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En distintos pueblos, veredas y ciudades de Colombia, las personas LGBTIQ+ han enfrentado señalamientos, sanciones y expulsiones en contextos atravesados por el conflicto armado. La violencia ha operado como una forma de control social sobre el territorio, los cuerpos y las identidades.

La madre de Fabio Arturo Duque todavía describe la ropa con la que le vio por última vez. Dice que tenía 16 años cuando desapareció en el municipio de Apartadó, en Antioquia, en 1990. Recuerda su piel trigueña, los 1,67 metros de estatura, las cicatrices en distintas partes del cuerpo por las mordeduras de un animal. Una marca roja en forma de cruz que, según ella, se le dibujaba en la frente cuando lloraba. No olvida su chaqueta gris y pantalón de jean, al igual que los zapatos negros. 

En los casos de desaparición el recuerdo se vuelve inventario. No porque se reduzca la persona a una lista, sino porque hay detalles que sostienen la búsqueda: lo que vestía, lo que medía, lo que le hacía reconocible. En esa memoria caben también los vínculos: amistades, parejas, redes de apoyo, las personas cercanas y sus familias sociales. En el caso de Fabio Arturo no hay claridad sobre su orientación sexual o identidad de género, pero su familia decidió incluirlo en la estrategia de Búsqueda  Igualitaria Activa, liderada por la Subdirección de Participación y Enfoques Diferenciales de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), porque tenía amigas y amigos de la comunidad LGBTIQ+ que podrían saber algo o haberlo conocido en el momento en que se perdió su rastro.

«Sabemos que muchas familias han buscado en silencio. La estrategia considera que los espacios de refugio ante la discriminación y la exclusión donde históricamente han socializado las personas LGBTIQ+ pueden ser una ventaja a la hora de buscarLES porque también somos redes de información; y podría aumentar la probabilidad de que alguien les conozca o sepa de su paradero», explica Matilda González Gil, experta de la UBPD. Matilda es una mujer trans y lidera la estrategia nacional ‘Búsqueda Igualitaria Activa: Escuchamos, Investigamos y Resolvemos’.

Cuenta con un equipo (financiado por el Fondo Multidonante para la Paz) conformado por una antropóloga forense, una analista de datos, investigadora enfocada en la participación y asistentes de investigación dedicados a buscar mujeres y personas LGBTIQ+ desaparecidas en el marco del conflicto armado, así como un equipo en el Nivel Central de la UBPD enfocado en buscar personas de grupos históricamente discriminados.

Esa decisión —poner una historia y una cara en circulación, pedir ayuda o abrir puertas— no ocurre igual para todas las familias. En muchas historias de personas LGBTIQ+, el prejuicio y la exclusión fueron exacerbados por la violencia del  conflicto y siguieron operando después. La búsqueda se hace, a veces, con la voz baja. Con miedo y vergüenza.

Matilda González explica que se trata de «la violencia por prejuicio, que está motivada por estereotipos sobre la orientación sexual, la identidad o la expresión de género, es una violencia que busca enviar un mensaje a través de los cuerpos de las personas LGBTIQ+, convertirlos en advertencia para otras». 

Con ese enfoque, según explica la experta, le permite a la UBPD mirar la desaparición desde la pregunta sobre: «¿qué significa no solo violentar, sino ‘borrar’ a alguien para enviar un mensaje?«.

De esta manera, la Búsqueda Igualitaria Activa de personas LGBTIQ+ fue una metodología creada en los Laboratorios de Creación del 2025, con el eje central de generar difusión,»por todos los medios posibles», de historias de vida y fotografías de personas LGBTIQ+ desaparecidas incluidas en el registro de solicitudes de búsqueda de la entidad. 

La estrategia pretende llegar a espacios de socialización concurridos por personas LGBTIQ+ para encontrar a quienes les conocieron, a quienes recuerdan sus nombres, a quienes compartieron vínculos o territorios y a quienes puedan aportar información o incluso fotos actualizadas. «Un logro histórico fue que las familias consanguíneas dieran su consentimiento informado para el uso de imagen e información relacionándolo a orientaciones sexuales e identidades de género diversas, porque para varias antes de la desaparición fue díficil aceptar la diversidad que hoy quieren abrazar y les hace falta», aclara Matilda.

