Navegar río adentro para acercar la búsqueda y acompañar a familias y comunidades afectadas por el conflicto armado. Ese fue el propósito con el que la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) adelantó un despliegue humanitario por once comunidades de la cuenca del río Munguidó, en la zona rural de Quibdó, algunas de ellas sin presencia previa de la entidad.
El equipo de la UBPD en el Chocó llegó hasta Jaguó, Villa Nueva, Guarandó, Jitradó, Winandó, Mojaudó, Calahorra, La Playa, Campo Bonito, El Tambo y la Divisa, territorios donde los ríos son la principal vía de acceso y los extensos recorridos que se realizan en embarcaciones pueden extenderse por varias horas, dependiendo de las condiciones de navegación y del nivel de los afluentes. Esta situación representa un desafío para la presencia institucional.

Las jornadas dejaron resultados concretos: 16 nuevas solicitudes de búsqueda, 13 muestras genéticas tomadas a familiares de personas desaparecidas y la localización de tres nuevos sitios de interés forense. Además, permitieron completar información de casos que ya se encuentran en investigación, ampliar la pedagogía sobre el mandato humanitario y extrajudicial de la UBPD y establecer rutas de relacionamiento con los consejos comunitarios locales.
Estas 16 nuevas solicitudes permiten dimensionar aún más el desafío en esta región del país: solo en el Plan Regional de Búsqueda Alto y Medio Atrato, la UBPD busca a 628 personas dadas por desaparecidas en hechos relacionados con el conflicto armado.
Las alianzas territoriales abren caminos para la búsqueda
Si bien la geografía representa uno de los principales desafíos para llegar a las comunidades del Munguidó, en este territorio existen otras barreras que dificultan la llegada de la oferta institucional. Históricamente, esta zona ha sido fuertemente afectada por el conflicto armado.

Desde finales de la década de 1990 y comienzos de los años 2000, las comunidades rurales de la cuenca del Munguidó enfrentaron las consecuencias del recrudecimiento de la violencia, que impactó profundamente sus dinámicas comunitarias y su permanencia en el territorio.
Este despliegue fue posible gracias a las gestiones adelantadas con la Diócesis de Quibdó – Pastoral Social, cuya articulación y apoyo logístico facilitaron el ingreso de los equipos de la UBPD a lugares donde anteriormente la entidad no había hecho presencia.
A esta articulación se suma el papel fundamental del Consejo Comunitario Mayor COCOMACIA y los liderazgos locales, cuya cercanía y reconocimiento entre las comunidades contribuyeron a fortalecer la confianza con las familias y a establecer rutas de trabajo conjunto para el desarrollo de las acciones humanitarias.

Estas alianzas, sumadas al compromiso del equipo de la UBPD, permiten ampliar el alcance de la misión humanitaria y acercarla cada vez a más familias buscadoras.
De esta manera, la entidad continuará sumando esfuerzos para avanzar en la búsqueda de las 628 personas dadas por desaparecidas en el Alto y Medio Atrato, especialmente en territorios de la cuenca del río Munguidó.