En 1993, en una vereda del Bajo Simacota, en Santander, Rosa fue separada de sus cuatro hijos en medio del conflicto armado. Más de tres décadas después, la búsqueda humanitaria permitió que ella y su hija María volvieran a encontrarse en Barrancabermeja.
«Pues mucha alegría y, a la vez, tristeza. Alegría porque encuentro a mi madre y por fin voy a aclarar mis dudas, recuperar tanto tiempo perdido que hubo entre las dos». Así comienza el relato de María*, una mujer que durante 33 años llevó consigo preguntas sobre el paradero de su madre. Hoy puede abrazarla nuevamente.
En 1993, cuando María era todavía una niña, su madre Rosa* salió de su vivienda en la vereda La Colorada, en el Bajo Simacota. De acuerdo con la información recopilada durante el proceso de búsqueda, fue obligada a salir del lugar por varios hombres. Antes de hacerlo, había resguardado a sus cuatro hijos dentro de la vivienda para protegerlos.
Desde entonces, comenzó una historia marcada por la ausencia, las preguntas y el dolor. El padre de María también fue asesinado cuando ella tenía seis años. «Yo me crié fue con resentimiento hacia mi mamá, porque tenía pensado que mi mamá me había abandonado. Pero cuando la situación no fue así, entonces obviamente quedan muchas preguntas, muchas dudas», cuenta María.
La historia cambió cuando la investigación humanitaria y extrajudicial adelantada por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) permitió avanzar en la identificación y ubicación de Rosa. La hipótesis de identidad se consolidó mediante la contrastación y triangulación de fuentes documentales públicas, registros del sistema de salud, bases de datos de identificación nacional y los testimonios aportados por el núcleo familiar vinculado a la búsqueda.

«Con profunda felicidad, conmovidos por esta noticia, queremos decirle a la opinión pública que el equipo de la UBPD en Magdalena Medio Región logró realizar un reencuentro: una persona que, por causa del conflicto armado, fue separada del seno de su hogar desde hace más de 33 años y hoy en día, madre e hija, se reencuentran”, señaló Daladier Jaramillo, coordinador de la UBPD en el Magdalena Medio.
El encuentro tuvo lugar en Barrancabermeja, donde después de más de tres décadas Rosa y María pudieron volver a mirarse, hablar y abrazarse. «Yo la extrañaba mucho. Yo la recordaba mucho a ella, más que todo las fechas, los cumpleaños. Y es una felicidad muy grande. Yo me siento muy feliz», expresó Rosa.
Para María, el abrazo también representa la posibilidad de comenzar una nueva etapa. «Ahora que estamos en este momento tan bonito, yo digo: no importa nada, lo que importa es el presente y tratar de dejar el pasado atrás. Tener paciencia, esperar noticias positivas y tener mucha fe en Dios».

Este caso se suma a los más de 630 reencuentros que ha realizado la UBPD, como resultado de su labor humanitaria y extrajudicial de búsqueda de personas dadas por desaparecidas. «La búsqueda es dinámica y nos permite generar este tipo de noticias que, por supuesto, nos ponen en el plano de edificar las bases de la paz y la reconciliación», agregó el coordinador Jaramillo.
La historia de Rosa y María demuestra que, incluso después de décadas, la búsqueda puede abrir caminos para responder preguntas que permanecieron durante años y permitir que dos vidas separadas por el conflicto armado vuelvan a encontrarse.
*Los nombres de las personas mencionadas en este comunicado fueron cambiados por razones de seguridad y para proteger su identidad, atendiendo a su voluntad de no hacer públicos sus nombres debido a las circunstancias relacionadas con el conflicto armado.