Durante 27 años, la familia de Macario Córdoba Asprilla imaginó muchas veces cómo sería su regreso. Ese momento finalmente llegó. En Bellavista, cabecera del municipio de Bojayá, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) realizó su entrega digna, permitiendo que su familia le rindiera el homenaje que el conflicto armado les había arrebatado desde 1999.
Macario nació en Bojayá, pero desapareció en abril de 1999 en la comunidad de Caño Seco, en el municipio chocoano de Riosucio, en medio de un episodio del conflicto armado que marcó profundamente a las comunidades afrodescendientes asentadas en la cuenca del río Salaquí.

Su regreso fue posible gracias a la perseverancia de su familia, al compromiso de líderes comunitarios y autoridades étnico-territoriales y al trabajo humanitario desarrollado por el equipo de la UBPD en Urabá Región, en el marco del Plan Regional de Búsqueda del Bajo Atrato. La información aportada por las comunidades, los ejercicios de cartografía social y la investigación humanitaria permitieron establecer las hipótesis que condujeron a la recuperación de su cuerpo durante la misión adelantada entre enero y febrero de 2024 en la cuenca del río Salaquí.
Tras la recuperación comenzó un proceso científico que se extendió por cerca de dos años. Los análisis realizados por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses permitieron confirmar plenamente su identidad mediante estudios antropológicos, odontológicos y genéticos. El cotejo de ADN con muestras de sus hijos, junto con una antigua amputación en una de sus piernas reportada por su familia, fueron determinantes para establecer que el cuerpo recuperado correspondía a Macario Córdoba Asprilla.
La entrega digna de Macario constituyó un nuevo avance de la misma misión humanitaria que permitió la recuperación de otros cinco hombres desaparecidos durante los hechos ocurridos en 1999 en la cuenca del río Salaquí, una de las acciones de recuperación más importantes adelantadas en el Bajo Atrato. Con este nuevo reencuentro, una familia más logró transformar casi tres décadas de incertidumbre en la posibilidad de despedir a su ser querido.

La ceremonia realizada en Bellavista trascendió la entrega de un cuerpo recuperado. Representó el regreso de un hijo de Bojayá a su comunidad y el cierre de una larga espera para su familia. También reafirmó el compromiso de la UBPD con la búsqueda humanitaria de las personas dadas por desaparecidas y con el derecho de las familias a conocer la suerte y el paradero de sus seres queridos.