Hace dos años nació ‘El sur de la esperanza: búsqueda humanitaria en el sur del Cauca‘, una juntanza para encontrar a los más de 514 desaparecidos de la región del Valle de Río Patía y Macizo Colombiano liderada por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD). Gracias a esta iniciativa se realizó la primera fase integral de intervención forense y conmemoración en el cementerio Jardines del Recuerdo de Nuestra Señora de Las Mercedes (cementerio antiguo de El Bordo), recuperando así 11 cuerpos de personas que desaparecieron en acciones y contexto del conflicto armado entre 1990 y 2016. Esta acción humanitaria contó con la presencia de familias, comunidad y organizaciones buscadoras.
El emotivo acto conmemorativo tuvo como objetivo dignificar las víctimas de desapariciones, sus familias y reconocer la labor de los sepultureros y la comunidad que, con respeto, cuidan los cuerpos sin identificar que llegaron al camposanto. Esta acción simbólica de conmemoración, liderada por la Unidad de Búsqueda, Corporación Humanitaria Reencuentros, firmantes del Acuerdo de Paz y comparecientes de la Fuerza Pública ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), convocó a los participantes en la construcción colectiva de una mandala de flores y un camino de velas, al ritmo de las notas de la paz interpretadas por los firmantes del Acuerdo de 2016. También participó de este espacio la Mesa de Víctimas, el grupo U’ywe’sw Çxhaçha Yaaksaa – ‘Mujeres Valientes’ de Caldono, la Alcaldía Municipal, La Defensoría del Pueblo, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, la Gobernación del Cauca, la Iglesia Católica, el Instituto Kroc, la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz y Misión de Verificación de la ONU.
Uno de los reconocimientos fue para la señora Euria Ordóñez, quien representa la memoria viva de la esperanza. Víctima del conflicto armado por varios hechos, entre ellos la desaparición de su propio sobrino, la señora Euria dedicó más de una década a recibir, limpiar, vestir y guardar en sus recuerdos los cuerpos y rostros de hombres y mujeres que al momento de ser inhumados no contaban con la presencia de sus familiares.
«Este rol viene porque yo también sufrí la violencia con la desaparición de un sobrino. Y de ahí para acá yo sé lo que es cuando se le desaparece un ser querido. De ahí para acá yo voy a ver cuando hay una persona que no tenga familiares para poder tener memoria y poder mirar de qué manera se le puede colaborar. Eso es lo que yo he hecho», contó la señora Euria.
Desde el 2024, ‘El sur de la esperanza’ ha venido construyendo estrategias integrales enfocadas en fortalecer los procesos de búsqueda humanitaria y extrajudicial de las familias buscadoras en la región con pedagogías comunitarias, relacionamiento interinstitucional, capacitaciones en técnicas forenses y de georeferenciación, revisión de archivos de instituciones públicas, corredores humanitarios, documentación de casos con la comunidad, organizaciones de víctimas, aportantes de información, firmantes del Acuerdo Final de Paz del 2016 y comparecientes de la Fuerza Pública ante la JEP, quienes realizan aportes a la verdad dentro del Sistema Integral para la Paz.

Desde la participación de integrantes de la Corporación Humanitaria Reencuentros, María Lucelly Urbano, coordinadora de esa organización en el Suroccidente del país, ratifica su compromiso actual con la firma del Acuerdo de Paz del 2016, con la verdad y la justicia restaurativa para la búsqueda de las personas desaparecidas en el sur del Cauca.
La investigación humanitaria, extrajudicial y confidencial documentó durante la intervención técnico-forense nueve sitios del cementerio vinculados a un universo de 25 personas desaparecidas, inhumadas como Cuerpos No Identificados (C.N.I.). Este trabajo contó con la participación de tres familias buscadoras quienes durante las jornadas, acompañaron las labores de recuperación.
Actualmente, la investigación humanitaria se encuentra realizando las gestiones administrativas para entregar los 11 cuerpos al Equipo de Abordaje e Identificación Forense de la UBPD en el Suroccidente país, que trabajan en las instalaciones del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, seccional Cauca, y así iniciar los análisis técnico-científicos que permitan identificar y entregar digna y culturalmente pertinente a sus seres queridos.