En este caso la pregunta es pública y directa: ¿dónde están? ¿Dónde está Mamamía, mujer trans desaparecida el 12 de enero de 2002 en Puerto Boyacá? Sacada de su lugar de trabajo por hombres armados en un hecho relacionado con violencia motivada por prejuicio. ¿Dónde está Vicky Álvarez? Mujer trans joven desaparecida el 15 de diciembre de 2000, también en Puerto Boyacá. ¿Dónde está Lucerito Morales? Mujer trans adolescente de 13 años desaparecida el 15 de diciembre de 2000 en Puerto Berrío (Antioquia). ¿O dónde está La Negra Candela? Mujer trans desaparecida en marzo de 2012 en Puerto Rico (Caquetá), donde trabajaba como peluquera.  

¿Dónde está Erik Hernán Reyes Prieto? Hombre con orientación sexual diversa desaparecido en Bogotá el 1 de julio de 2005, quien frecuentaba las calles 13 y 19.  ¿Dónde está José Yuri Fernández Martínez? Reclutado forzosamente en 1997 cuando tenía 12 años, fue visto por última vez en la vereda Piñalito de Vistahermosa (Meta). La última comunicación con su familia fue en 2006. ¿Dónde está Wilder Arley Sepúlveda Medina? Desaparecido entre 2002 y 2003 en Guacaramo, zona rural de Villanueva (Casanare) Era reservista del Ejército. 

¿Dónde está Pedro Nel Carvajal? Fue visto por última vez el 28 de diciembre de 1995 cuando viajó a Medellín por un dinero y, se supone, regresaría ese mismo día. ¿Dónde está Otoniel Mejía Flórez? Hombre gay retenido por un grupo armado y desaparecido el 7 de diciembre de 2002 mientras administraba un bar en la zona de tolerancia de Norcasia, en Caldas, conocido como ‘El nuevo’ o ‘Maluco’. ¿Y dónde está Yamit Bermúdez Amezquita? Hombre gay adolescente desaparecido en 1998 en Solita (Caquetá).

La Unidad de Búsqueda, con corte de noviembre de 2025, había identificado 101 registros asociados a personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas (OSIGD). En diciembre de 2025 se descartaron 28 registros por errores de diligenciamiento. Luego, la implementación de la metodología de Búsqueda Igualitaria Activa permitió depurar otros 28 casos adicionales, que se sumarán 7 registros allegados mediante informes de la sociedad civil y quedaron 2 pendientes de confirmación y contacto con personas buscadoras. 

El resultado es un total consolidado de 50 registros de personas LGBTIQ+ dadas por desaparecidas en el contexto del conflicto armado colombiano, confirmados a corte del 15 de febrero de 2026, con solicitud de búsqueda en la entidad. Esa cifra es un punto de llegada metodológico y narrativo que permite ver patrones que antes no se podían ordenar y deja al descubierto los vacíos que persisten.

«Ordenar el registro también implica reconocer lo que aún no sabemos. Los vacíos son parte del trabajo que sigue. En los expedientes, la identidad suele quedar reducida a lo que el Estado supo registrar», dice Matilda González.  

A corte del 15 de febrero de 2026, de los 50 registros confirmados, 18 familias aceptaron participar en la estrategia para difundir el cartel de su ser querido y ampliar la búsqueda, 19 prefirieron no hacerlo y 13 están en proceso de confirmación. «Todas las solicitudes cuentan con un plan operativo de búsqueda, independientemente de que la familia participe o no en la difusión. La estrategia no reemplaza la investigación. La complementa. Publicar una historia puede abrir una puerta que los expedientes no tienen«, complementa la experta.

Lo que se publica en esta primera serie son 11 historias. Se invita a la ciudadanía a descargar y compartir fotografías e historias en redes sociales, medios de comunicación, WhatsApp y todos los canales posibles. Una imagen puede convertirse en la forma de entregar información que no se había dicho antes.

Por ello, en el marco del 31 de marzo, Día de la Visibilidad Transgénero, la UBPD comparte esta estrategia liderada por una mujer trans en un contexto de incremento de discursos y expresiones de transfobia en el país.

La madre de Fabio Arturo sigue describiendo su ropa. La mamá de Mamamía no ha parado de buscarla. Las familias sociales siguen buscando a sus parejas, a sus amigas. Y la pregunta, al inicio y al final se mantiene: ¿dónde están?

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