Tras el sismo ocurrido el pasado 10 de agosto de 2026 en el país, que provocó el colapso de las bóvedas San Nicolás – parte alta y San Nicolás – parte baja del Cementerio San Camilo de Pereira, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) asumió un rol de acompañamiento técnico a través de la revisión de archivos y el acompañamiento a las familias buscadoras, en articulación con la administración del camposanto, a cargo de la Fundación Prados de Paz.
Una de las primeras conclusiones preliminares fue la afectación directa a cerca de 1.250 cuerpos. Aunque no son todos de interés para la UBPD, se desplegó un equipo técnico para intervenir los cuerpos y rescatarlos de los escombros de los osarios para, posteriormente, disponerlos en un lugar adecuado por la administración del cementerio de manera provisional.
Los cuerpos fueron debidamente individualizados y marcados por funcionarios del cementerio San Camilo, quienes además facilitaron la recuperación, por ahora, de un cuerpo de la competencia de la Unidad de Búsqueda. La individualización de los cuerpos afectados, algunos posiblemente mezclados por el efecto dominó del derrumbe, es un trabajo arduo y dispendioso que requerirá personal especializado con el cual no se cuenta en las porporciones necesarias en la región.
La antropóloga forense Alejandra Ortiz destacó: «Cabe resaltar el trabajo que ha hecho la administración del cementerio a pesar de toda la afectación que tuvo, porque manejó de forma muy organizada la contingencia y distribuyó los cuerpos de forma en que no se perdiera la individualización, marcas y protocolos de clasificación que maneja desde el Ministerio del Interior».

Este cementerio mantiene medidas cautelares otorgadas por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y por esta razón la UBPD ha diseñado e implementado un plan de contingencia inmediato que articula fases operativas, las cuales incluyen visitas técnicas y diagnósticos permanentes con fotografías e inspección con drones especiales para obtener un mapeo topográfico detallado sin alterar el lugar; ubicación de sitios de interés forense; análisis y cruce de información interinstitucional con el Instituto Nacional de Medicina Legal, la Fiscalía General de la Nación y la Alcaldía de Pereira; y prospección arqueológico forense programada para octubre de 2026, garantizando en todo momento la cadena de custodia y la trazabilidad de los hallazgos.
El diácono Diego Carvajal Ospina, administrador del cementerio, reconoció el acompañamiento de la UBPD, argumentando que «ellos han estado muy pendientes y han venido en varias oportunidades a hacer el chequeo tratando de identificar las personas que ellos están buscando y que posiblemente pueden estar en estos cementerios a raíz del conflicto armado que sufrió o que sufre todavía nuestra patria. Pero ellos ya han rescatado algunos. Hemos hecho toda la colaboración posible, hemos puesto a disposición de ellos nuestros archivos, nuestra información«.

La Unidad de Búsqueda reitera que ningún cuerpo que no es de nuestro interés ha sido movido ni dispuesto en otro lugar desde el derrumbe. Todos permanecen bajo custodia en el cementerio. La intervención de las galerías está supeditada a las autorizaciones de las autoridades competentes, con el fin de realizar la identificación e individualización de los cuerpos bajo los estándares forenses del caso.
Mientras se define el proceso, la UBPD y la administración del cementerio ratifican su compromiso conjunto con la dignidad del ser humano y con las familias que buscan a sus seres queridos como lo expresa el diacono y administrador del cementerio, Diego Carvajal Ospina: «Para los familiares de los seres queridos que están en esas galerías, que tengan completa tranquilidad, que no se ha movido ni un solo cuerpo. Nuestro compromiso es con esas personas que están inhumadas ahí, que sufrieron este percance, pero lo que más propendemos es por la dignidad del ser humano».