En el municipio de La Unión (Valle del Cauca), la familia de Milton finalmente pudo encender una vela junto a su cuerpo. Habían pasado 15 años desde que su rastro se desvaneció a causa del conflicto armado, dejando un vacío que ni el tiempo ni el silencio lograron llenar. Para sus seres queridos, la ausencia se había convertido en una herida abierta, una pregunta constante que resonaba en cada rincón de su hogar. Sin embargo, esa dolorosa espera concluyó en septiembre de 2026 mediante una ceremonia de entrega digna, un espacio solemne donde el respeto, la verdad y la memoria se entrelazaron para devolverle su identidad y su lugar en el seno familiar.
El caso de Milton ilustra lo que representa la estrategia Búsqueda Inversa, una campaña masiva, humanitaria y extrajudicial que nació con un propósito claro: encontrar a los allegados de personas dadas por desaparecidas que ya han sido recuperadas e identificadas, pero que aún permanecen bajo la custodia del Estado al no haber sido reclamadas. Tradicionalmente, la ruta de búsqueda inicia con el reporte de los familiares, quienes aportan información para localizar a su ser querido. La Búsqueda Inversa, como su nombre lo indica, invierte este proceso: se parte de un cuerpo que ya tiene identidad y se emprende una búsqueda exhaustiva de su familia para garantizar que la víctima regrese a su hogar de manera digna.
Esta iniciativa es impulsada de manera conjunta por cuatro entidades: la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, y la Fiscalía General de la Nación. Juntas, articulan capacidades técnicas, forenses y de investigación humanitaria para cruzar bases de datos, analizar expedientes y difundir información en medios de comunicación que permita a la sociedad civil reconocer a sus seres queridos. Es una respuesta estatal para saldar una deuda histórica, reconociendo que detrás de cada cuerpo resguardado en los cementerios hay una familia que merece saber la verdad, aliviar su sufrimiento y ejercer su derecho a la memoria.

El impacto de esta estrategia se mide en el alivio que produce en los hogares colombianos. Ramón Ricardo Valenzuela Gutiérrez, subdirector técnico de Investigación Humanitaria de la UBPD, explica con claridad el valor de este esfuerzo: «Es construir una estrategia que nos permitiera, a partir de personas dadas por desaparecidas que ya tenemos 100 % identificadas, buscar a sus buscadores. Por eso el nombre es ‘Búsqueda Inversa’. En ese marco, tenemos el cuerpo de una persona dada por desaparecida y necesitamos hacer todo un esfuerzo para generar y cerrar un ciclo, es decir, buscar a quien lo busca».
Valenzuela resalta, además, que el trabajo interinstitucional va mucho más allá de un simple trámite forense; se trata de un acto de humanidad. «Esta estrategia tiene casos de casi todos los departamentos. Más de 20 departamentos confluyen dentro de esta iniciativa, que nos ha permitido aliviar y dar respuesta a un número importante de personas que, desafortunadamente, han vivido el flagelo de la desaparición en nuestro país».
Los frutos de este arduo trabajo son esperanzadores. La estrategia Búsqueda Inversa se lanzó oficialmente el 26 de septiembre de 2024 y hoy, dos años después, los resultados demuestran la eficacia de esta articulación. A la fecha, las entidades han documentado y difundido públicamente 135 casos de personas dadas por desaparecidas cuyos cuerpos, a pesar de estar plenamente identificados, no habían sido reclamados.

Gracias a la publicación de esta información, se ha logrado contactar a 96 familias que vivían en la zozobra y que hoy, por fin, ya saben lo ocurrido con su ser querido ausente. De esa cifra alentadora, las instituciones ya han materializado 57 entregas dignas: actos ceremoniales y reparadores que significan el cierre definitivo de los casos. Son 57 hogares que dejaron de esperar en la incertidumbre para comenzar a sanar.
Detrás de estas cifras hay rostros, historias y contextos que revelan la magnitud de las afectaciones del conflicto armado colombiano. La caracterización de las familias y de las personas que hacen parte de los casos resueltos por la estrategia Búsqueda Inversa muestra un panorama profundamente marcado por la guerra. En su mayoría, las familias contactadas provienen de zonas rurales; son campesinos y trabajadores que se desplazaron de sus territorios tras la desaparición de su ser querido. Esta movilidad forzada fue, en muchos casos, el factor principal por el cual perdieron el rastro o nunca supieron que el cuerpo había sido recuperado e identificado.
Las personas dadas por desaparecidas que conforman esta lista son, en su mayoría, quienes salieron de sus hogares o fueron arrancadas de sus comunidades por las dinámicas del conflicto. Al haber migrado hacia otras regiones, sus cuerpos terminaron en cementerios lejanos a su lugar de origen, registrados durante años como cuerpos no identificados (CNI), hasta que la ciencia forense logró devolverles su nombre. Hoy, el cruce de información permite trazar puentes entre departamentos, conectando a madres en la costa Caribe con cuerpos hallados en el sur del país, o a familias del centro de Colombia con hallazgos en los Llanos Orientales.

Un ejemplo palpable de esta conexión y del valor reparador de la estrategia es la historia de Amalia, cuya entrega digna se llevó a cabo en el municipio de Granada (Meta). Durante más de 20 años, su familia enfrentó el dolor de la ausencia en silencio, lidiando con los estigmas y el miedo que paralizaron a tantas víctimas en la región de los Llanos. Su nombre resonaba en las oraciones de su madre, quien nunca perdió la esperanza de volver a verla, aunque fuera para darle un último adiós digno de su memoria.
Cuando la UBPD, en el marco de la Búsqueda Inversa, logró contactar a los familiares de Amalia, la noticia supuso un impacto emocional que combinó el dolor de la confirmación de la pérdida con el profundo alivio de la verdad. La ceremonia en Granada fue un acto de resiliencia comunitaria. Allí, Amalia dejó de ser un expediente o una cifra para volver a ser hija y hermana.
Casos como los de Milton y Amalia son el motor que impulsa la estrategia. Sin embargo, la tarea aún no termina. Existen más personas plenamente identificadas que esperan por sus familias; actualmente son 39 cuerpos a los que se les busca un ser querido o allegado. Por ello, las entidades hacen un llamado urgente a la sociedad civil y a las organizaciones sociales para que se sumen a este esfuerzo colectivo de difusión y solidaridad.

Se invita a toda la ciudadanía a ingresar al portal oficial de la estrategia en busquedainversa.unidadbusqueda.gov.co. En esta plataforma, las personas podrán consultar los listados de los casos documentados, revisar la información disponible y, en caso de reconocer a un familiar o allegado, iniciar la ruta para la entrega digna.