Juan Rafael Giraldo Berrío era campesino. Tenía una esposa y siete hijas. Vivía con ellas en la vereda El Empalme, en el corregimiento Santa Ana del municipio de Granada, en Antioquia. Allí cultivaba café, yuca, plátano y caña de azúcar. En la mañana del 15 de abril de 2004, cuando iniciaba la molienda de caña en el trapiche de su finca, hombres armados se lo llevaron. Esa fue la última vez que la familia lo vio con vida. Sus parientes lo buscaron durante 21 años.
Finalmente, el pasado 17 de marzo de este año, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) entregó de manera digna el cuerpo de Juan Rafael a su familia.
La entrega digna tuvo lugar en el Jardín Cementerio Universal de Medellín, con la participación de la directora de la Unidad de Búsqueda, Luz Janeth Forero Martínez, y Catalina Díaz Gómez, magistrada de la Juridiscción Especial para la Paz (JEP) y relatora del Subcaso Antioquia del Caso 03. Allí, familiares y amigos se reunieron para despedir a Juan Rafael, rendirle un homenaje y comenzar a atravesar el duelo que la desaparición y el conflicto armado les habían negado.

En la ceremonia religiosa se congregaron más de treinta integrantes de la familia Giraldo Berrío. Con fotografías, carteles, camisetas y cartas dignificaron la memoria de Juan Rafael como una forma de reparar el daño que causó su desaparición. «A mi mamá y a mí nos tuvieron retenidas apuntándonos con un fusil, se llevaron a mi papá para arriba, para la carretera, donde estaban mis otros sobrinitos. No volvimos a saber de mi papá hasta cuando salió en las noticias como guerrillero. Pero él no pertenecía a ningún grupo armado. Él era un campesino. Después de eso, nos tocó desplazarnos”, relató Diana Giraldo, su hija.
La búsqueda de Juan Rafael fue liderada por su nieta Maribel, quien presenció su desaparición cuando apenas tenía 13 años. “Decidí buscarlo porque eso es algo que le nace a uno del corazón, no podía dejarlo, como dice el dicho, tirado por ahí”, dijo durante la entrega digna.
Con el apoyo de la Corporación Región, desde el proyecto Memorias de la Ausencia, fue ella quien contactó a la Unidad de Búsqueda para realizar la solicitud de búsqueda en el caso de su abuelo. Maribel dispone del acompañamiento del Grupo Jurídico de Antioquia y rindió testimonio ante la JEP en audiencia pública de observaciones de víctimas, celebrada en el municipio antioqueño de Carmen del Viboral el 4 y el 5 de marzo de 2024.

La investigación humanitaria y extrajudicial de la Unidad Búsqueda permitió ubicar el cuerpo de Juan Rafael en el cementerio de Cocorná, en Antioquia, donde ingresó como cuerpo no identificado. En este camposanto fue inhumado justo un día después de que su familia presenciara su desaparición. El 18 de abril de 2024, la UBPD recuperó su cuerpo en presencia de la familia y posteriormente el Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó su identidad mediante cotejo de ADN con las muestras biológicas aportadas por la familia.
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La intervención forense en el Cementerio de Cocorná hace parte del Plan Regional de Búsqueda del Oriente Antioqueño, que recopiló testimonios e información documental clave. Entre estos aportes se destaca el trabajo de la Corporación Región que documentó 174 casos de desaparición en cinco municipios del Oriente antioqueño, incluido el de Juan Rafael. Además, los profesionales de la Unidad de Búsqueda realizaron jornadas de registro de solicitudes y tomas de muestras biológicas para obtener ADN de familias que buscan a sus seres queridos en la región.
“Lo más importante de estar aquí, en la entrega digna de Juan Rafael, es que estamos cerrando para una familia un ciclo de dolor y sufrimiento. Todo lo que hay detrás de este trabajo: en esta entrega digna, en particular, el trabajo armonioso, articulado y complementario con la Fiscalía General de la Nación, la Corporación Región que trabaja en la búsqueda en el Oriente antioqueño e, indiscutiblemente, el trabajo de la Unidad de Búsqueda y la Jurisdicción Especial para la Paz que hacen posible que este tipo de resultados, concretos, se puedan llevar a las familias”, dijo Luz Janeth Forero, directora de la Unidad de Búsqueda.

Por su parte la magistrada Catalina Díaz destacó: “El caso de Juan Rafael ilustra la primera modalidad de acción criminal esclarecida por la JEP, que consistió en la retención previo señalamiento arbitrario de ser guerrilleros, milicianos, auxiliadores o bases de las guerrillas u otros grupos ilegales. En la JEP hemos establecido que de las víctimas determinadas aún permanecen desaparecidas 76 personas”, explicó la magistrada.
El Plan Regional de Búsqueda del Oriente Antioqueño incluye 23 municipios y su universo es de 3.227 personas desaparecidas. En Antioquia, el registro asciende a 25.728 personas desaparecidas; y en Colombia, a 124.734.