Eran las cinco y diez minutos de la tarde, la hora en que Audelina solía tapar el caldero de arroz para que se terminara de cocinar a fuego lento, cuando el grito de su vecina atravesó la calle. «¡Audelina! ¡Audelina, ven!». La voz venía cargada de una urgencia que heló el calor habitual de la tarde en el municipio de Apartadó, en el Urabá antioqueño. Audelina dejó la tapa a medio encajar, se secó las manos al viento y salió.
Su vecina estaba en la puerta, el rostro descompuesto, sosteniendo un teléfono celular que parecía estar muy pesado. «En internet hay una foto de tu hijo Neir. Ven a ver, que yo estoy segura que ese es él». Audelina sintió entonces, de golpe, un dolor lento y hondo que le fue llenando el pecho. Se acercó, con pesados pasos, y miró la pantalla de un celular. Allí, en una publicación de un medio de comunicación de Urabá, estaba la imagen de un hombre que buscaba a su familia. Tenía todos sus datos: lugar de nacimiento, nombre completo y un dato más: lugar de la desaparición. Los ojos, la nariz, la curva de la boca… No había duda. Era Neir, su Neir, el que se había ido a Medellín con la esperanza prendida en el bolsillo.

Lo que Audelina no sabía, mientras el mundo se le achicaba a ese rectángulo de luz y dolor, era que en una oficina acababa de ocurrir un milagro de precisión. La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y el Instituto Nacional de Medicina Legal habían lanzado un mensaje en una botella a la inmensa red que es internet. Un cartel, con la foto y los datos de un hombre buscando a su familia. Se trata de la estrategia Búsqueda Inversa: en vez de buscar a la persona, buscan a quienes la esperaban.
La publicación se hizo a las 4:45 p. m. de septiembre de 2025. A las 5:10 p. m. la subió a la red social un medio de comunicación local de Apartadó. Habían pasado solo 25 minutos. Un tiempo récord que coincide con los resultados del primer año de la estrategia. En casi año y medio de su lanzamiento, esa búsqueda inversa había devuelto la paz a 78 familias.
El camino para Audelina y Neir había empezado antes. El cuerpo de su hijo había sido encontrado en 2022, durante una exhumación de la JEP en el Cementerio Universal de Medellín. El cuerpo de Neir Sánchez Gómez fue plenamente identificado y clasificado como Cuerpo Identificado No Reclamado (CINR). Desde entonces quedó en custodia del Estado colombiano.

Neir, un joven aventurero que, tras años de vivir en la calle, había perdido la vida por el conflicto armado. Durante un tiempo, la familia había tenido noticias suyas, llamadas esporádicas. Luego, el silencio. Ella nunca dejó de buscarlo. Tampoco dejó, con una precaución de madre, de pagar el servicio de la funeraria para todos sus hijos. “Uno nunca sabe”, decía, sin imaginarse cuán cierto sería.
El encuentro final llegó en enero de 2026. La entrega digna, ese espacio humanitario de la verdad, se llevó a cabo en Apartadó. La Unidad de Búsqueda, la JEP y Medicina Legal trabajaron juntos. Durante dos días, mientras se cumplían los protocolos con el respeto que merece un ser humano que vuelve a casa, la Unidad para las Víctimas estuvo allí, acompañando a Audelina, a sus otros hijos y a sus familiares con apoyo psicosocial.
Audelina recibió a Neir, la búsqueda de una madre, que había movido cielo y tierra sin resultado, había encontrado su respuesta gracias a otro tipo de búsqueda: la Búsqueda Inversa, hecha con paciencia, con tecnología, con alianzas y, sobre todo, con la convicción humanista de que nadie, ni vivo ni muerto, debe estar solo.

Entre 2024 y 2025, 78 cuerpos de personas incluidas en la estrategia de Búsqueda Inversa han tenido contacto de algún familiar o allegado y 30 continúan buscando a sus familiares. Por ello, se invita a todas las personas que tengan familiares desaparecidos o posean información que permita encontrar a una persona desaparecida a comunicarse a la línea telefónica 3162842561.