Hay hombres que pasan por la vida dejando huella en la piel de los demás. Nevardo de Jesús Escudero Rodríguez fue uno de ellos. En vida, con la paciencia dejada en su trazo, tatuó a sus amigos, a sus familiares, a las mujeres del pueblo. Les delineaba los ojos con la precisión que solo los artistas sin escuela conocen. Nadie imaginó entonces que, años después, serían un martillo y un cincel los que abrirían la bóveda donde permanecía su cuerpo, en el cementerio de Caucasia, en Antioquia, para volver con su familia.
Era el 17 de julio de 2025 cuando el equipo forense de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) llegó al cementerio Nuestra Señora de las Misericordias, en el barrio Pueblo Nuevo de Caucasia. Allí, entre tres pabellones silenciosos, los esperaban 25 bóvedas. El golpe seco del martillo contra el cincel rompió la calma de la mañana cuando abrieron una en particular: la de fondo blanco, con letras negras que el tiempo había degradado hasta volverlas casi ilegibles. La inscripción completa no pudo leerse. Sin embargo, con el tiempo se conocería que adentro estaba Nevardo.
La intervención en el cementerio permitió recuperar 26 cuerpos esqueletizados y diversos elementos asociados. Al concluir las labores, el equipo de la Unidad de Búsqueda logró orientar la identidad de 14 de los cuerpos recuperados durante la intervención, lo que permitió agilizar las labores de identificación por parte del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que tras realizar los procesos genéticos estableció que entre los cuerpos recuperados estaba Nevardo de Jesús Escudero Rodríguez. El artista volvía a tener un nombre.
Quienes lo conocieron decían que «Nevardo no sabía quedarse quieto». Todo el tiempo estaba buscando realizar acciones artísticas, actuaciones que todos llamaban «sus ocurrencias» y que los hacían reír hasta el agotamiento. A veces les ponía los nervios de punta. Era de esos hombres que convierten la vida cotidiana en una fiesta sin proponérselo.
Por eso, cuando la Unidad de Búsqueda hizo entrega digna de su cuerpo, la cita fue en el corregimiento de Bejuquillo, en el municipio antioqueño de Mutatá. Allí estaban su madre, sus tíos, uno de sus hermanos con su familia y los amigos y vecinos que crecieron junto a él. Tantos años compartidos habían terminado por volverlos una sola familia. También estaban, a través de una pantalla, los familiares que no pudieron viajar, conectados desde territorios lejanos, esperando su turno para hablar.

Durante horas, hablaron. Se contaron anécdotas que en su mayoría eran chistosas, porque así era Nevardo: un hombre que arrancaba risas. Las mujeres recordaban cómo les delineaba los ojos, un gesto íntimo que las hacía sentirse únicas. Los hombres, sus travesuras. Todos coincidían en que podían quedarse todo el día y toda la noche hablando de él; y aún así, no terminarían.
En medio de la ceremonia, dispusieron una tela para que los asistentes dejaran por escrito sus sentimientos hacia Nevardo. Los que estaban presencialmente tomaron marcadores. Los familiares que seguían el acto en la virtualidad, detrás de las pantallas, dictaron sus mensajes a quienes sí estaban allí, para que quedaran también plasmados. Fue entonces, mientras la tela se llenaba de voces ajenas, que Nevardo se hizo otra vez presente. No como ausencia, sino como la certeza de que hay personas que logran que todos los que los conocieron se sientan parte de su obra.

La entrega digna terminó en el cementerio comunitario del corregimiento de Bejuquillo, el mismo donde su familia había guardado un espacio para él desde siempre. Allí se celebró una misa. Por fin, Nevardo dejó de ser un desaparecido para convertirse en un hombre que vuelve a casa.
El trabajo conjunto entre los equipos Urabá Región y Antioquia de la Unidad de Búsqueda permitió que el cuerpo de Nevardo esté en un lugar cerca de su familia. A la fecha, el Plan Regional de Búsqueda del Sur de Urabá, del que hacen parte los municipios de Mutatá y Dabeiba, tiene un universo de más de 1.000 personas desaparecidas. Por eso, se invita a todas las personas que tengan familiares desaparecidos o tengan información que permita encontrar a una persona desaparecida a que se comuniquen a la línea telefónica de la Unidad de Búsqueda en Urabá: 3162842561.