Bajo el ardiente sol de Barranquilla, en el Atlántico, el cementerio católico Calancala no solo es un lugar de descanso. Es un mapa de esperanzas que se resisten al olvido. Allí, en la denominada Zona 7B, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) ha iniciado su nueva fase de intervención, logrando recuperar siete cuerpos que podrían poner fin a décadas de incertidumbre para siete familias.
Esta no es solo una labor técnica. Es un acto de solidaridad con quienes fueron arrastrados por la corriente del conflicto armado. La investigación humanitaria y extrajudicial ha permitido establecer que estas siete personas fueron halladas entre 2003 y 2006, tras ser recuperadas de las riberas del Río Magdalena y de arroyos cercanos. En aquel tiempo, el río, que debería ser fuente de vida, se convirtió en un testigo mudo de la violencia de los grupos armados que operaban en la región.
La persistencia de la búsqueda
La labor en Calancala es una carrera contra el tiempo y el silencio de los archivos. Durante esta fase, el equipo territorial de la UBPD en el Atlántico ha logrado desentrañar una compleja red de registros para dar con el paradero exacto de estos cuerpos. Aunque inicialmente se creía que algunas de estas estructuras óseas estaban en bodegas, la articulación humanitaria con el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses – Regional Norte y la administración del cementerio permitió confirmar que aún permanecían bajo la tierra del camposanto, esperando a ser encontrados de nuevo.
Cada sitio intervenido en la Zona 7B cuenta un fragmento de una historia interrumpida. Muchos de estos cuerpos presentaban señales de violencias que pueden estar asociadas a personas desaparecidas en el marco del conflicto armado antes de ser entregados al río o abandonados en la periferia de la ciudad. El mandato de la UBPD permite que esas huellas de dolor se transformen en caminos hacia la verdad.

Semillas de esperanza
La Unidad de Búsqueda no llega a este lugar por primera vez. En pasos anteriores, la perseverancia permitió recuperar varios cuerpos sobre los cuales, desde la investigación humanitaria y extrajudicial, se tiene la presunción que corresponden a dos personas dadas por desaparecidas cuyas solicitudes de búsqueda ya se encuentran registradas ante la UBPD. Ver cómo estas historias comienzan a transitar el camino de regreso hacia su identidad es el motor que impulsa al equipo técnico forense que remueve la tierra con cuidado y respeto, con la convicción de que nadie debe ser olvidado.
«Nuestro compromiso es con las familias. En esta fase, los cuerpos recuperados serán entregados al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses para avanzar en su identificación dactiloscópica o genética», afirma Adrián Estrada, coordinador del equipo de la UBPD en el Atlántico.

La búsqueda en el cementerio Calancala es un recordatorio de que, incluso en los lugares más silenciosos, la dignidad puede ser recuperada. Cada cruz de cemento marcada es para la Unidad de Búsqueda una promesa de reencuentro que el país le debe a sus desaparecidos.
Esta acción humanitaria hace parte del Plan Regional de Búsqueda Atlántico – Río Magdalena, el cual registra a la fecha un universo de 1.436 personas dadas por desaparecidas. Invitamos a quienes tengan un familiar desaparecido en el marco del conflicto armado en el Atlántico a comunicarse con la UBPD a través de la línea telefónica 3162800157. También pueden dirigirse a la oficina ubicada en Barranquilla, en la carrera 52 #74 – 28 (barrio El Prado).