La desaparición más antigua en el contexto del conflicto armado, registrada por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), corresponde al año 1921. Tobías Borda Cepeda fue visto por última vez en el municipio de Rondón, en Boyacá —que en aquel momento era conocido como San Rafael—. Sus seres queridos, hacendados de la región, no volvieron a tener información acerca de su paradero.
Desde la desaparición de Tobías y hasta el 1 de diciembre de 2016, la UBPD registra 137.000 personas desaparecidas. De estas, el 48,5 por ciento sufrieron este flagelo en la década de los 2000, siendo los años 2001, 2002 y 2003 los de mayor impacto, así como Antioquia, Meta y Valle del Cauca los departamentos con los registros más altos, respectivamente.
Partiendo de esta realidad y reconociendo que el delito se ha perpetrado en el tiempo, como parte de la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas (que se recuerda cada 30 de agosto), la Unidad de Búsqueda hace un llamado para que otras entidades públicas, así como actores privados y la sociedad en general, sumen esfuerzos que permitan dar con el paradero de quienes llevan décadas, años, meses o días sin regresar a sus hogares.
«Esta es una fecha fundamental para recordar que la desaparición no ha cesado. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) nos señala que, después de la firma del acuerdo de paz, 2.659 personas han sido desaparecidas; por eso, debemos unirnos como sociedad, como colombianas y colombianos, para buscarles, porque la búsqueda es un compromiso del presente», expresó Luz Janeth Forero Martínez, directora general de la UBPD.

Según el último informe publicado por el CICR, los departamentos de Antioquia, Cauca y Norte de Santander registran el 59 por ciento de las desapariciones ocurridas después de la firma de los Acuerdos de Paz, lo que demuestra consistencia en los hechos y en su distribución geográfica.
Desde su creación, la Unidad de Búsqueda se ha caracterizado por el despliegue territorial logrado mediante sus 27 sedes con cobertura en todo el país. Acompaña y orienta las búsquedas cobijadas en su mandato, pero también guía, desde su carácter humanitario, las que no corresponden a su temporalidad. Tal fue lo vivido con el terremoto del pasado 10 de agosto, cuando la UBPD recopiló 159 reportes que posteriormente fueron gestionados siguiendo los protocolos establecidos para la catástrofe natural.

En años anteriores, la Unidad de Búsqueda resaltó que la desaparición no era un hecho del pasado. Hoy, desde ese conocimiento, extiende el llamado a la acción recordando que, si la desaparición continúa, la búsqueda debe ser prioritaria, garantizando la entrega de respuestas oportunas y, sobre todo, la construcción de bases sólidas que permitan la no repetición.