Con el sol al hombro y escaso viento, el equipo forense de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) se adentró por más de cinco días en los trabajos de excavación de pozos y trincheras en el cementerio de Hato Corozal, en Casanare, donde se realizaron acciones de búsqueda en aproximadamente 150 metros cuadrados y se recuperaron tres cuerpos que corresponden a personas dadas por desaparecidas.
Estas labores, que hacen parte del Plan Regional del Centro y Norte de Casanare, contó con la participación de dos mujeres buscadoras. La primera de ellas busca a su hermano desaparecido y la segunda, doña Ana Linares, natural de La Dorada, en Caldas, busca a sus dos hijos y al padre de ellos, desaparecidos en hechos relacionados con el conflicto armado.
Para doña Ana, el mes de las madres es una fecha amarga porque le recuerda la desaparición de su hijo Edwin David, a quien vio por última vez el 10 de mayo de 2003, diez meses después de la desaparición de su otro hijo, Omar Adrián.

Han pasado más de 20 años de prolongada ausencia y la señora Ana mantiene firme su esperanza de encontrarles. Tanto así, que se sorprende de los recorridos a lugares a donde nunca imaginó llegar, todo con un solo objetivo en su mente y corazón: encontrar a sus dos hijos.
Cuenta que años antes también estuvo junto a un equipo forense de la Fiscalía General de la Nación en el municipio de Tame, en Arauca, participando en labores de búsqueda de su hijo Omar. Según ella, ya había escuchado de Hato Corozal por parte de un conocido, quien le aseguró que su hijo Edwin David había fallecido en un enfrentamiento ocurrido cerca de ese pueblo, en un punto conocido como ‘La Cabuya’.
Ella asegura que el miedo la detuvo en su búsqueda hasta que conoció del mandato humanitario y extrajudicial de la UBPD y decidió acercarse a la sede en Caldas. En coordinación con el equipo de la entidad en Casanare, llegó el día de buscar en Hato Corozal.

Cuando, por fin, estuvo en Hato Corozal, caminó sus calles y sus innumerables árboles, se detuvo a mirar las espaciosas casas y ranchos con techo de palma de moriche, para así tratar de encontrar algún rasgo que le indicara que su hijo, tal vez, había pasado algún día por allí.
Los días pasaron y la esperanza disminuyó, pero no se apagó. Aunque el reporte preliminar de la intervención al cementerio por parte de la Unidad de Búsqueda no indicó coincidencia en las características de los cuerpos, será el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses quien determine su identidad.
Por su parte, doña Ana asegura que mantiene firme su optimismo y fe en que hallará a sus seres queridos. Esa misma esperanza prevalece en las familias que buscan a las 124.734 personas desaparecidas en Colombia según los registros de la UBPD, que esperan una respuesta sobre su paradero.

Carolina Olmos, coordinadora de la Unidad de Búsqueda en Casanare, explicó que los cuerpos recuperados fueron trasladados al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, siguiendo el protocolo forense, y envió un mensaje de aliento a las familias que luchan por encontrar a sus seres queridos, asegurando que la búsqueda no se detiene pese a las dificultades. Día a día, señaló Olmos, en la entidad se refuerzan las labores para dar respuesta a las familias de cerca de 2.000 desaparecidos que registra el Casanare.
La entidad invita a quien tenga una persona desaparecida en razón y contexto del conflicto armado para que visite la sede de la Unidad de Búsqueda en Casanare, ubicada en Yopal en la carrera 27 # 19-09 (barrio Los Helechos). También puede comunicarse a la línea telefónica 3162809395.