En una acción humanitaria de alta complejidad, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) logró la exhumación y recuperación de cuatro cuerpos en la vereda Tasidó del municipio de Mutatá, en Antioquia. La acción se desarrolló en el marco del Plan Regional de Búsqueda del Sur de Urabá, que tiene como objetivo localizar a más de 1.000 personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado en este territorio del país.
El acceso a Tasidó es en sí mismo una travesía que define el carácter de la misión humanitaria. Se llega tras un recorrido de hasta siete horas a lomo de mula, sorteando montañas, cruzando ríos y bajo la persistencia de la lluvia y el frío. Este camino, que impone respeto por la geografía y las condiciones climáticas, fue el que debió transitar el equipo forense de la UBPD para llegar al sitio de interés para la búsqueda.
La investigación humanitaria estableció que los cuerpos fueron inhumados en dos eventos distintos, separados por tres años, pero que el mismo conflicto armado arrebató.
El primer caso data de 2004. En medio de enfrentamientos entre grupos irregulares, una mujer de aproximadamente 30 años perdió la vida. Las condiciones de seguridad imperantes en la época obligaron a que fuera inhumada a campo abierto. Durante casi dos décadas, su familia persistió en la búsqueda, sin claudicar en el anhelo de encontrarla.
En 2007, en un hecho diferente, otras tres personas murieron de manera instantánea a causa de la explosión de una bomba. La evidencia forense y los relatos recopilados indican que, posteriormente, sus cuerpos fueron trasladados y sepultados en las inmediaciones del lugar donde yacía la mujer.

Durante años, fuentes de información y el apoyo de La Corporación Humanitaria Reencuentros permitieron ir cerrando el cerco sobre la ubicación precisa del sitio. La localización final es el resultado de un proceso meticuloso de contrastación de datos y del invaluable aporte de quienes contribuyeron con su testimonio.
El equipo forense, enfrentándose a la adversidad del terreno y a los cambios climáticos, ejecutó las labores de recuperación con la rigurosidad técnica y el respeto que caracterizan su labor. Cuatro cuerpos, cuyas identidades se encuentran orientadas gracias a la investigación humanitaria, podrán ahora iniciar el camino hacia la restitución final. Una vez se surtan los protocolos de identificación ante el Instituto Nacional de Medicina Legal, se procederá a la entrega digna a sus familias.

Para estas cuatro familias, que por años han cargado con la incertidumbre y el dolor, este hallazgo cierra una etapa de búsqueda y abre la posibilidad de un duelo acompañado por la certeza. No es una exageración, sino la constatación de un hecho: la perseverancia de la institucionalidad, combinada con la resiliencia de los familiares, puede abrirse paso incluso en los parajes más remotos y agrestes para alumbrar una verdad largamente esperada.