Las familias buscadoras son el corazón de El sur de la Esperanza
Flor Esperanza García: busca a su hijo Óscar Alfonso Jama García
Una historia representativa es la de Flor Esperanza García, quien nació en Tumaco (Nariño) y busca a su hijo Óscar Alfonso Jama García desaparecido en el 2008. «Hace 18 años mi hijo desapareció de Cali. ¿Cómo y quién se lo llevó? ¿Cómo se fue? ¿Para dónde? No lo sé. Lo cierto es que desapareció. Todo este tiempo he vivido con incertidumbre. Esperándolo. Con un plato de comida. Esperándolo. Bueno, una madre espera a su hijo de muchas formas. Agradezco una vez más a todas aquellas entidades que están aquí, que nos han escuchado, haciendo que esta búsqueda se haga realidad».
En el momento de la desaparición su familia, toda oriunda de San Andrés de Tumaco, se estaba instalando en un barrio de Cali. Óscar Alfonso tenía 18 años cuando se supo por última vez de él. Hoy su madre, en compañía de su hermana Otilia Castillo, expresan que tienen la fé y la esperanza de que en esta acción humanitaria sea identificado su hijo y sobrino.
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Don Jorge Luis García Varela y doña María Feliza Palechor buscan a su hijo Jorge Luis García Palechor
«En el caso del conflicto armado, me tocó a mí ahora esto y siempre lo he extrañado mucho y todavía tengo la esperanza porque no lo encuentro a él y quiero darle una cristiana sepultura y todavía tengo la esperanza de tenerlo en mis brazos», dijó Jorge Luis García Valera, padre buscador.
Desde aquel miércoles 27 de agosto del 2008, la familia García Palechor no tuvo información alguna de lo que había pasado con su hijo y hermano, ni dónde se encontraba. En mayo del 2013, cinco años después, la familia es notificada de su fallecimiento e inhibición en el cementerio de El Bordo. Para el 2014, don Jorge Luis, con archivo en mano del caso, conoce que su hijo fue inhumado como ‘N.N.’, sin coordenadas de la ubicación exacta del cuerpo.
«Estábamos con esa incertidumbre, porque mi hijo era la mano derecha mía. Me colaboraba en el trabajo. Yo con mi señora teníamos una venta de arepas. Entonces nos ayudaba a moler, rajar leña y todo eso, pues era la mano derecha nuestra. Era un muchacho trabajador, yo le enseñé todos mis modales para poder trabajar, para poder tener mis hijos bien», contó don Jorge Luis.
La señora María Feliza Palechor, madre de Jorge Luis, falleció en noviembre del 2020 sin recuperar el cuerpo de su hijo. El caso de Jorge Luis García Palechor está vinculado al Macro Caso 03 (ejecución extrajudicial) de la JEP. Actualmente don Jorge Luis vive en el Ecuador y vino a la recuperación del cuerpo de su hijo.
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Idalia busca a su hermana María Isabel, quien desapareció siendo una menor de edad
La esperanza de este momento es sobre todo para la madre María Isabel e Idalia, quien a sus 89 años, «espera y desea verla viva». Hidalia sabe que su hermana no está viva y que la verdad será muy dura para su madre. Pero frente a esto, su mayor anhelo como familia es llevar sus restos a su territorio para tenerla cerca de ellos.
«Yo sé que son restos no más, pero pues como familia sí queremos tener los restos allá y también agradecer mucho porque al comienzo hice una búsqueda yo sola, no tengo familias abundantes, somos dos hermanas no más. Y después con el proceso de paz conocí a la Unidad de Búsqueda y de ahí ellos me han hecho acompañamiento, han estado muy pendientes del caso de mi hermana y me siento muy contenta y muy agradecida porque ahora ya no estoy sola. Tengo a mi mamá de 89 años que aún la espera. Yo le pido a Dios que mi mamá tenga fuerzas, fuerzas de ese momento, porque sé que un día tengo que llegar con el cuerpo de mi hermana y decirle: mamá, la pudimos rescatar».
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En el Cauca, la UBPD busca en comunidad y desde la juntanza de ‘El sur de la esperanza’ se confirma que con la participación de las familias, colectivos, organizaciones y comunidad se garantizan abordajes integrales, reparadores y eficientes, en el actual contexto de crisis humanitaria por el conflicto armado que persiste en el territorio nacional y con una complejidad mayor en el suroccidente del país.

Desde la UBPD se seguirá avanzando con las acciones necesarias y suficientes para encontrar a las más de 3200 personas que están desaparecidas en razón y contexto del conflicto armado en el Cauca. Para su búsqueda, la UBPD como mecanismo que lidera la búsqueda humanitaria y extrajudicial en Colombia, ha puesto en marcha los Planes Regionales de Búsqueda Norte del Cauca, Valle del Patía y Macizo Colombiano, Valle de Pubenza y Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC).
Esta acción humanitaria contó con el acompañamiento de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID) en asocio con la Fundación Triángulo y Caribe Afirmativo, como parte de la implementación de la fase II del proyecto ‘Apoyo a la búsqueda de personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado en Colombia en el marco de los Planes Regionales de Búsqueda de Valle de Pubenza y Valle del Patía y Macizo colombiano en el Cauca’.