En la vereda Bellavista, ubicada en el corregimiento de San José de Apartadó, en Antioquia, la vegetación terminó cubriendo los rastros de un dolor que se guardó desde los años noventa. En aquella época, en lo más intenso del conflicto armado, una pareja de esposos que apenas llevaba tres meses de haber llegado desde el sector rural de Zungo, en Carepa, desapareció cerca de la vivienda que empezaban a habitar. En esa misma vereda, en un hecho distinto pero marcado por el mismo conflicto armado, se perdió la pista de un joven de 15 años que había sido reclutado a temprana edad por un grupo armado irregular. Durante tres décadas, la suerte de estas tres personas fue un misterio para sus familias.
Ese vacío comenzó a llenarse gracias a una investigación de largo aliento liderada por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD). El trabajo de los profesionales exigió analizar decenas de archivos, contrastar información y dialogar con distintos aportantes. Esta labor permitió localizar dos lugares de interés para la búsqueda en la vereda Bellavista, cuyas características son de una zona boscosa y montañosa.
Al llegar al sitio, el equipo forense de la Unidad de Búsqueda constató que, pese al paso de los años, el terreno no había sido alterado, pues la propia densidad del bosque protegió los sitios donde fueron inhumados los cuerpos, facilitando así las labores humanitarias y extrajudiciales de prospección y recuperación de los tres cuerpos: la pareja de esposos y el joven de 15 años.
En medio de la misión humanitaria, Luz Estella Orrego Porras, familiar de una de las personas que podría haber estado inhumada en este lugar, acompañó al equipo forense con la esperanza de encontrar respuestas. Con la emoción a flor de piel, manifestó: «Le damos muy buenas expectativas a las personas que quieran seguir con este proceso de la Unidad de Búsqueda, porque es una labor muy seria y legal donde se recuperan los cuerpos de quienes fueron dados por perdidos. Hemos encontrado muchas partes que nos han dado descanso a todas las familias. Hemos recuperado los cuerpos de nuestros familiares, a quienes hemos llorado toda la vida: madres que han tenido que llevar a sus hijos, a sus hijas, a los abuelos, a los hermanos; toda una vida de dolor que empieza a encontrar alivio».

Paulina Sarria Gutiérrez, funcionaria de la UBPD, resalta que estos hallazgos constituyen un avance significativo hacia el esclarecimiento de la verdad, abriendo la posibilidad de ofrecer certezas y respuestas a quienes han consagrado años a la espera de noticias sobre el destino de sus seres queridos. «Actualmente estos cuerpos serán dirigidos hacia la ciudad de Medellín, hasta el Centro Integral de Abordaje Forense para la Identificación, donde un equipo especializado adelantará los procesos técnicos de identificación. Una vez tengamos todos los procesos técnicos científicos, procederemos a ese momento tan anhelado: la entrega digna de cada uno de estos cuerpos», aseguró.
La Unidad de Búsqueda enfrenta la labor de ubicar a más de 137.000 personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado antes del primero de diciembre de 2016. De esa cifra global, cerca de 8.000 casos corresponden a la región de Urabá, donde cientos de familias continúan esperando respuestas. Para brindar información sobre alguna persona desaparecida o iniciar un proceso de búsqueda, la entidad tiene habilitada la línea telefónica y de WhatsApp 3162842561.
