Si se reunieran en un mismo lugar las 136.010 personas dadas por desaparecidas en Colombia, llenarían más de tres veces el Estadio Atanasio Girardot de Medellín. Es más, la cifra supera la capacidad conjunta de los tres escenarios deportivos más grandes del país.
Si bien ese universo no se concentra en un solo territorio, los registros muestran desplazamientos entre lugares de origen y de desaparición. Por ejemplo, Antioquia reúne el mayor número de personas dadas por desaparecidas, con 29.044 casos. De ese total, 16.915 corresponden a personas nacidas en el departamento y 13.500 fueron reportadas como desaparecidas allí pero habían nacido en otros departamentos del país.
Un número de 3.263 casos, con relación a los 16.915, se reportan fuera de la región en zonas que conectan el norte de Antioquia con el Darién en Chocó, el sur de Córdoba y el Magdalena Medio santandereano. Estas ubicaciones aparecen de forma recurrente en los registros, lo que muestra a esta zona del país como un lugar estratégico en las dinámicas del conflicto armado.
Este dato, con corte a marzo de 2026, delimita el universo actual sobre el que trabaja la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), el cual orienta las líneas de análisis e investigación, así como las acciones de búsqueda en territorio.
«Recordemos que no es una cifra más. Son historias que estamos contando, historias que estamos recuperando. Es la posibilidad de garantizar el derecho a la búsqueda desde reconocer quiénes fueron los que desaparecieron», explica Luz Janeth Forero Martínez, directora general de la UBPD.
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Así, entre 2021 y 2026, el registro de personas desaparecidas pasó de 99.235 a 136.010 casos. Este incremento responde a la integración de fuentes, la depuración de registros y la consolidación de bases de datos que durante años estuvieron dispersas. El dato no dice que se haya dado un crecimiento en este flagelo, hace visible la reconstrucción del universo. Por ejemplo, a la fecha, 81.935 personas han sido validadas mediante contraste con la Registraduría Nacional del Estado Civil, lo que permite avanzar en la identificación y verificación de los casos.

Esa consolidación de la información ha permitido observar la evolución histórica de las desapariciones en el país. Durante la década de 1970 y comienzos de los años 80 se registraron menos de 500 desapariciones anuales. Entre 1985 y 1999, el número se ubicó entre 2.000 y 3.000 casos por año. En la década de 2000 se concentraron los valores más altos, con más de 3.000 desapariciones anuales y un pico cercano a 5.000 en 2005. Para 2016, el registro anual descendió a alrededor de 1.500 casos.
El grupo de edad predominante al momento de la desaparición se ubica entre los 15 y 29 años. De manera sostenida, las personas entre 18 y 59 años representan más del 75 por ciento del total. En la composición por sexo a la hora del nacimiento, el 85,6 por ciento corresponde a hombres y el 14,4 por ciento a mujeres. Se han identificado 60 casos de personas pertenecientes a la población LGBTIQ+ al momento de su desaparición.
El universo también permite aproximarse a la duración de la ausencia. El 24 por ciento de los casos corresponde a desapariciones ocurridas entre 10 y 19 años atrás. El 54 por ciento se ubica en un rango de 20 a 29 años. El 18 por ciento corresponde a desapariciones de entre 30 y 39 años, el 3,4 por ciento a casos que superan los 40 años, y, finalmente, el 0,2 por ciento de hace más de 50 años. La distribución muestra que la mayoría de las personas dadas por desaparecidas llevan más de dos décadas sin información concluyente sobre su paradero. Este tiempo acumulado se relaciona con los periodos de mayor intensidad del conflicto armado y con las condiciones en las que se consolidaron los registros.

En esa dimensión, el universo se amplía. A partir de los registros, más de 51.716 personas han acudido a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en calidad de familiares o personas allegadas que buscan a alguien desaparecido. En su mayoría son mujeres, especialmente madres, hermanas, parejas e hijas, que han sostenido la búsqueda durante años o décadas. Actualmente la entidad cuenta con 36.731 solicitudes de búsqueda.
A la fecha se han identificado 14.055 lugares de interés forense a nivel nacional, para acciones de prospección, recuperaciones y procesos de identificación forense.
Este universo ha permitido identificar patrones, concentraciones y vacíos. También delimita las condiciones en las que se desarrolla la búsqueda humanitaria y extrajudicial.