Yury* tenía 13 años cuando salió de la finca donde vivía con su mamá, en zona rural del municipio de El Paujil, en Caquetá, para llevar unos plátanos y hacer un mandado. Era el año 2000. Como muchos niños y niñas de las zonas rurales, participaba en las tareas cotidianas de su hogar. Ese día salió de casa y nunca regresó.
«Se la llevaron», es una de las expresiones que ha acompañado durante años el relato de su familia.
Para Martha*, su hermana mayor, Yury era mucho más que la menor de nueve hermanos. Desde que nació estuvo pendiente de ella y la cuidó como si fuera su hija. La recuerda como una niña alegre, inocente y llena de sueños.
Después de su desaparición, durante años no hubo certeza sobre su paradero. Con el tiempo, la familia recibió información según la cual Yury habría fallecido en medio de las hostilidades, poco después de haber sido vinculada a un grupo armado irregular que operaba en la zona; y que su cuerpo habría sido trasladado al cementerio comunitario de La Unión Peneya, un centro poblado del Caquetá. Sin embargo, las condiciones del conflicto y el temor asociado a estos hechos impidieron corroborar esa información.
Las acciones de búsqueda emprendidas en el marco del Plan Regional de Búsqueda Caquetá Centro, de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), permitieron avanzar en la reconstrucción de lo ocurrido. Entre el 19 y el 24 de octubre de 2021, la UBPD recuperó 10 cuerpos en el cementerio de La Unión Peneya. Posteriormente, entre el 25 y el 30 de octubre, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) recuperó otros 36 cuerpos en este mismo lugar.

Este cementerio cuenta con medidas cautelares de la JEP, que buscan proteger este espacio y contribuir a las acciones de búsqueda e identificación de personas desaparecidas.
De manera posterior a las recuperaciones, la UBPD logró contactar a la familia de Yury y tomó muestras de ADN a su madre y a dos de sus hermanos. El cotejo de estos perfiles genéticos con los cuerpos, junto con el proceso de identificación adelantado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, permitió confirmar que uno de ellos correspondía a Yury.
Una información que durante años había permanecido sin confirmar pudo convertirse en una respuesta para su familia.

Cinco de sus hermanos participaron en la entrega digna, realizada en Florencia, la capital de Caquetá, de manera articulada entre la UBPD y la JEP. Para Martha, recibir nuevamente a su hermana significó poner fin a una incertidumbre que acompañó a su familia durante más de dos décadas.
«Ha sido algo de incertidumbre porque desde que ella desapareció no sabíamos si estaba viva o muerta. Gracias a la Unidad de Búsqueda y a la JEP hemos podido encontrarla. Ya uno descansa, pues ya dice: ella ya se encontró», cuenta Martha.
Sin embargo, la historia de esta familia aún tiene dos de sus seres queridos ausentes: «Hay otros dos hermanos desaparecidos. Entonces queremos seguir la búsqueda con ellos, para que nuevamente podamos encontrarlos y darles también una cristiana sepultura», expresó.

De acuerdo con Carlos Romero, enlace de Tejido y Diálogo Social de la UBPD: «Para la Unidad de Búsqueda es muy importante poder continuar avanzando en la labor humanitaria y, específicamente, poder dar respuesta a las familias que no se cansan de buscar».
Con la entrega digna de Yury, su familia pudo conocer finalmente el destino de la niña que salió de casa en 2003 y nunca regresó. Hoy, mientras sus seres queridos la despiden, Martha insiste en que la búsqueda de sus otros dos hermanos continúe hasta encontrarlos.
* Los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de las personas.