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Las gotas de sudor rodaban por las mejillas de un grupo de personas que se acercaban curiosas a preguntar si era verdad que en el cementerio municipal de Necoclí, en Antioquia, estaba la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y había recuperado 6 cuerpos que un día fueron parte de una familia y ahora son encontrados en el cementerio de un pueblo del Urabá antioqueño.
Necoclí parece un lugar esculpido por las letras de un libro mágico de crónicas, donde se divisa el mar profundo, se siente la brisa fresca que golpea las palmeras de más de 4 metros de altura y la arena de la playa se posa tranquila sobre las cejas y mejillas de quienes lo visitan. Desde el mar se observan cuatro grandes cruces que marcan el camino hacia las bóvedas blancas que parecen recién pintadas, adornadas con flores, en pabellones con nombres e imágenes de personajes bíblicos, mitológicos y santos
Desarrollar una misión humanitaria donde el mar Caribe es el protagonista y quien custodia los cuerpos de quienes ahí descansan marca un hito significativo en la búsqueda de más de 1.500 personas ausentes en el Norte de Urabá, de las cuales 533 corresponden al municipio de Necoclí y que con el permiso del océano se logra la exhumación de seis cuerpos de personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado en Urabá.
«Esta es la primera intervención que se hace en el municipio de Necoclí, logrando un resultado de seis personas recuperadas por la UBPD. En esta ocasión, también adelantamos una jornada de recepción de solicitudes de búsqueda. El cementerio ha sido un reto para nuestro grupo forense dada la erosión marina y, además, la cantidad de personas que presumimos pueden existir en este sitio», expresó Marly Losada Romero, funcionara de la UBPD a cargo del Plan Regional de Búsqueda del Norte de Urabá.

El equipo territorial de la UBPD en el Urabá ha identificado que aproximadamente 150 personas desaparecidas fueron inhumadas en el cementerio central de Necoclí, provenientes de diversos corregimientos como Caribia, El Mellito, El Totumo, Las Changas, Pueblo Nuevo y Zapata, así como del sector urbano de Necoclí.
Además, el cementerio ha sido receptor de cuerpos provenientes de los departamentos de Córdoba y Chocó, incluyendo aquellos que el mar ha devuelto a las orillas. La recopilación de relatos familiares, la colaboración de aportantes de información y la consulta a fuentes bibliográficas y de registros necrológicos fueron fundamentales para llevar a cabo esta primera intervención en el sitio.
El mar llega con fuerza hasta las orillas, seguramente, queriendo mostrar lo que hay debajo del cementerio que le encomendaron custodiar. Su fuerza se refleja en la erosión costera, un fenómeno natural que se ha incrementado por el cambio climático. Este proceso ha ocasionado que una parte considerable del cementerio sea arrastrada hacia el océano y el equipo forense identifica que el área de interés para la búsqueda forense se encuentra a escasa distancia de las zonas ya afectadas por este fenómeno.

«Las condiciones en áreas cercanas a la costa pueden provocar una descomposición acelerada de las estructuras óseas. El elevado nivel freático puede arrastrar los restos y, en algunos casos, llevar a la pérdida total de estos», afirmó Andrea Gómez Vásquez, antropóloga de la UBPD y lideresa del equipo forense durante la misión. «La intervención requirió el uso de maquinaria pesada debido a la profundidad y alteración del terreno, que estaba cubierto por escombros y material vegetal que no podían ser removidos manualmente».
La superficie total del cementerio abarca 328 metros cuadrados, los cuales fueron divididos en nueve áreas para facilitar la misión humanitaria. De estas, tres áreas fueron intervenidas durante la fase. Las transformaciones ocurridas en el cementerio en los últimos años y la alta probabilidad de erosión costera han llevado a que las áreas excavadas presenten un relleno aproximado de 1,40 metros sobre el terreno natural, que se encuentra a alrededor de 1 metro de profundidad. Esto resultó en una complejidad mayor para las actividades forenses, alcanzando profundidades totales de hasta 2,40 metros.

Adicionalmente, debido a la temporada de lluvias y la cercanía al mar, el nivel freático se elevó considerablemente, inundando algunas fosas excavadas. Para mitigar este inconveniente, se implementó una técnica de excavación en pedestal que permitió dejar los cuerpos anatómicamente expuestos mientras se mantenía la superficie por debajo del nivel del agua. Asimismo, se utilizaron motobombas para drenar el agua durante el proceso de excavación.
El Plan Regional de Búsqueda del Norte de Urabá comprende los municipios de San Pedro de Urabá, San Juan de Urabá, Necoclí y Arboletes, con un universo de víctimas aproximado de un máximo 1.500 personas desaparecidas. Por esto, se invita a todas las personas que tengan familiares desaparecidos o tengan información que permita encontrar a una persona desaparecida a que se comuniquen a la línea telefónica 3162842561. La búsqueda es humanitaria y confidencial, por lo que los datos que recopilamos a través de nuestras investigaciones son utilizados únicamente para el proceso de encontrar a las personas desaparecidas.