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Pereira | Risaralda

Plan Regional Occidente de Risaralda

07 | julio | 2026

El hijo de Luz Patricia y Jhon Fredy conoce, por fin, a su familia materna en Pereira

Felipe Chiquito se encontró con su familia materna después de una ausencia de casi 20 años gracias a las labores de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas y su Red de Apoyo Operativo para la Búsqueda.
Felipe Chiquito se encontró con su familia materna después de una ausencia de casi 20 años gracias a las labores de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas y su Red de Apoyo Operativo para la Búsqueda.
Imagen: Comunicaciones UBPD

El pasado 14 de junio, la oficina de la UBPD en Pereira fue el espacio propicio para reconocerse en los rostros de una familia separada por el conflicto armado. Era la primera vez que Felipe Chiquito, de 21 años, abrazaba a sus tíos maternos y a su abuela. Era la primera vez que veía los ojos de quienes compartían la sangre de su madre, Luz Torres, quien murió en el marco de la guerra cuando él apenas tenía dos años.

La historia de Felipe es la historia del conflicto armado colombiano condensada en una sola vida. Es la crónica de una familia que sobrevivió a la persecución, al silencio forzado y al miedo; y que gracias a la labor humanitaria y extrajudicial de la UBPD, pudo reactivar una búsqueda que podría haber quedado en el olvido como muchos otros casos que se repiten en el país.

Felipe nació en medio de la confrontación armada en Risaralda. Sus padres, Luz Patricia Torres Patiño de Santuario y John Freddy oriundo de Quinchía, experimentaron las causas y consecuencias del conflicto, como presencia de grupos armados en el territorio, asedio a la población civil y reclutamiento, que arrancó a esta joven pareja del seno de sus familias y también los obligó a dejar a Felipe al cuidado de la abuela paterna.

En 2007 y 2008 con la muerte de ambos progenitores a causa del conflicto armado, la comunicación entre la familia materna y paterna fue difícil. La abuela paterna, sumida en la desconfianza y el temor en una época entre el 2007 y 2012 de alta inseguridad con presencia y funcionamiento de diversos grupos armados en Risaralda, y luego de dos desplazamientos forzados internos, suspendió toda búsqueda de la familia materna, quienes quedaron a oscuras casi 20 años sin una pista sobre el paradero del niño.

El silencio no fue una elección, fue una estrategia de supervivencia, según relató Milton Torres Patiño, tío materno de Felipe, pues la familia vivía en una región con presencia paramilitar. 

La búsqueda del niño perdido se reactivó en dos etapas. La primera, hace siete años, cuando una prima comenzó a indagar con datos sueltos en internet, con preguntas a personas específicas sobre Felipe, con la búsqueda en algunas terminales de transporte, pero no logró avanzar mucho. Deicy Osorio, otra familiar del núcleo materno y quien participó de la Red de Apoyo Operativo para la Búsqueda de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), había mantenido viva la esperanza durante décadas. «Me enteré de que ella había tenido un niño. En el momento no averigüé por seguridad. Después me di cuenta de que ella había muerto y me pregunté: ¿qué pasó con ese niño? Desde ahí siempre he pensado en él. Esa esperanza nunca la perdí».

Felipe Chiquito se encontró con su familia materna después de una ausencia de casi 20 años gracias a las labores de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas y su Red de Apoyo Operativo para la Búsqueda.
Foto: Comunicaciones UBPD

Deicy logró contactar a la persona que había transportado al niño para entregarlo a la abuela paterna. El miedo era mutuo, el pasado y el no saber con quién se estaba hablando realmente fueron factores que afectaron las indagaciones. Solo se resolvieron con la confianza entre dos mujeres que estaban unidas por ese hilo conductor que es la vida de un niño que ahora es un hombre y que ostenta en su existencia a sus padres.  

La segunda etapa fue hace apenas dos meses, cuando Milton, tío materno, decidió retomar la búsqueda. «Quise volver a retomar el caso porque ya conocía gente de la Unidad de Búsqueda. Con la ayuda de la Red de Apoyo pasé la solicitud y ahí fue donde se pudo localizar».

Finalmente, el hallazgo se dio al cruzar datos, validar identidades y confirmar hipótesis. La verificación se hizo a partir de registros fotográficos de los padres, se contrastaron relatos y se estableció el vínculo filiatorio. 

Felipe Chiquito se encontró con su familia materna después de una ausencia de casi 20 años gracias a las labores de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas y su Red de Apoyo Operativo para la Búsqueda.
Foto: Comunicaciones UBPD

Cuando Deicy y Milton abrazaron a Felipe, estaban abrazando a su prima y hermana. Deicy con la voz aún quebrada por la emoción afirmó que «parecía como si estuviera abrazando a un hijo mío» y recordó, como parte de la Red de Apoyo Operativo para la Búsqueda, que «no siempre la UBPD tiene que entregar una persona en una caja. También puede entregar una persona viva, que continúa con una historia».

Para Juliana Damelines Pareja, investigadora del Plan Regional de Búsqueda para el Occidente de Risaralda, más allá de su percepción como trabajadora, prevalece su mirada humanitaria. «Realmente es el momento más emotivo que he tenido en el paso en esta institución. Porque siempre estamos acostumbrados a exhumar personas fallecidas y a entregar personas fallecidas. Pero en esta oportunidad poder encontrar una persona joven y acercarla a su familia materna… Fue muy significativo».

Por su parte Felipe, entre una mezcla de incredulidad y emoción, retomaba su deseo de conocer más sobre sus padres y como un reproche se preguntó: ¿por qué no llegaron antes? «No supe ni cómo reaccionar. Recuerdo que temblaba y le decía a mi mujer que me sentía raro, extraño. Era un sentimiento inexplicable».

Felipe Chiquito se encontró con su familia materna después de una ausencia de casi 20 años gracias a las labores de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas y su Red de Apoyo Operativo para la Búsqueda.
Foto: Comunicaciones UBPD

El caso de Felipe es la demostración de que, incluso en la guerra más larga, la esperanza puede abrirse paso. Es la prueba de que el Acuerdo de Paz no es solo un papel, sino una herramienta viva que permite aportar en la reparación del tejido social roto por décadas de confrontación.

Damelines afirma, sobre el reencuentro: «Tuvimos tres días para resolver la logística, fue mucho. Sin embargo, era nuestro primer encuentro familiar (en el occidente de Risaralda) y como plan regional dijimos: hay que hacerle, meterla con toda. El Día del Padre pudimos concretar ese encuentro. Fueron 20 años de estar separados».

Desde la UBPD se reafirma el compromiso con las familias buscadoras por medio del cumplimiento del mandato humanitario, extrajudicial y confidencial como un camino para aportar a la justicia, la verdad, la reparación y la garantía de no repetición.

Felipe Chiquito se encontró con su familia materna después de una ausencia de casi 20 años gracias a las labores de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas y su Red de Apoyo Operativo para la Búsqueda.
Foto: Comunicaciones UBPD

Si tiene un ser querido desaparecido o tiene información sobre una persona dada por desaparecida hasta 2016 y en el marco del conflicto armado, le invitamos a acercarse o comunicarse en Risaralda, Quindío y norte del Valle del Cauca a:

Pereira, Risaralda – Carrera 7 # 16 – 50 (edificio Centro del Comercio, piso 5) – Contacto: 3185863456.

Armenia, Quindío – Carrera 14 # 21 -14 (atención los jueves de 8 a. m. a 12 m.) – Contacto: 3168304694

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