El río se llevó muchas cosas y, durante los años más duros del conflicto armado, también cargó consigo muchas historias de desaparición. Esta vez, en la vereda Villa Victoria, en el municipio de Puerto Asís (Putumayo), las aguas del río Guamuez llevaron a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) hasta cuatro cuerpos asociados a personas dadas por desaparecidas.
Llegar hasta ellos tomó años de investigación, conversaciones con las comunidades y recorridos por las riberas. Desde 2020, el equipio de la UBPD en el Putumayo sigue las huellas de quienes fueron arrojados a los ríos y de quienes, al encontrarlos, decidieron extraerlos y darles un lugar para descansar.
«Varios de estos cuerpos fueron inhumados entre los años 1985 y 2001, principalmente cuerpos recuperados por la comunidad del río», explica Juan García, antropólogo de la UBPD. En este escenario, el equipo busca sitios donde pudieron ser inhumados cuerpos no identificados, especialmente aquellos que no tienen ninguna marcación asociada, lápida o cruz.

Una de esas historias es la de Raúl Acosta*. Llegó al Putumayo en busca de trabajo y se dedicó a labores agrícolas y de jornal. Un día desapareció. Tiempo después, quienes lo reconocían encontraron su cuerpo. Cuando la entidad comenzó a investigar, fueron esas voces las que permitieron reconstruir lo ocurrido, aportar nuevas pistas, orientar la búsqueda y encontrar otros tres cuerpos.
Los relatos permitieron establecer que, entre 1985 y 2001, numerosos cuerpos bajaban por el río Guamuez y quedaban en sus orillas. La comunidad de Villa Victoria los recuperaba y los trasladaba hasta el cementerio veredal, que reúne a cerca de 13 veredas, para darles una sepultura digna.
«Era un esfuerzo físico y humanitario: envolvían los cuerpos en plásticos, estopas o sábanas, los cargaban al hombro y los inhumaban de la manera más digna posible», cuenta Maira Suárez, investigadora humanitaria de la UBPD.

Durante el conflicto armado, las aguas de los ríos Putumayo, Guamuez y Caquetá fueron utilizadas para arrojar cuerpos y tratar de hacer desaparecer las huellas de lo ocurrido. La corriente podía llevarlos lejos. Algunas veces, sin embargo, las comunidades los encontraban, los sacaban del agua y los enterraban en sus propias veredas, muchas veces sin saber quiénes eran. Fue un acto de humanidad en medio del conflicto.
Por eso, buscar en los ríos también implica entender cómo se mueve el agua y cómo transforma el territorio. La Unidad de Búsqueda ha desarrollado procesos de pedagogía y diálogo en las riberas de los tres ríos para conocer sus historias, explicar la búsqueda y recoger información sobre posibles lugares de interés forense.
Este trabajo se ha extendido por los principales núcleos rurales de Puerto Asís y Puerto Leguízamo, llegando hasta Puerto Nariño por el río Putumayo, donde, con el apoyo de la comunidad de Piñuña Blanco, fue posible avanzar en la recuperación de dos cuerpos y mantener abiertas investigaciones sobre otros posibles lugares de interés.

En diferentes veredas del río Guamuez, estos espacios también han permitido fortalecer la confianza y conocer nuevos lugares donde podrían encontrarse personas desaparecidas. En el Valle del Guamuez, las investigaciones condujeron a la recuperación de seis cuerpos que habían sido encontrados y protegidos por habitantes de la inspección de San Antonio. Ahora, cuatro cuerpos más se suman a esta historia.
La búsqueda también avanza por el río Caquetá. La entidad continúa recorriendo sus riberas y desarrollando acciones de pedagogía e investigación con las comunidades. Estos recorridos han incluido puntos como Mayoyoque, José María y Gallinazo, así como procesos de trabajo con comunidades indígenas, entre ellas el resguardo de Calenturas y otras comunidades de Puerto Guzmán y Piamonte, para buscar a las personas desaparecidas en este río.
Para Maira, conocer esta historia también significa encontrar una respuesta para las familias que todavía esperan. «Si bien no los vamos a poder recuperar a todos, porque un cuerpo en el agua, en el río, pues se descompone muy fácilmente, sí hay una esperanza: que comunidades ribereñas como esta de Villa Victoria hayan podido recuperar esos cuerpos e inhumarlos«.

Los cuatro cuerpos recuperados en Villa Victoria entran ahora en el proceso forense y de identificación que permitirá establecer, cuando sea posible, quiénes son estas personas.
Todas las acciones de la Unidad de Búsqueda son humanitarias, confidenciales y no tienen fines judiciales. Las personas que tengan información o solicitudes de búsqueda pueden comunicarse de manera confidencial a la línea telefónica 3162851395 o acercarse a la sede territorial de la entidad en Mocoa, en calle 14 # 7–15 (barrio Olímpico).
* Nombre cambiado para proteger la identidad.