Detrás de cada expediente de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) hay una historia, un relato, un nombre y una familia que espera respuestas. Sin embargo, procesar manualmente las historias de más de 136.000 personas registradas como desaparecidas por el conflicto armado es una tarea titánica que, con métodos tradicionales, tardaría décadas.
Para acelerar esta labor, la Unidad de Búsqueda —en una alianza estratégica con Suecia y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)— se encuentra ejecutando un proyecto de cooperación internacional, en el cual se adquirió una Unidad de Procesamiento Gráfico (GPU) con capacidad para procesar modelos de aprendizaje profundo y lenguaje natural a escala, a través de la incorporación de cinco agentes de IA especializados (víctima, geógrafo, responsable, cronista y táctico), inspirados en la metodología del Centro Nacional de Memoria Histórica.
Como resultado de este trabajo, los agentes de IA han permitido que se relacionen automáticamente 136.134 relatos de víctimas y 1.150 entrevistas a excombatientes ya codificadas. Es decir, por primera vez en Colombia la voz de una familia que busca y la memoria de un actor armado pueden converger en un mismo expediente sin que un investigador tenga que cruzar miles de documentos manualmente.

Este ecosistema tecnológico no pretende reemplazar el juicio humano. Por el contrario, busca potenciarlo, permitiendo que la información que no había sido procesada y se encontraba en miles de documento hoy se convierta en pistas reales de búsqueda.
Hasta el momento, el impacto más sorprendente de la GPU es la agilidad. En un trimestre, el sistema analizó 112.000 relatos, logrando un avance que manualmente habría requerido entre 36 a 55 años de trabajo ininterrumpido.
Más allá de la lectura de datos
Además de la lectura de datos, el sistema ha perfeccionado un proceso de compresión del contexto del conflicto armado para resaltar información que puede ser fundamental en la investigación humanitaria y extrajudicial:
- Micro-focalización: se identificaron 59.102 sitios exactos (como nombres de fincas, puentes o escuelas) y más de 47.000 nuevas ubicaciones precisas que no figuraban en las bases de datos oficiales.
- Identidades recuperadas: el sistema logró rescatar información clave sobre la identidad de 58.843 víctimas, incluyendo nombres, alias y ocupaciones que estaban perdidos en los relatos.
- Enfoque diferencial: gracias a algoritmos especializados, se recuperaron datos de 1.013 casos de comunidades étnicas (indígenas, afrodescendientes y Rrom), garantizando que su búsqueda respete su cultura y territorio.

Como resultado de la cooperación de OIM y Suecia, a través de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ASDI), la labor desarrollada por la UBPD avanza en la integración tecnológica a las prácticas humanitarias, garantizando la confidencialidad, desde un enfoque de acción sin daño, que permite agilizar la entrega de respuestas a las miles de familias que llevan décadas esperando respuestas acerca del paradero de sus seres queridos.