búsqueda, continuamos pese a las dificultades del campo».

La historia de Eucaris Novoa Chamorro es una entre 5.908 en el Magdalena Medio, donde la Unidad de Búsqueda avanza en acciones humanitarias y extrajudiciales para encontrarles. Aunque en esta jornada no fue posible recuperar el cuerpo de Miguel Antonio Novoa Chamorro, la investigación humanitaria y extrajudicial continúa y el compromiso permanece intacto.
Las personas que tengan información que contribuya a la búsqueda o cuenten con un ser querido desaparecido pueden acercarse a la sede en Barrancabermeja de la UBPD, ubicada en la carrera 27 # 44–06 (barrio El Recreo). También pueden comunicarse a la línea telefónica 3162802405. Porque cada nombre importa y mientras exista una familia esperando respuestas, la búsqueda continuará.