Por: Alexandra Rodríguez Benavides
Comuncadora del equipo de la UBPD en Putumayo
Juan Carlos Imbaquingo se levanta temprano. Antes de salir de su casa, toma café, se pone las botas y revisa que todo esté listo en su maleta. Sus perros lo acompañan mientras prende la moto. En silencio, inicia su camino hacia una nueva jornada de trabajo.
Desde hace más de 16 años, Juan Carlos recorre veredas del Valle del Guamuez como vacunador. En cada ciclo de vacunación visita decenas de fincas ganaderas. Su trabajo consiste en proteger el ganado contra la fiebre aftosa y la brucelosis, pero para hacerlo necesita algo más importante que las vacunas y es una confianza que se gana paso a paso, explicando en detalle las cosas como son y escuchando con paciencia y atención.
Por eso, cuando llega a una finca y le abren la puerta, no solo entra un vacunador sino alguien conocido, a quien creele. «La gente generalmente tiene confianza en uno porque se les explica con claridad. Nos reciben y nos abren las puertas de su casa», cuenta Juan Carlos.
Esa facilidad para explicar las cosas de manera clara, así como el hecho de ser una cara conocida, le da muy buenas herramientas para agregar una nueva labor a su habitual jornada de inyectología bovina. Además de las ya habituales vacunas, Juan Carlos ahora lleva consigo un calendario y una carpeta con formularios.
En el calendario hay espacios grandes para que finqueros y finqueras tengan a la mano las fechas y los datos importantes para el cuidado de su ganado. Además, en la páginas se encuentran datos relacionados con la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD): la información de contacto y unas aclaraciones fundamentales de su mandato humanitario y extrajudicial.

Por su parte, la carpeta tiene formularios vacíos, los cuales esperan llenar con información relacionada con personas que tenga un ser querido desaparecido o datos relevantes sobre presuntos lugares en los que podrían encontrarse los cuerpos sin vida de personas ausentes a causa del conflicto armado.
Esa nueva labor que adquirió Juan Carlos empezó meses atrás durante ExpoAsís 2025. En esta importante feria ganadera, los representantes de este gremio conocieron el trabajo de la Unidad de Búsqueda. Comprendieron lo que representaba la ausencia para las personas buscadoras e identificaron que muchos de ellos y sus vecinos habían sido víctimas de este flagelo sin reconocerlo. Ese día, con el apoyo del Comité de Ganaderos de Puerto Asís y de FEDEGAN, se establecieron los acuerdos del trabajo voluntario y colaborativo y se pusieron en marcha.
Semanas más tarde, 75 vacunadores, incluido Juan Carlos, recibieron capacitaciones para comprender en detalle la labor humanitaria y extrajudicial de la UBPD. Era muy importante aprovechar la confianza de los finqueros en estas personas para que realmente entendieran que la información entregada solo buscaba contribuir al alivio del sufrimiento que deja la desaparición y que no tendrían implicaciones legales.
«Hemos decidido vincularnos a la Unidad de Búsqueda para colaborarle a las familias que de pronto han perdido a sus seres queridos. Aquí en el Putumayo, que fue una zona de mucha violencia, hay muchas personas que fueron desaparecidas y su familia no sabe cuál es su paradero, por eso es importante ayudarlos para que por lo menos tengan dónde llorarlos y terminen con esa zozobra».
Juan Carlos Imbaquingo, vacunador de ganado del Putumayo
Aunque al comienzo los vacunadores sentían temor al acercarse a estos temas, al escuchar los relatos y sentirse parte de las historias que escuchaban su experiencia mejoró. Como resultado de sus recorridos en los municipios de Puerto Asís, Valle del Guamuez, Mocoa, Puerto Guzmán, Orito, Villagarzón, Puerto Leguízamo y San Miguel, en Putumayo; Curillo en Caquetá y el Amazonas, así como algunas zonas fronterizas con Ecuador y Perú, más de 5.000 familias rurales recibieron información de la UBPD, 130 personas realizaron un primer acercamiento a una solicitud de búsqueda y 23 brindaron datos que hoy alimentan los procesos de investigación humanitaria y extrajudicial.

Para Juan Carlos, la jornada termina regresando a casa, quitándose las botas y preparándose para salir al día siguiente. Queda la satisfacción de haber cumplido con su trabajo y algo más importante: contribuir con un pedacito de esperanza, porque la búsqueda no siempre llega en camionetas oficiales, sino de la mano de quienes decidieron no pasar derecho. Y ese gesto mínimo puede cambiarlo todo.
En Huila, Caquetá y Putumayo, departamentos que conforman la Regional Sur de la UBPD, más de 11.000 personas continúan desaparecidas, una realidad que exige llegar a distintos territorios y sectores. En Putumayo, la Unidad de Búsqueda desarrolla estrategias de articulación con comunidades, gremios y aliados como la Cámara de Comercio; mientras que en Huila y Caquetá avanzan alianzas con el sector privado, incluyendo empresas de transporte masivo urbano e intermunicipal como el Grupo Coomotor, para facilitar nuevas solicitudes de búsqueda y recibir información sobre lugares de interés forense. Un acto de humanidad y esperanza para las familias que persisten en la búsqueda de sus seres queridos.

La alianza con el gremio ganadero continuará durante 2026, con el objetivo de replicar esta estrategia en otras zonas rurales del departamento y del país.